El libro electrónico o e-book hoy en día representa el 5% de las ventas del mercado literario. Hace dos años, representaba el 1%, informó uno de los expositores Pablo Avelluto, director editorial de Random House Mondadori para el Cono Sur.
Por otro lado, participó de la mesa el ingeniero y escritor Juan Grompone.
Avelluto se definió como un lector de libros electrónicos. “Se lee muy bien en ellos y tengo la sensación de que leo más de lo que leía en los libros de papel”, comentó. “Creo que vamos a tener libros de papel por muchísimos años más, pero sin dudas coexistiendo con nuevas tecnologías de lectura”.
Consideró que el e-book trae muchos desafíos pero también resulta “enormemente tentador” para los lectores, debido a que permite disponer “de toda la bibliografía del mundo, como si fuera una especie de sueño de Borges, de todos los libros, todo el tiempo, a un costo seguramente más bajo del actual”, destacó. “Como lector, no puedo menos que celebrarlo. Es como el sueño de entrar a una juguetería y que te dejen llevarte de todo”.
Juan Grompone comenzó su exposición aclarando: “Amo los libros de papel”. Contó que en la casa de su padre había 30.000 volúmenes y que, hoy en día, él tiene entre 5.000 y 6.000. “Hace más de 40 años que se está experimentando con esto del libro electrónico”, comentó. “Yo creo que la tecnología tiene que demostrar que sirve para algo”.
Reemplazar el papel no es nada fácil, sostuvo, ya que tiene “una cantidad de virtudes difíciles de imitar”: no se borra, no gasta energía, es liviano, se usa la luz ambiente para leerlo. “Pero, cada vez la tecnología se va acercando más”, comentó. “Por ejemplo, el tema de la energía eléctrica sigue siendo un problema. Por más que estos aparatitos tienen muchas horas de lectura, uno quisiera que fueran infinitas”.
Tampoco hay problemas en lo que refiere a dibujos, colores o cantidad de información, señaló. “La capacidad es desbordante”, opinó. Si un libro tiene un millón de caracteres, aproximadamente, en un e-book hay capacidad para siete, ocho o nueve mil libros.
Avelluto coincidió. “Este aparato es realmente fantástico porque uno puede comprarse todos los libros que vende la tienda Amazon desde cualquier lugar del mundo y tenerlos, en segundos. Pero, para nosotros que nos formamos leyendo libros, todavía tenemos la sensación de que estamos agarrando algo de que no es un libro”. Según el director editorial de Random House Mondadori para el Cono Sur, “hay gente que está asustadísima”. “Yo no estoy entre ellos”, aclaró. “Es lo que suele ocurrir frente a los cambios civilizatorios importantes, como el que parece estar indicando la digitalización”.
Dijo que tiene la esperanza de que suceda lo mismo que pasó con la música. Si bien la digitalización “destruyó bastante la industria discográfica, ahora la gente escucha más música que antes”, remarcó. “Pienso que, probablemente, vamos hacia un mundo donde se va a leer más”.
Reconoció, por otra parte, que de a poco se irá perdiendo el valor simbólico que tienen las bibliotecas. “Las paredes forradas de libros que tanto nos gustan, van a empezar a ser parte del pasado; como lo son ahora las colecciones de discos de música”.
“Creo que asistimos a lo que puede ser un cambio civilizatorio. Los invito a meterse en esto”, resumió.
Juan Grompone hizo mención a algunas cosas que aún no están resueltas. “Busqué en Amazon y no me interesó ninguno de los libros que estaban disponibles”, contó. “Pero encontré la sección revistas, que sí me interesó: es que las revistas que me interesan a mí, que son las americanas, tienen que pasar por un aparato nefasto que es el correo, que -además- es aleatorio. Entonces, si yo puedo acceder ahí a las revistas, me olvido del correo. La suscripción era más barata, inclusive. Y otra cosa interesante, lo recibo casi al instante”.
“El material electrónico es altamente perecible”, criticó. “Primero, por la obsolescencia del medio. ¿Alguno puede leer un disket?”, preguntó.
El cd es el medio electrónico más antiguo. Aún puede leerse y tiene 25 años, dijo, al tiempo que aclaró que “25 años es muy poco tiempo”.
Grompone recordó que los primeros libros electrónicos que usó fueron La Ilíada y La Odisea, de Homero.
