¿Qué hay detrás de los cambios de números telefónicos? (lo mismo de siempre)

¡Un informe completo en el que todas las partes aprovechan para decir las mismas cosas que dicen siempre sobre cualquier evento universal!

Actualizado: 30 de marzo de 2011 —  Por: Darwin Desbocatti

¿Qué hay detrás de los cambios de números telefónicos? (lo mismo de siempre)

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Una vez más queda demostrado que no importa el hecho, sus repercusiones tendrán a todos los colectivos de la sociedad civil y política haciendo más o menos las mismas lecturas que hacen habitualmente ante cualquier evento. Iguales respuestas, con ínfimas variaciones como formas de adaptación al estímulo concreto. Lo cual, lejos de generarnos un problema a todos los demás, nos alivia la vida y nos ayuda a seguir transitando por este mundo con la tranquilidad que sólo da lo previsible.

Vamos a las repercusiones de este hecho específico, que bien podría ser el agregado del dígito 2 en los teléfonos o la proclamación del fin de la invasión a Irak.

Para el gobierno, un éxito.

El gobierno habla de necesidad tecnológica impostergable, y de un paso más en el camino del Uruguay Productivo que ahora consigue su octavo dígito, algo que ningún otro gobierno había podido alcanzar. Además, desde el oficialismo aseguran que el cambio deja en claro lo fuerte que está la economía uruguaya, lo madura que está la sociedad, así como el interés del mundo por nuestro país. “Con este 2 que hay que poner adelante, quedamos a un solo dígito del primer mundo, o como mucho a dos. Lo tengo visto en las películas, son 9 o 10 dígitos, 11 a reventar. Es otro mojón más en nuestro camino hacia el primer mundo que venimos andando desde que yo estoy al frente de todo esto”, afirmó Danilo Astori, quien en los últimos tiempos se muestra obsesionado con hacernos comer esa mentira del país desarrollado, como si no viviéramos acá.

Para Pedro, un derroche en 140 caracteres.

Mientras tanto, parte de la oposición acusa al gobierno de despilfarro: “este pueblo no está para digitar ocho números cada vez que quiera comunicarse, es tirarse una flatu más gde q el cu…”, escribió Pedro Bordaberry en su Twitter, desde donde intenta mostrarse como un punzante opositor, atento y sagaz, aunque no lo logra (es bueno aclararlo). Nótese cómo le dan pudor las malas palabras pero no pasarse escribiendo pelotudeces en el twitter durante una sesión parlamentaria enterita. Minutos después, Pedro publicó: “Yendo hacia el parlamento, bajé del auto a comprar tangerinas”, y se le terminó de caer la imagen de opositor sagaz a pedazos. Una vez más confirmó ser ese adolescente arrasado por sus hormonas, incapaz de controlar sus impulsos y la necesidad de llamar la atención.

Para el Partido Nacional… bueno, es el Partido Nacional, hay que entender.

El Partido Nacional se excusó de opinar sobre el tema ya que sigue en búsqueda de una autocrítica grupal por las elecciones perdidas. También se excusó de mandar una imagen para esta publicación debido a que están todos encerrados en el Directorio esperando a que Lacalle haga la mencionada autocrítica desde hace cuatro días.

Para COFE y SUTEL, la lucha continúa.

COFE, en representación de Sutel (sindicato de trabajadores de Antel), pero más en representación de sí misma, cuestionó el hecho de que haya dinero para poner un dígito más en el número telefónico pero no para los empleados públicos que son los que van a hacer posible que ese dígito funcione. “Otra medida a favor de las clases dominantes y en contra del trabajador. ¿Por qué no nos dan la plata que gastaron en eso a nosotros y le digitamos el 2 desde la central cada vez que alguien tenga que hacer una llamada? Al final no vamos a digitar el 2, olvídense. No pensamos renunciar a un beneficio que ganamos con la lucha gremial en algún momento que ni nos acordamos, sólo dennos la plata… ah, de cualquier manera, en caso de que nos den ese dinero, es bueno aclarar que no significa que abandonemos las medidas de lucha gremial entre las que se encuentra ir hasta el Ministerio de Economía y armar un campeonato de pedos en el despacho de Lorenzo. Nada significa que abandonemos las medidas de lucha, por si no se dieron cuenta todavía”, comentó Joselo López, gran favorito a hacerse con la medalla de oro en el mencionado campeonato.

Para Onajpu, un obstáculo más de esta sociedad desagradecida con sus viejos.

Onajpu (Organización Nacional para Atestiguar que la Juventud está Perdida en Uruguay) cree que es una forma más de aislar a los viejos de la sociedad, poniéndole de buenas a primeras un obstáculo para la comunicación con los seres queridos. Seres queridos que seguramente se aprovecharán de este cambio para no llamarlos nunca más porque a los viejos en este país no se los respeta y no se les reconoce todo lo que le dieron a la sociedad en su momento, y no se los escucha como se debería, aceptando sus consejos y dándole importancia a sus palabras y de hecho ya casi nadie que esté leyendo esta parte del artículo le estará prestando atención porque eso es lo que se hace con los viejos, se los deja hablar y se los ignora haciendo como que se les está tomando en cuenta pero en realidad no hay nadie medianamente atento a sus reflexiones de vida y/o anécdotas familiares que a simple vista podrían parecer irrelevantes pero son parte de la rica historia familiar y nacional, por qué no, y/o semblanzas de parientes que se han ido muriendo con los años pero bien merecen un recuerdo sentido que humedezca los ojos y quiebre la voz del relato para demostrar que siguen estando en nuestro corazón, pobrecitos.

Para “otros”, es la mafia de los números.

Algunos actores sociales afirman que hay una organización paraestatal detrás de esto, una mafia de los números que presionó al gobierno desde sus esferas más poderosas para imponer un dígito más. Detrás del entuerto estaría el Opus Dei, los Peirano y la mujer de Gonzalo Fernández, entre otros. Sin embargo, el ex subdirector de Antel, Gonzalo Perera, va más allá: cree que se trata de los mismos gnomos súper entrenados que lo colgaron de una rama en un bosque con una cuerda que al final estaba en la casa del propio Perera y resultó ser del mismo material que su cuerda de colgar la ropa. “¿Vieron? Yo tenía razón, tenían todo planeado, ahora me cierra todo... las voces que escuchaba, mi teléfono pinchado por los espías de la competencia, la caca de duende en el patio, la intervención del Pentágono en la psique de mi perro que ahora sólo responde al nombre de Kissinger, y hay que ver cómo me miran en el barrio cuando lo saco a mear, me siento un traidor a la revolución, ¡la presencia de Chuck Norris en el cuarto de lavar la ropa también se explica con esto!, todas las piezas empiezan a encajar en el puzzle”, comentó en su columna de La República.