K vive en Tokio con su esposa y sus tres hijos. Eeyore, el mayor de ellos, es discapacitado. Para sorpresa de la familia, ante una situación de tensión el joven alza un cuchillo contra su madre. La acción genera inacción. Ante el hecho, K opta por dedicarse a leer. Pero los problemas de Eeyore lo llevan a K a intervenir. Para sorpresa del protagonista, las lecturas de William Blake no funcionan como un mero refugio, ofrecen un marco para comprender y vincularse con su hijo.
¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era! es una novela que explora cómo un hombre comienza a aceptar las limitaciones y las impensadas posibilidades que tiene un hijo discapacitado. A su vez, la ficción se permite cuestionar el rol que puede ocupar el arte ante una desgracia, sin dejar de sugerir posibles rutas que deberían recorren los artistas como sujetos políticos, insertos en comunidades específicas.
Como muchos de los escritos del premio Nobel nipón, Despertad es una obra que mezcla la ficción con la vida del autor (Kenzaburo Oé es padre de Hikari@*luz, en castellano-, un joven músico con discapacidad intelectual). Pero en sus páginas no hay ansiedad. Se maneja el ritmo y el don para observar y meditar de los personajes de una manera que sólo he encontrado en los largometrajes de Hayao Miyazaki. Además, Kenzaburo Oé tiene la capacidad descriptiva de Pasolini. Sus “descuidos” argumentales enriquecen sus creaciones. Una simple mirada perdida o el aliento de uno de sus personajes expone al cosmos en una partícula.
¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era! es un libro que se encadena al lector. El místico y mítico “El que busca encuentra” de El Gallito Luis resume su esencia. Como Santana y John Lee Hooker, Oé supone que el arte tiene la capacidad de curar. No crean en estas líneas. Consigan una copia del libro.
¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!
Kenzaburo Oé
Seix Barral
299 páginas