Ante el descenso de la intención de voto en las últimas encuestas, que la muestran por debajo del 50% necesario para ganar en primera vuelta, los asesores de campaña de Dilma Rousseff parecen haber salido a jugar la carta fundamental de manera un poco más explícita. “Presidenta ya hay en varios países, pero una Presidenta de barba no, yo sería la primera. Además la mujer de barba como que impone otro respeto, da un aspecto de madurez y sobriedad que sin barba no es fácil alcanzar”, comentó la candidata oficialista, que se mostró contenta con su nuevo look. Además aseguró estar aprendiendo a manejar el problema ocasionado por los restos de feijoada que le quedan depositados entre la pelambre facial. “Cada tanto hay que pegarle una buena enjuagada, o al menos cepillarla, ¡cae cada cosa! Es como dar vuelta el teclado de la computadora, desde pelos hasta migas de la semana anterior”.
Dilma, apenas entra a la sala repleta de periodistas internacionales aclara: “Mi nombre es Dilma pero algunos me dicen Dula, sobretodo el equipo de asesores de campaña, a ellos también les gusta que me digan Lulma, dicen que esos son los mejores apodos para Dilma. A mí me agradan cualquiera de los dos, pero les pedí que abandonaran la idea de decirme Lola Da Dilma, es un poco largo y difícil de pronunciar”.
Importantes analistas brasileños (como el que grita “eeeeee, gol, foi foi foi foi ele, ro-ro-ro-naldo, o cracki da camisa nomero novi”) dicen que se empieza a notar demasiado el trabajo del grupo de asesores vinculado al publicista y gurú en marketing político Mendonca, quien ya cambiara completamente la imagen a Lula previo a las elecciones en las que por fin alcanzó la presidencia, luego de fallar varios intentos.
“Estos chicos son muy simpáticos”, dice Rousseff refiriéndose al equipo de Mendonca, “el otro día me dijeron que les gustaría verme con el pelo bien cortito y canoso, que me iba a quedar bien… incluso me trajeron una imagen para que más o menos vea cómo me quedaría y la presencia que ellos quieren conseguir”.
Pero las coincidencias no terminan ahí. Dilma no para de contar situaciones aparentemente cotidianas y casuales que remiten, de una forma u otra, al indiscutido Lula: “No saben lo que me pasó ayer, fui a una fábrica metalúrgica a fundir caños a 1.500 º C…”, ante el estupor de todos los periodistas presentes, Dilma aclara: “Sí, me gusta ir a fundir caños a las metalúrgicas, siento que es algo que hubiera querido hacer de joven y no pude (y no pude darme cuenta de que me hubiera gustado). Pero el tema es que después metí la mano izquierda en un torno y me comió el dedo meñique, y ahora no tengo más meñique, ¿no es increíble que a un ser humano le pase eso? Jaja, qué divertido… eh ¿igual que Lula, en serio? Otra señal más, no lo puedo creer”, dijo Dilma, que también contó que se había hecho de la torcida del Corinthians y que resiste a los pedidos de sus asesores de que use traje y corbata.
Otras de las confesiones que hizo Dilma sin que nadie le preguntara nada, fueron: “Me hubiera gustado ser sindicalista en mi juventud, pero me dio más por el lado de la guerrilla. Ahí como que mucho de negociación no aprendí, la verdad, en ese sentido el sindicalismo es más enriquecedor, hay que admitir”. Y la más sorprendente aún: “Si hubiera podido, yo tampoco habría terminado la escuela con todo el orgullo del mundo, no me avergonzaría ser una ignorante como Lula; pero lo cierto es que, lamentablemente, no tuve una infancia difícil y mi padre me quiso bastante”, terminó aclarando Dilma Rousseff, no sin cierto desencanto.
El efecto Lula en Brasil
El corresponsal de 180darwin en Brasil, un uruguayo dueño de una churrascaría, realizó una encuesta, y se encontró a menudo con este tipo de diálogo que pasamos a transcribir.
- ¿Por quién vas a votar?
- Por Lula.
- Pero no se puede votar por Lula
- Bon, comprendo. Entoun… deijha pensar… eu… va a votar… ¡por Lula!
- Claro, pero Lula no se presenta.
- Sim, Lula se presenta sempre, sempre va a apareceu si o pais precisa. Lula e omnipresechi, omnisapienchi e omnisienchi.
- No.
- Sim.
- No, mirá, tenés que elegir uno de estos dos. (el encuestador-enviado-dueñodechurrascaría- “Billy Cabezas” le muestra a Dilma Rousseff y Serra, los dos candidatos con mayor intención de voto).
- Eehh, muitu bon, perfeito, eu vo a votar… ¡Lula! (NR: el encuestado señala a Dilma Rousseff).
- Esa es Dilma Rousseff.
- Nao, é Lula.
- No, es Dilma Rousseff.
- Mais também é Lula.
- Imposible, es sólo Dilma Rousseff.
- Imposibel nao, rapaz, eu admito su versao, mais vocé tein que admitir que é Lula também.
- No puede ser dos personas al mismo tiempo, además esta es mujer.
- ¡E Lula mulher!
- No, no es Lula mujer, no hay un Lula mujer y otro hombre.
- ¡Sim, é Lula, filho da puta!, a genchi va a votar Lula, Lula homen o Lula mulher, misma coisha. E vocé tein uma madre muitu puta que isstá trincando com toda a favela do alemao en isste preciso instanchi… a favela enteira, inclusive Ze Botija, qui tein deis anos, mais tein uma matraca e um lanza misiles de su propiedachi… ¿voce quere que acontezca um problema con Ze Botija, eh rapaz?
- No, no, tranquilo.
- Vai `mbora, filho da puta. Eu vo a votar a Lula, ¿comprendeu?
- Sí, sí, gracias. ¿El asado lo querés jugoso?
- El asado nao sem, mais el voto: Lula.