Henry Saldivar

Unasur después de Kirchner

Unasur ha sido desde su origen, un camino marcado por el sentido estratégico del Estado más poderoso de la región, que se expresaba en la decisión brasileña de otorgar prioridad al desarrollo de la conectividad física y energética del espacio terrestre suramericano.

Actualizado: 10 de mayo de 2011 —  Por: Henry Saldivar

Obstruida sistemáticamente por la herencia de conflictos fronterizos decimonónicos, Suramérica, por lo pronto, es un mosaico de países que responde a una cierta magnitud, un sistema político, un mercado interno y su clase dirigente.

Sin embargo, a partir del conflicto entre Colombia y Venezuela, UNASUR ha dado un giro a la geopolítica. Las cumbres presidenciales se han avocado a enfrentar y resolver las crisis internas, que copan la agenda de estos encuentros presidenciales: evitar el separatismo de las provincias orientales bolivianas y contener el caso de la violación de las fronteras ecuatorianas por parte del ejército colombiano. Además, esto se ha expandido -en gran medida empujado por Venezuela- al intervencionismo de los militares norteamericanos en el conflicto interno de Colombia. Por ahora, el conflicto está limitado a la zona norte de América del Sur y se ha distendido recientemente gracias al encuentro Santos – Chávez en la frontera común.

Kirchner hubo de enfrentar aciertos y tropiezos en la implementación de la Secretaria General. Pocos días antes de su deceso, Argentina recibió el apoyo de UNASUR para oponerse a los ejercicios militares de los ingleses en Las Malvinas. El Secretario General recibió críticas de la oposición argentina, acusándolo de aprovechamiento del cargo con fines internos. Bordaberry, un presidenciable de la derecha uruguaya, sostuvo que Kirchner tenía que irse por apoyar a los piqueteros que bloquean el paso fronterizo de Gualeguaychú.

No todo era crítica. El Presidente Correa agradecía la eficacia de UNASUR para inviabilizar una intentona golpista en su contra. Kirchner se entendía bien con el presidente derechista de Chile, quien ha debutado con posiciones pragmáticas en un organismo todavía altamente sensible a los tópicos ideológicos. Chávez, parece declinar después de perder la mayoría absoluta en el Congreso y estrecharse el número de votos que lo separa de sus opositores. Santos, no solo ha hecho las paces con Chávez, sino que al mismo tiempo ha propinado un duro golpe a la guerrilla. Colombia y Chile, el eje derechista del Pacífico comienza a emerger, frente al bloque de izquierda dura que conforman Venezuela, Ecuador y Bolivia; Perú y Uruguay por su parte -y probablemente Paraguay- practican políticas más compatibles con la socialdemocracia europea que con el socialismo revolucionario.

Tampoco es fácil para todos convivir con un vecino poderoso que es todo un BRIC (Brasil – Rusia – India – China). Al menos Argentina logra compensarlo con su incorporación al G-20. Todo esto lo manejaba Kirchner: de declarada vocación integracionista, hábil negociador y un consistente articulador. No será fácil elegir un Nuevo Secretario para los nuevos tiempos, un funcionario que será clave en el desarrollo de la institucionalidad del organismo. Se busca entonces un ex – presidente, en un mercado donde no hay muchos candidatos y poco interés. Debido a ello, el Gobierno de Ecuador ya ha adelantado en comunicar que si los doce países miembros no encuentran a un ex presidente para el cargo, buscaran a un antiguo canciller. Algunos son partidarios de despolitizar la Secretaría General y otros que no, al menos hasta lograr la ratificación de los Congresos de los nueve países que se requieren para la plena vigencia de UNASUR, faltando solo uno.

Debido a que el desafío más relevante para el próximo futuro, proviene de la necesidad de dar forma institucional a este nuevo referente del actual sistema internacional, la Secretaria General debiera devenir en un rol técnico, que se condice más con un Canciller que con un Presidente, un político por antonomasia. Es sabido que más allá de las cumbres presidenciales, existen no pocos problemas para implementar un mecanismo regional permanente que asume las complejidades de la seguridad y estabilidad de sus miembros y, al mismo tiempo, se dote de una estructura funcional que permita avanzar en la integración económica, social y cultural de UNASUR.

Como estaba previsto, la sucesión de Kirchner no estuvo en la agenda de la Cumbre de Guyana. Lo más relevante fue el Protocolo adicional al Tratado Constitutivo de UNASUR sobre compromiso democrático y lo más insólito es que los líderes de las democracias sureñas no se la proveyeran desde el principio.

Henry Saldivar C. es experto en Temas Fronterizos, ex – Jefe de Unidad de Pasos Fronterizos del Ministerio del Interior de Chile. Es Magister en Ciencia Política, con mención en Relaciones Internacionales (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Doctor © en Estudios Americanos (Universidad de Santiago de Chile). Actualmente, se desempeña como Consultor en materias internacionales de la empresa española C&GE, Comunicación y Gestión de Entornos.



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