“Ellos encajaban dentro de los criterios que nosotros pretendemos en la selección. Cumplían con el perfil en todos los aspectos que hacen al rendimiento. Lo técnico-táctico, lo físico y lo sicológico. Los dos tienen mucho potencial físico, son veloces y tienen mucha capacidad de definición. Pero además de lo profesional también cumplían con los requisitos a nivel personal”, dijo, consultado para esta columna, el técnico de la selección uruguaya Oscar Tabárez.
Suárez nació el 24 de enero de 1987. Con apenas siete años se mudó a la capital y a los 14 llegó a Nacional. Entre muchas posibilidades se decidió por el equipo que lo hacía reír y llorar. Dos años más tarde ya entrenaba con el primer equipo y el 3 de mayo de 2005, el técnico de ese momento, Martín Lasarte, lo puso a los 78 minutos del partido por Copa Libertadores ante Junior de Barranquilla en Colombia. Su primer gol lo hizo el 10 de setiembre ante Paysandú como visitante. El entrenador lo colocó en el campo a los 81 minutos y a los 82 marcó el 5 a 0 definitivo. El tiempo confirmó el acierto de Lasarte, Suárez se hizo titular indiscutido y fue decisivo para el título Uruguayo de la temporada 2005-06.
Pero a Suárez le faltaba algo. Su novia de siempre y actual esposa se había ido a vivir a Barcelona en busca de un mejor futuro y Luis la extrañaba demasiado, a tal punto que fuera del terreno estaba apagado. Cuando el Groningen preguntó por él, se le iluminaron los ojos. No lo pensó dos veces. Con 19 años armó las valijas y se fue a Holanda. No le importó llegar a un país desconocido, que habla otra lengua y que tiene distinto clima y costumbres. Era la posibilidad de juntarse otra vez con Sofía, quien viajó desde Catalunya para instalarse junto a él. Así comenzó su aventura europea.
Tabárez define al nuevo jugador de Liverpool: “Siempre se mostró muy atrevido en el uno contra uno, siempre trata de poner la pelota detrás del defensa que lo marca. Eso lo lleva a perder muchas pelotas pero cuando logra pasar, casi seguro que es gol. Es muy difícil que Luis termine un partido sin tener situaciones de gol, de hecho es el jugador que más goles hizo en el mundo en el 2010. Y aunque a veces pueda tener una racha en la que no convierta, siempre arriesga”. Dicho de otra forma: un verdadero creyente del gol. No le importa perder una situación. Va por otra. Y otra. Y otra. Agacha la cabeza y encara en busca del arco tantas veces como pueda. Como un tiburón, huele sangre y va tras su presa. Debutó en la selección mayor por la primera fecha de las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica y a los pocos minutos anotó el primer gol uruguayo en el certamen.
Cavani nació 21 días después que Suárez. A los 17 años vino a Montevideo tras su sueño de pantalones cortos. Ya no le quedaban arqueros por vencer con el Salto Uruguay ni objetivos deportivos por cumplir en su ciudad natal. Entonces llegó a Danubio. El 20 de agosto del 2006 Gustavo Matosas lo puso como titular en la primera fecha del Apertura ante Tacuarembó. Fue su debut oficial. Dos semanas más tarde convirtió su primer gol en el 6 a 0 sobre Central. En ese torneo fue campeón y marcó en el partido que decidió el título ante Peñarol.
Después de brillar en el sudamericano sub 20 del 2007 en Paraguay, Cavani fue vendido al Palermo en una operación que tuvo ribetes policiales. El delantero desapareció, dicen que lo metieron en una habitación de hotel donde no recibió llamados ni pudo salir para evitar presiones de contratistas, y unos días después reapareció firmando para el equipo italiano. Instalado en el sur de Italia recibió en la casa a su compañero de Danubio César González para que este tramitara el pasaporte comunitario. González, Atleta de Cristo, influenció a Cavani y su señora y desde ese momento el delantero se convirtió en creyente. Actualmente un pastor se traslada para enseñarle la palabra de Dios. “Dios me marca el camino”, dijo a 180 en una entrevista durante la Copa del Mundo.
A nivel de selección a Cavani se le hizo un poco más complicado que a Suárez. Debutó con un gol en un amistoso ante Colombia del 6 de febrero de 2008 en el Centenario. Pero no siempre fue convocado durante las Eliminatorias. Incluso para el repechaje contra Costa Rica no estuvo en la nómina. Pero cuando vino en mayo a pelear un lugar en el grupo se ganó su sitio. “Capté que tenía que llevarlo al Mundial porque iba a ser importante”, aseguró Tabárez. Y lo demostró cuando en el segundo partido entró como titular. Después de ahí todo fue en ascenso tanto en la selección como en el Napoli. “Tiene un potencial físico increíble y una disposición para ayudar al equipo que le nace de adentro y que lo pone a disposición para jugar en distintos puestos, más allá que es delantero”, indicó el técnico uruguayo.
Antes de coincidir en el grupo de la selección mayor, Suárez y Cavani se juntaron por primera vez en el Mundial sub 20 de Canadá en el 2007. Aunque Tabárez pensó llevar a Luis a la Copa América finalmente decidió respetar su ciclo evolutivo y lo dejó en juveniles. En el Mundial y a pesar de que Uruguay terminó en la ubicación número 12, ellos lograron destaque. Con dos goles cada uno, hicieron los cuatro de la selección.
Los salteños son un claro ejemplo de que el trabajo de las selecciones nacionales permanentes es imprescindible y beneficia a todos. Se potencian sus carreras, la selección mayor los recibe preparados para el desafío y los clubes ganan dinero con sus transferencias. “Son dos diamantes que el fútbol uruguayo tiene”, dice Tabárez, uno de los que más los pulió.
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