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Una asociación civil sin fines de lucro, atiende, día a día, a unas 500 mujeres en situación de riesgo. Víctimas de violencia doméstica o jefas de hogar desempleadas asisten a Ceprodih en busca de una capacitación laboral, que luego podrá convertirse en un microemprendimiento o en pasantías en empresas para autosustentarse. 180 recorrió el lugar.
Publicado el: 1 de marzo de 2011 a las 16:01
Por: Matilde Marti
El Centro de Promoción por la Dignidad Humana, más conocido como Ceprodih, se creó en el año 1998, con el objetivo de “atender y promover a toda persona que por diversos motivos quede en situación de desamparo”, especialmente mujeres, niños y adultos mayores desamparados. Hoy en día tiene convenios con el INAU, la IM, el MIDES e INDA.
Hoy en día, tienen nueve proyectos funcionando. De ésos, tres son hogares: dos para mujeres y niños víctimas de violencia doméstica, y uno para ancianos. “Esos dos hogares para las mujeres víctimas de violencia doméstica en realidad eran centros diurnos. Es que la ONG surge a partir de la necesidad de ayudar a mujeres y niños en situación de riesgo”, contó a 180 Camilo Sequeira, encargado de marketing de Ceprodih.
También hay un edificio en la calle Cerrito, donde asisten decenas de mujeres todos los días. En ese local conviven el proyecto Oportunidad y el proyecto Promover. Primero, se encargan de potenciar microemprendimientos y negocios inclusivos -sin el apoyo de organismos estatales-. Luego, llega la capacitación laboral, que se da en diferentes áreas: textil, cocina y vitrofusión. Pero no es menos importantes que esos conocimientos sean aplicables una vez que terminen sus cursos.
“Nosotros veíamos que cuando queríamos reinsertar esa familia en su vida cotidiana, normal, digamos, el trabajo era esencial. Sucedía que las mujeres no tenían formación, o si la tenían, nunca habían trabajado, porque en el contexto en que ellas vivían, dentro de lo que es violencia y lo que es el tema de género, en esas condiciones, bueno, se quedaba en casa a cuidar a los niños”, describió Sequeira. “Muchas de las mujeres que iban egresando de Ceprodih, cumplían trabajos de limpieza. La mayoría tiene entre tres y cuatro hijos, y con un sueldo de doméstica no les alcanzaba”.
Entonces, desde Ceprodih se concibió el tema del trabajo como un elemento primordial “para que estas mujeres se puedan sostener, para darles dignidad”.
En situación de riesgo
Según explicó a 180 la licenciada Mariela Pérez, coordinadora del Proyecto Oportunidad, Ceprodih se especializa en problemáticas de violencia doméstica, pero no se limita a ellas a la hora de recibir a mujeres en situación de riesgo. “Puede ser que implique una situación de violencia o puede ser que esté sin trabajo, en seguro de paro, mucho tiempo sin trabajar, que hace unas changuitas, puede ser también que dado que tiene muchos hijos no logra sostener un trabajo de inserción por más de ocho horas”, definió.
Pérez contó que algunas veces llegan mujeres para hacer un curso textil, o para aprender a cocinar, y en Ceprodih lograrn detectar un caso de violencia doméstica o de cierta vulnerabilidad de género. “Hay personas que vienen por otras problemáticas y después quieren ayudar a la abuela o a la tía porque se dan que sus derechos están vulnerados dentro del ambiente dónde están inmersas. Y eso es una parte tan imbricada de su cotidianeidad, que no ven las diferencias”, lamentó. “A veces no llegan considerándose víctimas de violencia y, luego de pasar por un proceso, de evaluar algunas cosas, se dan cuenta por lo que están pasando”.
(adhoc Foto©Javier Calvelo)
Opciones para emprender
Ceprodih brinda talleres de cocina, de formación textil y de vitrofusión. El último caso es un ejemplo de por qué hay que ir a Ceprodih. “Hay algunas cosas que las emprendedoras pueden hacer desde las casas y otras que no. Vitrofusión no. Las herramientas que se necesitan las proporcionamos acá, porque son caras”.
El hecho de que las mujeres asistan al Centro no es menor. “La idea es que acá encuentren un espacio donde distraerse y donde encuentren cosas que les gusten. Y, por otro lado, que estén acá: cuando terminan los cursos, que sigan viniendo. Capaz que cuando vienen acá uno puede visualizar si tienen algún conflicto”.
Todas las mujeres eligen el área en que quieren capacitarse. Aunque no siempre hay cupos. Pérez contó que, al principio, se hacían llamados para los cursos pero ahora ya no: por el boca a boca son tantas las mujeres que se enteran que son pocas las veces que pueden anunciar un llamado abierto.
En el Centro trabajan unas 100 personas. En todos los proyectos hay asistente social, educadores, psicólogos y -para todo Ceprodih- trabaja una abogada, quien se encarga de todos los asuntos legales de las mujeres.
Ser el nexo
El Programa Promover tiene casi 10 años. Su objetivo es encontrar “propuestas educativas para el empleo” que lleven a insertar laboral y socialmente a mujeres en situación de pobreza.
Es que una vez que las mujeres adquieren conocimientos para poder llevar adelante un microemprendimiento, tienen que salir al mercado laboral a hacerse un lugar. Eso se logra a través de alianzas entre Ceprodih con organizaciones públicas y privadas.
Camilo Sequeira explicó que “es como una consultora”. “Primero capacita a las mujeres y después hace de nexo: vincula a la gente -que así lo quiera- con las empresas. Hay mujeres que terminan el curso de gastronomía y se van a su casa a hacer tortas de manzana. Pero lo que nosotros buscamos es que ingresen al mercado formal, por todo lo que implica, por ejemplo, por los aportes”.
Luego de que las mujeres finalizan sus cursos, en Ceprodih se dan tres salidas laborales: el trabajo formal, los microemprendimientos y el trabajo independiente por fuera de Ceprodih.
“Dentro del microemprendimiento, tenemos productos que los elaboramos nosotros, más allá de lo que cada una tenga como su proyecto”, dijo el encargado de marketing. “Desde acá se venden los productos individuales de cada emprendedora, más los de Ceprodih. En realidad, los productos de Ceprodih tratamos de venderlos a empresas: no hacer una tirada de cien bolsas chismosas, sino una de 1.000 o de 500”. Durante 2010, las mujeres que asisten a Ceprodih elaboraron 10.000 bolsas chismosas.
Las mujeres pueden vender sus productos donde quieran. Además, el Centro les facilita contactos o les consigue espacios para exponer lo que hacen. Por ejemplo, en diciembre estuvieron en la Feria Ideas del Parque Rodó y, durante el verano, en la feria permanente de Piriápolis. “Nosotros tratamos de sacar los productos de ellas, pero también ellas también pueden hacerlo. Es lo que tienen que hacer, en realidad, para avanzar”, dijo Sequeira.
“Tenemos una mujer que hace torta de manzana. Acá lo que hacemos es pensar en conjunto: dónde puede vender, cuánto va a salir, como un lineamiento de proyecto. Dentro de eso sabemos que en la primera etapa no tiene nada de plata para invertir y es por eso que damos préstamos que le permitan desarrollarse”.
Formas de colaborar con Ceprodih:
0900 9001 x $ 100
0900 9002 x $ 200
0900 9003 x $ 500
Abitab Colectivo Ceprodih 16964
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miércoles, 2 de marzo de 2011 a las 07:59
Las felicito. sin pedirle plata a papa estado hacen mucho.. muchas ong al pedo con apoyo estatal deberian aprender de ustedes.

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