Unasur empezó a andar con la firma de Uruguay

Uruguay fue el último país en firmar y con eso entró en vigencia el Tratado Constitutivo de la Unión Sudamericana de Naciones. De los 12 gobiernos que los integran, nueve pusieron la firma. “Trabajamos con la misma visión, ya no con el mismo norte sino, gracias a Dios, con el mismo Sur”, dijo el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Actualizado: 14 de marzo de 2011 —  Por: IPS

Unasur empezó a andar con la firma de Uruguay

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Por Gonzalo Ortiz

Suscrito en Brasilia el 23 de mayo de 2008, el tratado prevé su vigencia un mes después de que nueve de sus signatarios depositen la ratificación. Uruguay cumplió con ese trámite un mes atrás, siendo el noveno país en hacerlo, por lo que la ceremonia marcó el inicio de su vida legal, aunque la Unasur ya venía funcionando de facto.

A la fecha, solo Brasil, Paraguay y Colombia no han completado la ratificación, pero en este último país ya lo aprobó el Congreso legislativo, destacó Correa. Aparte de Uruguay, los países que tienen depositadas sus ratificaciones son Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador Guyana, Perú, Surinam y Venezuela.

"Hemos dado respuestas coordinadas a la crisis mundial en aplicación del multilateralismo soberano. América del Sur ya no puede ser humillada por cualquier vanidoso diplomático extranjero o cualquier prepotente burócrata internacional", expresó Correa en su discurso.

El mandatario agregó que "los que nos daban lecciones de política económica y monetaria, no han podido enfrentar la crisis" y hoy existe el peligro "de que la crisis mundial se prolongue y profundice". Recordó la frase del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011): "debemos enviar asesores a Europa y Estados Unidos" para ofrecerles las soluciones "que hemos sabido implementar en América del Sur".

En la ceremonia, que rebasó el marco protocolario de la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de Unasur y fue un acto de masas con unos 2.000 asistentes, se puso la primera piedra del edificio que será sede de la Secretaría General.

Situado en el paralelo cero, junto al monumento llamado de la Mitad del Mundo pocos kilómetros al norte de Quito, el edificio estará listo en 2012, dijo Correa, y llevará el nombre del ex presidente argentino Néstor Kirchner (2003-2007), el primer secretario general del organismo, fallecido el 27 de octubre del año pasado.

Además de la integración regional, uno de los principales objetivos de la Unasur es velar por el respeto y vigencia del sistema democrático.

Correa volvió a agradecer por la inmediata respuesta de los presidentes de la región, que se reunieron en Buenos Aires el propio 30 de septiembre, cuando se produjo en Quito una asonada policial que pudo derivar en un golpe de Estado.

"La mejor disuasión para estos audaces y criminales aventureros fue el ostracismo internacional" al que estaban condenados, recalcó Correa, que aquel día permaneció secuestrado en un hospital militar, hasta que una acción castrense lo liberó esa noche bajo una lluvia de balas.

Más tarde, el 26 de noviembre, en una cumbre presidencial en Guyana, la Unasur adoptó una "cláusula democrática" por la que se compromete a desconocer automáticamente a cualquier gobierno que no sea producto de un proceso electoral.

El organismo demostró también su capacidad de reacción después de los devastadores terremotos de Haití y Chile, a inicios de 2010. "Siempre se puede ser más eficiente, pero América del Sur donó a Haití casi 100 millones de dólares y es de lejos la región que más cumplió con sus ofertas", precisó Correa.

Además, la Unasur estableció una secretaría técnica y un plan de acción para la reconstrucción de la nación caribeña en coordinación con las autoridades haitianas.

La Unasur contribuyó a disminuir tensiones internas en Bolivia y a ventilar un acuerdo entre Washington y Bogotá para otorgar a Estados Unidos el control de varias bases militares en Colombia, que despertó muchos rechazos y dio pie a un fallo negativo de la Corte Constitucional de ese país sudamericano.

También intentó jugar un papel constructivo en la mejora de las relaciones entre Colombia y Venezuela, que habían llegado a un punto de ruptura a mediados de 2010, si bien poco después los dos países hallaron por sí mismos formas de retomar vínculos cordiales.