Henry Saldivar

Los sueños de Humala

Según los nuevos intelectuales -los economistas que describen la trayectoria de la economía global y sus ramificaciones continentales- América Latina sigue bajo la sospecha del surgimiento, en forma esporádica, de opciones demagógicas y populistas. La describen como el camino de la “salida fácil” y la culpan de la marginación continua que sufre la región.

Actualizado: 01 de julio de 2011 —  Por: Henry Saldivar

La elección del ex-comandante Humala en la Presidencia del Perú revivió esta discusión en la campaña. Es lo que temía la mayoría democrática de ese país. Para triunfar, el candidato hubo de desechar el apoyo venezolano y convencer a todos que su camino era el de Lula. Tuvo dos grandes avales, un premio Nobel y un ex–presidente de la República. Solo con el apoyo de Vargas Llosa y Toledo pudo triunfar en una dramática segunda vuelta.

En la elección peruana quedaron explicitados los dos caminos de la izquierda latinoamericana: Venezuela y Brasil. Distintos caminos para otorgar una gobernabilidad democrática con justicia social a nuestros pueblos. La vía de Lula ha sido, claramente, la más exitosa y reconocida en la región en desmedro del bolivarismo de Chávez, estos días internado en Cuba por razones de salud.

Humala optó explícitamente por la impronta brasileña, al parecer dejando atrás el modelo chavista bolivariano del que se proclamaba deudor en la anterior elección. Y también de su pasado cacerista al inclinarse esta vez por la pragmática electoral, postergando sus sueños de caudillo étnico.

El ejemplo de Brasil ha tenido una influencia decisiva en América del Sur, sobre todo para que primen en la región los cambios en una democracia que al mismo tiempo sostiene un Estado de derecho. Un Estado preocupado en implementar reglas claras y procedimientos transparentes, unos más otros menos, sabiendo que es lo necesario. Uruguay fue el 2010 el líder en gobernabilidad en América Latina por delante de Chile, debido a la pobre respuesta gubernamental que este país tuvo con ocasión del terremoto del año pasado. Ambos son países preocupados de mejorar sus índices en el desempeño de sus instituciones públicas.

Pero la tendencia es clara: derecha o izquierda deben exhibir ante sus electorados capacidad de gobernar Estados eficientes, procedimientos para incorporar la democracia social y la seguridad de mercados transparentes. En Venezuela hay más democracia social y un Estado menos eficiente que en Chile, pero acá existe una mayor desigualdad, y eso por nombrar dos países cuyos gobiernos están en las antípodas, aunque ambos tienen un déficit de legitimidad democrática de sus instituciones fundamentales.

Humala recibe un Perú que parece ir bien como hace años no se observaba. Un país que buscará jugar un papel más constructivo en UNASUR. Pero a veces, los sueños no se olvidan, y parece que solo se postergan. "Yo sueño con la reunificación del Perú y Bolivia” dijo en Bolivia y agregó que “aún está en mi memoria el mariscal Santa Cruz y la Confederación Perú-Boliviana".

En Chile la frase cayó mal, porque dicha Confederación está asociada a los pretéritos tiempos de la Guerra del Pacífico. Fue una frase posterior a su pasada por Santiago, que fue cordial. Pero los sueños, sueños son y otras serán las realidades que enfrentará una vez instalado en el Palacio Pizarro. Pocos olvidan que la región comparada con un Asia dinámica, que atrae la inversión, incrementa su producción y potencia su desarrollo tecnológico, es claramente deficitaria. El verdadero sueño de Humala tendrá que ser el de todos los sureños: fortalecer las instituciones públicas, edificar una democracia de derechos y tomar medidas reales para acortar la enorme brecha entre ricos y pobres.



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