“Lo sigo. Si él se retira, es mi representante, yo me quedo sin trabajo. Me retiro. Estoy muy triste, re dolorida, todavía no caí. Pero lo conozco y sé que cuando toma una decisión va en serio, no es de ir para atrás y para adelante. Yo lo apoyo”, dijo Namús a canal 12. La decisión de la boxeadora va de la mano con la de Revetria.
“Me cansa que todos crean que es una mina de oro. Yo pongo plata y la pierdo. Me cansó tener que depositar 10 mil dólares en la Intendencia previo a cada velada. Me cansó tener que dejar 40 o 50 mil pesos de impuestos”, expresó el representante.
Las declaraciones, que parecen más un intento para que le bajen los impuestos que una decisión seria, expone otra vez a Namús ante la opinión pública.
Su vida deportiva estuvo marcada por varios sucesos. Surgió como boxeadora y tras unas pocas victorias, fue campeona del mundo juvenil, se transformó en la cara visible del programa “Nocaut a las drogas”. Sus entrenamientos tenían cobertura de todos los medios de comunicación y sus peleas eran a estadio lleno.
Sin embargo, a comienzos de 2009 se separó de los representantes Sebastián Amaya y Juan Vanrell y se acercó a Revetria. El cambio lo anunció con decenas de cámaras y periodistas en el Radisson Victoria Plaza.
Tras eso, llegó la primera derrota arriba del ring. El 8 de agosto se preparó una fiesta que terminó mal. El Palacio Peñarol repleto, banderas uruguayas que en lugar del sol tenía la cara de Namús y televisación por VTV para todo el país. Toda la alegría se terminó en dos minutos y medio, el tiempo que precisó la colombiana Lelu Flores para noquear a la uruguaya. Allí comenzaron las dudas.
Namús volvió a pelear, esta vez con televisación en vivo de canal 4. En febrero venció a la veterana brasileña Adriana Salles y conquistó el título mundial.
Por canal 12 se pudo ver la escandalosa velada ante la española Loli Muñoz en el Palacio Peñarol. Luego llegaron las derivaciones y la revancha, que también se emitió por el 12.