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Publicado el: 9 de octubre de 2011 a las 12:26
Por: Silvana Harriett
Montevideo asiste en estos días a una serie de cambios en el espacio céntrico que han de alguna manera afectado la cotidianeidad de quienes habitamos la ciudad: desvíos en las rutas habituales del transporte urbano, montaje de escenarios, propaganda en las calles alusiva a los festejos a los que se nos convoca: el Bicentenario de los hechos revolucionarios de 1811.
Todo el año ha sido proclamado como el año del Bicentenario, elegido para la celebración de los inicios de la gesta artiguista como origen de nuestra identidad como pueblo oriental. Como toda operación de memoria histórica, es una decisión política controversial; como toda fiesta cívica, es un continente pasible de ser llenado con múltiples contenidos. La revolución oriental ha sido y es objeto de diversas miradas e interpretaciones, historiográficas y políticas.
La sociedad uruguaya celebró un Centenario, que no fue precisamente en 1911, aunque en ese año se conmemoraran los cien años del triunfo de Las Piedras. El primer Centenario celebrado oficialmente fue en 1930, a cien años de la jura de la primera Constitución de la República Oriental. A este se llegó luego de intensas discusiones parlamentarias y de un festejo menos entusiasta en 1925, el otro año candidato para la celebración del Centenario. El que hubiera celebraciones en 1925 y en 1930 respondía a que no se había dirimido en el Parlamento la cuestión de cuáles eran los hechos correspondientes a un centenario del Uruguay: si los de 1825, año de la Cruzada Libertadora y de las Leyes de la Florida, o los de 1830, inicio jurídico del Estado oriental independiente.
En el panorama de las conmemoraciones latinoamericanas de las luchas por la independencia, en Uruguay se eligió el año 2011, en una clara intención de rescate del artiguismo, más allá de todas las distancias conocidas y admitidas entre éste y la consolidación del Estado uruguayo en su forma actual. En este mes de octubre, específicamente, se conmemoran algunos eventos de la revolución oriental que han sido considerados particularmente significativos: la proclamación de Artigas como Jefe de los Orientales en la Asamblea de la Quinta de la Paraguaya, y la Redota, nombre dado por sus protagonistas al exilio que los orientales emprendieron, en marcha tras el caudillo, luego de la firma del armisticio entre Buenos Aires y el gobierno español y el consiguiente levantamiento del Sitio de Montevideo.
El primero de estos hechos tuvo lugar precisamente el 10 de octubre de 1811. Recordemos el camino recorrido por los orientales hasta ese momento: en febrero había estallado la “admirable alarma” en la Banda Oriental, Grito de Asencio mediante, en un levantamiento encuadrado en la revolución rioplatense iniciada en 1810 en Buenos Aires; en mayo, los orientales habían obtenido su primera victoria militar, la que había fortalecido la imagen de Artigas, frente a la Junta porteña, a los españoles y a sus compatriotas orientales; en ese mismo mes y, a partir del triunfo de Las Piedras, se había iniciado el asedio de Montevideo, en medio de duros sacrificios y penurias tanto para sitiadores como para sitiados. Al llegar agosto, el gobierno revolucionario bonaerense se encontraba en una situación francamente débil. Las derrotas militares en Alto Perú y el hostigamiento de la escuadra española a la ciudad de Buenos Aires condujeron a una serie de negociaciones diplomáticas entre la Junta – transformada luego en Triunvirato- y el gobierno del virrey Elío, con el telón de fondo de la entrada de las tropas portuguesas a la Banda, convocadas por los “godos”. Estas se tradujeron en la firma de un acuerdo preliminar de paz con Montevideo, a la que se le entregaba la Banda Oriental.
Las intenciones de negociar un levantamiento del Sitio conmocionaron al vecindario oriental, que se sintió traicionado por Buenos Aires, más allá de los imperativos estratégicos esgrimidos por ésta. La idea de Artigas y los jefes orientales que lo acompañaban – expresada en documentos posteriores- era la de la existencia de un pacto tácito entre los orientales y Buenos Aires, por el que ésta se hallaba comprometida a auxiliar a la Banda a liberarse del dominio español. El armisticio quebraba este pacto tácito y, en consecuencia, dejaba solos a los orientales, desprovistos de auxilio y conducción.
La negativa de los orientales a un acuerdo con los españoles se expresó primero en setiembre en la Asamblea de la Panadería de Vidal y luego, el 10 de octubre, en la Asamblea de la Quinta de la Paraguaya. Ésta se realizó en la zona de Tres Cruces, en el Cuartel general revolucionario, a iniciativa de Artigas, con la convocatoria de José Rondeau, Jefe del ejército sitiador y con el apoyo de muchos vecinos que firmaron la requisitoria. Señalan las crónicas que la asamblea – compuesta por los vecinos más connotados- fue numerosa, y que en ella, los orientales rechazaron el fin de la guerra en la Banda hasta que ésta fuera liberada del dominio español. Artigas exteriorizó asimismo su rechazo a las negociaciones con Montevideo, las que significaban abandonar a los orientales en manos de sus enemigos, al tiempo que dejó expresada su subordinación a Buenos Aires, gobierno al que respondía. Sería su influencia, según los historiadores Reyes Abadie, Bruschera y Melogno, la que haría que los orientales aceptaran resignadamente el levantamiento del Sitio, aunque manifestaron claramente su oposición al armisticio, frente al cual no transigían.
Esta postura fue acompañada por la proclamación de Artigas como Jefe de los Orientales, en una decisión que convertía al caudillo, jefe militar, en jefe político, jefatura que sería confirmada posteriormente en el Congreso de abril de 1813. Se profundizaba así la construcción de un liderazgo que se fortalecería en los años siguientes de la revolución, caracterizado por la dialéctica de caudillo “conductor y conducido”, como ha señalado certeramente el historiador José Pedro Barrán.
De esta forma los orientales, reunidos en lo que Artigas denominaría en oficio a la Junta del Paraguay una “Asamblea de ciudadanos”, elegían un conductor y tomaban decisiones respecto al rumbo de los acontecimientos revolucionarios. El “pueblo en armas” adquiría así un carácter claramente político y comenzaba a hacer uso de su soberanía, en una práctica democrática que daría su sello distintivo a la revolución oriental en el contexto rioplatense y latinoamericano.
Al ser conocida por las familias y milicias orientales acampadas en las orillas del arroyo San José, el 23 de octubre, la noticia de la ratificación del Armisticio por el gobierno de Buenos Aires, se produjo espontáneamente otra asamblea, en la que se resolvió emigrar junto con Artigas. Se produciría así entonces el denominado posteriormente por la historiografía Éxodo del pueblo oriental, exilio decidido por los propios orientales – a pesar de su Jefe- instancia en la que se consolidaría la investidura de Jefe dada a Artigas en la Quinta de la Paraguaya.
Columna especial de Silvana Harriett para 180. Harriett es historiadora y profesora de la Facultad de Ciencias Sociales.
Las opiniones vertidas en las columnas son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente posiciones del Portal 180.
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martes, 25 de octubre de 2011 a las 10:08
Jorgeu, no entendés nada o no querés entender. Si no sos artiguista, decilo más claramente ¿cuál es el problema? El bicentenario reivindica una nacionalidad, que por ahí vos no sentís como tuya.
viernes, 21 de octubre de 2011 a las 10:42
Me parece que esto del bicentenario solo es una oportunidad política de "pasar a la historia" como los "más artiguistas". De seguir con la idea impuesta desde el gobierno (y secundada por alguno más) deberíamos empezar a festejar el bicentenario en el 2011 y terminar en el 2030. Yo soy de los que cree que Artigas solo quería liberar la Banda Oriental del poder español, pero no independizarla como país. Por algo se fue y nunca más volvió. Por lo que me sigo preguntando: ¿qué festejamos? ¿de qué bicentenario estamos hablando? Larga vida a Lord Ponsonby!!
jueves, 20 de octubre de 2011 a las 10:42
Tal cual Quique!!!! me reí mucho de mí cuando vi lo que había puesto, es más tenía a mi lado el libro de historia donde estaba leyendo LORD PONSOMBY, bueno me corretea el alemás (Don Alzheimer) espero que no me alcance...eso ya será comentario de otro asunto.
miércoles, 19 de octubre de 2011 a las 11:45
Por esta polémica es que a mí me parece más sensato discutir sobre la orientalidad o la uruguayez. Yo reivindico el ser oriental y creo que 1811 es, precisamente, el punto de partida de nuestra nacionalidad. Las demás fechas nos marcan un punto de partida que nos fue impuesto. Y el primero en negarlo es el propio Artigas. Si se quiere, es el primer antiuruguayo.
martes, 18 de octubre de 2011 a las 18:27
¿Lord Byron? ¿No habrás querido escribir Lord John Ponsomby, Luz? Pero tampoco es una regla de tres simple la cosa. Evidentemente los intereses de Inglaterra jugaron, pero también jugó lo que había pasado antes de 1828. La historia no es un comic en la que un solo hecho explica todo.
lunes, 17 de octubre de 2011 a las 18:37
1811: comienzo de la cruzada libertadora, comienzo de la revolución independentista (para independizarse de la CORONA ESPAÑOLA)
1825: se declara independencia de la CORONA ESPAÑOLA, se sigue formando parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata
1828: Conflicto bélico entre las Provincias Unidas, el IMPERIO BRITÁNICO no puede comerciar con tranquilidad, no sólo con los pueblos en conflicto sino con toda América, envía a LORD BYRON a formar un estado independiente (de las Provincias Unidas y de Brasil) en medio de las regiones en conflicto.
1830: se vota la Constitución que regirá a ese país creado para terminar de darle marco legal al nuevo país.
Es una sucesión de hechos históricos, no entiendo por qué nos cuesta tanto incorporar esta fecha de 1828, quizás nos dé vergüenza aceptar que nos tiraron con la independencia por la cabeza para que la Corona Británica pudiera comerciar con América...
domingo, 16 de octubre de 2011 a las 18:15
Basta de teorías infundadas y teñidas de intereses personales: Club Atlètico Peñarol Padre y Decano del Fútbol Uruguayo
jueves, 13 de octubre de 2011 a las 13:59
con el tema de 1811 estariamos festejando el comienzo de la revolucion, y no el momento en el que literalmente somos libres o lo que sea, a lo que me lleva a la interrogante, si es asi, si festejamos el comienzo y no el momento en si cuando se es lo que se es, entonces nuestro cumpleaños es cuando somos fecundados y no cuando nacemos? es algo asi lo que se quiere interpretar bajo esta categoria de bicentenario
jueves, 13 de octubre de 2011 a las 07:31
Lo que se DECLARÓ en 1825 NO ES, NI PARECIDO, a lo que se CONCRETÓ en 1828 y se CONSOLIDÓ en 1830, en Rio de Janeiro, a la sombra de los pabellones argentino, brasileño y británico.
La mejor definición de "uruguayo" que escuché por allí es aquella que dice que "somos argentinos viviendo en territorio brasileño". Y a mucha honra !!!
miércoles, 12 de octubre de 2011 a las 13:33
Puede ser que uno se fastidie un poco por la liviandad y la arrogancia de tantas posiciones ridículamente insostenibles y pajueranas. Uno no debería, tendría que ser paciente y enseñar con el ejemplo sensatez y raciocinio, pero uno también se calienta a veces.
La historia, como bien sugiere María Noel, se desarrolla con un solo sentido. Hay condicionantes, circunstancias y hechos que se apoyan en otras realidades, siempre anteriores. No se explica todo por un instante, ni se puede ir para adelante y atrás como si se pudiera hacer una elipsis temporal narrativa. Que la institucionalidad actual no comenzó en 1811 nadie lo puede dudar, porque está documentado. Al que quiera hacer la historia de la institucionalidad, le vendrá de periquete aferrarse al 25 o al 30 con las cuatro extremidades. Se podría decir también que es un poco leguleya, esa historia.
Que buena parte del pensamiento y la acción de Artigas une a los uruguayos hoy, es evidente. Es así porque hoy queremos que sea así, nos interesan hoy varias cosas que defendía. Si Artigas fue responsable del asesinato de muchos o a pocos en nombre de esas ideas y acciones, no se puede juzgar con la lógica pacífica e institucionalizada del hoy.
Otro ejemplo son los locos adoradores de Ponsomby, que le atribuyen poderes de creación del Uruguay como también se dice que algún extraterrestre les enseñó a hacer pirámides a los egipcios. No hay que ser nabo, hay que sopesar los hechos y las teorías tratando de objetivar su alcance. Algunos pareciera que tienen la conquista intelectual fácil, se prenden como atorrantas desesperadas a cualquier enunciado de cinco palabras que les paren adelante.
Las ideas de nacimientos de naciones en cuna de oro, probidad y gloria, sin ninguna clase de compromisos ni obligaciones con vecinos, con la riqueza o poder, son una novelita rosa en todos los casos. No hay una sola nación del mundo que no tenga alguno de esos "cadáveres en el ropero". No hay una sola nación del mundo que no sea una alianza de intereses, un contraste identificatorio forzado hacia otros. Porque seres humanos somos todos, y en esencia somos una sola nación.
Seremos lo que queramos ser, tomaremos lo que nos parezca correcto de la historia y desecharemos lo que no creamos que sirva. No hay líneas de la mano del Urugay que determinen lo que vayamos a ser, ni orígenes que nos impidan o nos impulsen a hacer una u otra cosa. No hay determinismo, el determinismo es un cuentito para amedrentar ignorantes. Ni tenemos alcurnia aristocrática de nada, ni tenemos maldición plebeya de nada. Guárdense sus miedos donde no estorben.
miércoles, 12 de octubre de 2011 a las 10:02
De ciertos organismos patógenos que le causaron algún estrago cerebral.
Pero lo confieso, fue una burrada ortográfica nomás.
miércoles, 12 de octubre de 2011 a las 09:07
no se, yo me quedo con que el pais es pais cuando se es independiente...sino cual es la gracia? :S...sigo pensando que en 1825 nacio el pais...una opinion (no la verdad)
martes, 11 de octubre de 2011 a las 16:03
clarísimo silvana. che, nash, me parece que faltaste a algunas clases de la profe...
martes, 11 de octubre de 2011 a las 16:03
Quique: vos quién te crees que sos para juzgar la opinión de los demás?
martes, 11 de octubre de 2011 a las 15:44
Gabriel M: no será que a Nash se le infeCtó el piercing? De lo contrario deberías aclarar de qué se le infeStó?
martes, 11 de octubre de 2011 a las 11:51
Nash, se te infestó el piercing.
lunes, 10 de octubre de 2011 a las 14:37
¡Al fin alguien que escribe algo sensato! Gracias, Silvana Harriett. Es clarísimo que lo artiguista es una referencia en común para los uruguayos (sí, uruguayos de hoy y de ahora, al que no le guste o se le anude el cerebro con eso, que renuncie a la ciudadanía y se deje de pavadas hipócritas e histeriqueos de Gata Flora). Y el que no sabe en este país que lo de los distintos años (que el 25, que el 30) lo vienen tironeando blancos y colorados desde hace años (por prestigio, por manipulación de la historia "a su favor"), es que no estudió ni se preocupó por saber. O peor, es que se piensa que cualquier burro con cualquier barnicito de información de Internet ya se está en condiciones para ponerse en pose de agudo disidente y crítico muy copetudito. Déjense de embromar y agarren los libros que no muerden, fantasmas. Qué caraduras y creídos.
lunes, 10 de octubre de 2011 a las 14:12
Eduardo dice que nacimos en 1828 y quizas pueda pensarse asi. Pero es innegable que la busqueda de la independencia empieza en 1811 en la lucha por la emancipaciòn de la corona espalola. Por supuesto que en aquella epoca no se concebìa la republica oriental del Uruguay como al final resultlò, pero la busqueda de independencia, libertad y autonomìa ya emergìa. Desgraciadamente, no todos los orientales querìan la independencia de España porque querìan mantener sus privilegios ligados al comercio. Y mucho menos que Artigas tuviera el mas mìmino poder, porque sus ideas se contraponìan del mismo modo a los intereses de los mas privilegiados. Volviendo a Eduardo, sin la lucha de Artigas, Lavalleja, Oribe, Rivera y tantos otros 1828 no hubiera existido y los uruguayos tampoco.
lunes, 10 de octubre de 2011 a las 10:56
Silvana Harriett, fuiste mi profesora de historia en el liceo, ahora no recuerdo que año, creo que 4to o 5to, Liceo Brause de Pando, un placer leerte ahora y la verdad que he dado en llamar a estos festejos del "BiChantanario" es una verdadera chantada. Pura demagogia y populismo desde nuestro querido gobierno.
Peores son los artistas que participan avalando la chantada ...
Muerte al estado y al capital, no al NUEVO ORDEN MUNDIAL
lunes, 10 de octubre de 2011 a las 00:59
¿Algún día algún político dirá (y defenderá) que nacimos como independientes en 1828?
Algunos histroriadores ya lo dicen y hace tiempo.
Basta con leer un poco de historia, con objetividad y sin pasiones....
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