180.com.uy

22 de mayo de 2013

Frío a fresco con cielo nuboso y cubierto, precipitaciones escasas. Nieblas y neblinas.
Vientos: Sector S suaves y moderados, períodos de variables y calmos.

13° Cubierto

máx. 15° | min. 9°+ más info

Cotizaciones

Entrevistas

Entre Beyoncé y el candombe, Julieta
Escucha el texto Escucha el texto

Ir a un bar y ver cantar a una mujer joven, negra, preciosa y con una voz imponente no es algo común en esta región. Era el primer recital solista de Julieta Rada junto a su banda y, aunque se le notó la timidez de principiante, su voz se despegó de todo eso y dejó bocas abiertas en cada mesa. El viernes 25 de mayo presenta su disco.

Publicado el: 19 de mayo de 2012 a las 14:38

Por: Clara Esmoris

Julieta Rada (Foto: Clara Esmoris)

Julieta Rada (Foto: Clara Esmoris)

Con un grupo de músicos más que destacados –Nicolás y Martín Ibarburu, Matías Rada, Gustavo Montemurro, Nacho Mateu y Walter “Nego” Haedo– la cantante de 21 años arma una fiesta funk-pop en el escenario. Tampoco pasa inadvertida por su aspecto: rulos descontrolados, mucho dorado y tacos excesivamente altos tratan de ganarle a los nervios, a veces con éxito, otras no tanto. De a ratos mira y le canta a su novio, Nicolás Ibarburu, quien también fue productor de su disco.

Dice que sus influencias van desde Stevie Wonder hasta Beyoncé y, por supuesto, toda la música uruguaya que absorbió desde siempre, por ser hija de uno de sus íconos. Lo que se ve en el escenario es exactamente eso: una mezcla entre el candombe, sintetizadores de los setenta y algo que podría gustarle a cualquier quinceañera que mira MTV.

Todo eso se vio a fines de febrero en un recital pequeño que hizo en Medio y Medio. Este 25 de mayo la cantante cumple 22 años y festeja presentando su primer disco, Afrozen, en Lorente, casa de espectáculos. Al recital le va a seguir una prometedora fiesta funk.

Simpática, muy tranquila y bastante despistada, Julieta Rada se entrevistó con 180 en el living de su casa.

¿Fue desde siempre que quisiste dedicarte al canto?

No, al principio quería ser bailarina y estudié ballet pero no pensaba mucho en qué quería hacer después, aunque sabía que quería hacer algo vinculado al arte. También pasé por la pintura, por el piano. Bailé, bailé y a los 13 me agarré una hernia de disco y tuve que aflojar, porque no podía. Cuando volví a arrancar era un perro, me frustré y abandoné la danza.

A los 16 me dieron ganas de cantar y empecé a tomar clases de canto. Escuchaba mucho a Christina Aguilera y era muy fanática de Mariah Carey, y con las clases de canto, con Carmen Pi, me hice fan de Stevie Wonder.

¿Cómo fue vincularte al ambiente musical desde tan chica, que te invitaran a participar en los toques, a grabar en los discos?

Yo siempre fui muy insegura y pensaba que me invitaban porque era la hija de Rada, hasta que me di cuenta de que si sos la hija de X te invitan una vez, y si cantás espantoso no te invitan más. Pero a mí me seguían invitando, así que se ve que tenía algo. Se me terminó de ir esa sensación después de que Nico (Nicolás Ibarburu) me invitó a grabar, porque yo era muy fan de su música y lo admiraba.

¿Cómo surgió la idea de sacar un disco?

Siempre estuvo la idea y después se fue dando solo, más que nada cuando grabé con Nico en su disco. Ahí, tanto él como Nico Cota, su productor, me ofrecieron producirme un disco. Ahí me copé, pero todavía no tenía canciones. Mucho más adelante me ennovié con Nico y ahí empezamos a hacer canciones.

¿De dónde viene Afrozen?

Fue un nombre que barajamos con Nico y un día me desperté y había soñado que salía el disco y se llamaba así. Se lo dije y le encantó. Afrozen es un poco un juego interno entre nosotros, porque él un día me había regalado un libro de la cultura zen y el tao y eso y yo me re copé y él me decía que yo era zen. Pero, a la vez, tengo todo eso afro, es un poco como el yin y el yang, los opuestos que se atraen.

Julieta Rada (Foto: Vicky Aranda)

¿Cómo te resulta esa mezcla entre la relación de pareja, la musical y la profesional?

Está re bueno. La música te une más como pareja. Yo me llevo re bien con Nico, somos amigos, nos queremos, nos amamos. Pero, a la vez, cuando hacemos música hay otra conexión especial y cuando sale algo bueno quedamos re copados. No es como un trabajo. Claro que después hay instancias que sí lo son, como hacer un show, que aunque nos dé placer es un trabajo y hay que hacerlo bien.

¿Cómo te sentís en el escenario?

El año pasado hicimos un tributo a Stevie Wonder en el que me sentí muy bien y fue muy especial, porque siempre quise cantar canciones de él y me parecía lindo hacerlo mientras está vivo, porque odio eso de que una vez que se muere, todo el mundo empieza a cantar las canciones. Quería lograr que capaz que si alguien no lo conocía, que fuera al show, se re copara y se metiera en su “musiquarium”, como le dice él. También fue algo que hice por gusto, porque ya tenía el disco en proceso y lo hice para foguearme un poquito para lo que se venía.

En Medio y Medio me sentí bien, fue muy lindo, pero como soy tímida me da mucha vergüenza hablar y eso.

¿Cuáles fueron tus influencias musicales más importantes?

Nosotros acá siempre escuchamos funk, siempre nos gustó la música de los negros: el candombe, el funk, el rock de los negros, el góspel, el soul. Siempre en esta casa se escuchó eso y muchas cosas más, pero a mí siempre fue la música que más me emocionó. Y papá es eso también. Papá es el candombe, es Uruguay, pero a la vez se muere con Ray Charles, que es eso, góspel, soul. Y yo vengo a ser la hija de Rada que absorbió esas cosas, más lo que escuché yo, que me fisuré con MTV y toda la música yanqui, Michael Jackson, Beyoncé, etc. Entonces en el disco puede haber un poco de todo eso.

¿Cómo fue vivir en una familia multirracial en Uruguay?

Yo viví siempre en una familia de blancos y negros, mi madre es blanca y mi padre es negro. Lo viví bien. Hay discriminación, a mí mucho no me tocó, pero a mis hermanos sí. Capaz que no me tocó porque soy una salame y no me doy cuenta. De niña tuve algunos episodios medio feos en la escuela y en el club. Hay discriminación, pero capaz que por ir siempre a colegios privados no lo viví tan fuerte. Sí me marcó, porque siempre fui exótica, distinta a los demás, con mis rulos y mi forma de ser. Pero para bien, siempre tomé lo más positivo.

¿Cuánto se mete tu papá en tu trabajo?

No se quiere meter mucho. Le encanta meterse porque le gusta tocar, pero no le gusta meterse para que yo no me sienta presionada. A veces a algunos shows en los que estoy no va porque siente que es como una presión o para que no me comparen y esas cosas. Pero como padre siempre me apoya y me da para adelante. En el proyecto trató de que yo hiciera las cosas a mi manera. Porque además, si no, no crecés nunca.


Compartir noticia


      Enviarme una copia del correo

Han dejado comentario(s)

Dejar comentario

Germán

miércoles, 23 de mayo de 2012 a las 10:33

Barrio Sur presente en la 2da foto :). Salú!

puccini

domingo, 20 de mayo de 2012 a las 10:13

No quiero faltarle el respeto al Ruben, pero esta botija está mas buena que faltar a la escuela!

marti

domingo, 20 de mayo de 2012 a las 10:11

capa juli!

mz

sábado, 19 de mayo de 2012 a las 20:38

bobo el Ibarburu...



Dejar comentario


180 Darwin

Ese delicioso cerebro fragmentado

Ese delicioso cerebro fragmentado

Esta sociedad conservadora, estúpida y cruel suele estigmatizar lo que no entiende. Y eso está bien, porque sino fallaría...

Todos los derechos reservados. © 2008-2013 por Portal 180 / Esta página fue servida en 0.42812 segundos (5962) / walle - Soporte: RootWay Internet Services & Consulting

Sitio auditado por Certifica.com    Portal asociado a IAB