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“El aumento de penas nunca trajo más seguridad”
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Para el abogado Javier Palummo, plantear que los menores de 18 años son impunes “es falso” porque “de hecho tenemos cárceles de adolescentes llenas”. Y allí no se logra la reinserción porque, entre otras cosas, el 60% no estudia y el 72% es reincidente. “Volvemos a hablar de aumento de penas cuando está demostrado que eso no trae ninguna seguridad”, dijo. “Los adultos tenemos que tomar un poco de responsabilidad y dejar de culpar únicamente a los adolescentes”, agregó.

Publicado el: 23 de junio de 2012 a las 19:02

Por: Redacción 180

Adolescente internado en Colonia Berro (s/d Presidencia)

Adolescente internado en Colonia Berro (s/d Presidencia)

La fundación Justicia y Derecho y Serpaj realizaron un trabajo que se llama "La privación de libertad de adolescentes en Uruguay" donde se encuesta 327 adolescentes, el 80% de los que estaban con privación de libertad en el momento del estudio. Allí se buscó conocer las condiciones de privación de libertad y si se aplica el carácter socioeducativo, por ejemplo, del castigo. Una de las conclusiones del trabajo señala que los adolescentes privados de libertad tienen importantes dificultades para poder gozar de sus derechos mientras están presos, especialmente en referencia a la educación, a la formación, a la salud, incluida la salud mental y los tratamientos especiales. Según surge de los testimonios, la intervención desconoce la perspectiva integral y la sanción termina transformándose en contención y encierro.

Entrevista de Joel Rosenberg con el abogado Javier Palummo, en el programa No toquen nada, de Océano FM.

Joel Rosenberg: Javier, en 2007 hubo un informe similar.

Javier Palummo: Es cierto. Para nosotros, para la fundación Justicia y Derecho, esta investigación tiene como antecedente esa que realizamos en 2007. Entrevistamos a un porcentaje similar del total de adolescentes privados de libertad pero eran mucho menos.

¿Te acordás más o menos? Ahora había 400 adolescentes privados de libertad.

En aquel momento apenas superaba los 200, 250.

Ahí hay un cambio entonces: es el doble de adolescentes privados de libertad. ¿Qué dice el Código de la Niñez y la Adolescencia a propósito de la privación de libertad? ¿Cuándo, cómo, a quiénes se puede privar de libertad?

El Código de la Niñez y la Adolescencia es un código que prevé dos funciones en las medidas socioeducativas. Primero, el propio lo nombre lo dice, tiene que tener un contenido socioeducativo. Entonces por un lado está el castigo, un castigo que se puede extender hasta cinco años, pero paralelamente, cinco años cuando hablamos de privación de libertad, pero paralelamente ese castigo tiene que desarrollarse a través de un dispositivo que tenga un contenido socioeducativo. Creo que es esencial a la hora de pensar en la reinserción de la persona que pasa por el sistema y que sufra el deterioro del sistema. De otra manera sería castigo puro, y castigo puro en términos de reducir la sensación de inseguridad, la inseguridad, la convicción futura de un delito, la reincidencia, evidentemente es prueba suficiente de que tiene buenos resultados para hacer todo lo contrario.

Hay una idea, sobre todo a propósito de la baja de la edad de imputabilidad, de que los adolescentes son inimputables. Por lo que vos decís, y por lo que dice el Código de la Niñez y la Adolescencia, no es que sean inimputables, son imputados a través de un código diferente.

Exactamente. Hay un Código de la Niñez y la Adolescencia que prevé la responsabilidad de los adolescentes en donde está prevista la privación de libertad a partir de los 13 años en este país. La confusión radica básicamente en quienes sostienen que la imputabilidad, o sea, la responsabilización de una persona ocurra recién a los 18 años de edad, cosa que es falsa porque existe un sistema específico de responsabilidad y de hecho tenemos cárceles de adolescentes llenas. O sea, están llenas de gente que fue declarada responsable de haber cometido un delito. Si fueran inimputables no estarían allí.

Hay un dato muy importante para pensar este argumento, que es las modificaciones que han ocurrido en la gestión del sistema en relación a evitar las fugas. También el sistema antes se mantenía con números bastante bajos por la existencia de fugas periódicas que han sido reconocidas por las autoridades. Esto es muy crítico porque sin duda alienta la impunidad, que una persona menor de 18 años de edad cometa un delito y que no sea responsabilizado es grave, y que sea responsabilizado y que se fugue, es aún más grave. El adolescente que comete una conducta infraccional tiene que ser castigado en manera justa y con respeto de los derechos humanos, pero acá no se trata de ninguna manera de argumentar a favor de ningún tipo de impunidad. Yo siempre digo que la impunidad es el discurso más contrario y reacio a la lógica de los derechos humanos.

El estudio revela que un 63,5% de los adolescentes dijo que está allí por rapiña, y un porcentaje de homicidio, o delitos más graves que la rapiña, de 23,4%. ¿Sorprendió este porcentaje alto de adolescentes privados de libertad por homicidio?

No, no sorprende porque dentro de la lógica del sistema se supone que los adolescentes que cometen homicidio tienen que permanecer más tiempo privados de libertad, y como tienen que permanecer más tiempo porque reciben condenas más fuertes -hasta cinco años- tienen mayor permanencia en la privación de libertad por lo tanto quedan sobrerrepresentados en lo que es la cantidad de adolescentes que están privados de libertad. Pero si uno analiza información secundaria oficial, no voy a usar la información de nuestro observatorio, el observatorio del sistema judicial de la fundación Justicia y Derecho, sino la propia información del Poder Judicial, tenemos que los homicidios en el 2008 representaban un 3,9% del total, en el 2009 un 4,2%, en el 2010 un 4,4%, y en el último informe publicado hace unos días un 4,6%. O sea que es claro que existe una tendencia al aumento en la cantidad de homicidios, eso no lo vamos a negar, están los datos oficiales que lo corroboran, y son datos del Poder Judicial que desde nuestro punto de vista son muy fiables a la hora de argumentar.

Esa “sobrerrepresentación” que decías también se da en la cobertura de los medios. Por ejemplo un caso como el de La Pasiva, o un local de Abitab, cuando hay un homicidio, llegan mucho más e impactan y permanecen en la opinión pública.

Es cierto, y si bien hubo un aumento, el aumento tampoco es tan desmesurado, es de 0,2 por año, no es tan desmesurado. Yo reconozco totalmente que esto va a ser interpretado desde el punto de vista de la lógica bélica imperante, "ah, estás de un lado" o "estás del otro", pero acá estamos ante una situación bastante crítica desde el punto de vista de la racionalidad de un sistema. Estamos en un sistema que no es racional y no da respuestas racionales, entonces estamos volviendo a hablar de aumento de penas cuando la historia de nuestro país ha demostrado que el aumento de penas no ha traído ninguna seguridad a la población.

Para poner el ejemplo del sistema de adultos, esto ya pasó en adultos, a mediados de la década del 90, se aprobaron leyes de seguridad ciudadana, se triplicaron la cantidad de personas privadas de libertad y seguimos hablando de lo mismo, seguimos hablando de la falta de seguridad. Se estableció que la pena de rapiña con agravante es cinco años y cuatro meses. Tenemos la cárcel llena de jóvenes menores de 29 años y la sensación de inseguridad no ha cambiado, el reclamo de seguridad no ha cambiado. Este tipo de políticas obviamente que no son efectivas. Y hay otras políticas que son muy efectivas que no han sido implementadas, porque este aumento de los homicidios tiene que ver en muchos casos con la presencia de armas de fuego. ¿Y qué políticas tenemos de control de armas de fuego en nuestro país? ¿Cómo hace un menor de 18 años de edad para acceder a armas de fuego? ¿Cómo focalizamos nuestras políticas de prevención del delito para que eso no ocurra? ¿Por qué privamos de libertad al autor de un hurto -que es una apoderación de cosa mueble sin violencia- en el mismo lugar que una persona que cometió una rapiña, en donde el autor del hurto va a aprender rápidamente dónde se consigue un arma? ¿Y cómo operamos frente a algo, que es que algo que dicen las autoridades que es algo muy cierto, que es un cambio en las modalidades delictivas?

Yo siempre digo: el punguista está desapareciendo, el punguista adolescente prácticamente no existe, porque el punguista es una persona que tiene destreza, que tiene paciencia. Ya no, ya todo es impulso, y explicar todo este fenómeno únicamente en la presencia de una sustancia como es la pasta base me parece una lógica reduccionista un poco demasiado inocente. Y a mí me parece que sería mucho mejor ver cómo focalizar territorialmente determinadas intervenciones y abordar el tema de control de armas, porque hay una situación muy complicada en nuestro país, que no solo se da en los casos de homicidios cometidos por adolescentes sino también en los homicidios cometidos por adultos: dos feriantes que se pelean y terminan a los tiros, una vecina que termina matando al otro vecino, son todas noticias de estos últimos meses y el común denominador es que hay armas, hay muchas armas en poder de civiles, hay muchas personas que pierden el control y si tienen un arma a la mano cometen un homicidio o lesiones graves, y esa es una situación que tiene que ser abordada desde el punto de vista de las políticas públicas.

¿Cuál es el objetivo cuando se decide hacer un trabajo de estos?

El principal objetivo desde el punto de vista nuestro, que tenemos un marco teórico de derechos humanos, es básicamente corroborar que con la voz de los adolescentes el cumplimiento está en determinados estándares normativos que deberían ser respetados en el marco de la ejecución de las medidas privativas de libertad. Ese es el objetivo principal. Pueden existir muchos mecanismos para abordar el fenómeno: uno puede llegar a ser el mecanismo de los informes de expertos, otro el de la información oficial. En el caso nuestro es la producción de información a través de la realización de entrevistas a un grupo representativo del total de adolescentes privados de libertad. Este trabajo también se hizo en adultos. El informe de adultos probablemente se va a hacer público más adelante, y contó con el apoyo de la Unión Europea.

El trabajo básicamente implica abordar el fenómeno de la privación de libertad desde la lógica del cumplimiento de la normal. Básicamente ya adelanté que el cumplimiento de la norma tiene que ver con el contenido socioeducativo que deben tener estas medidas, puesto que de otra manera quedarían en retribución pura, en encierro puro.

¿Cómo hicieron las entrevistas? ¿En qué condiciones?

Se hizo a los adolescentes que aceptaron ser entrevistados, dentro de los establecimientos de privación de libertad. Obviamente en el momento de la entrevista no había ningún funcionario presente sino que se hicieron en condiciones que aseguraron el respeto de la información que se estaba proporcionando.

¿Qué veracidad tienen sus discursos de acuerdo a la experiencia que tienen ustedes en este trabajo?

A la hora de argumentar la veracidad hay varias formas. No es la primera vez que aplicamos un formulario a adolescentes privados de libertad. Muchas de las preguntas son las mismas preguntas, por lo tanto nosotros podemos de alguna manera tener un cierto control del tipo de respuesta, cuando hay un cambio muy brusco en algún sentido. Además esa es una pregunta vinculada al método, que excede a la veracidad de las encuestas con adolescentes privados de libertad. Si podemos predicar la falsedad de esta encuesta podemos predicar la falsedad de cualquier encuesta y la verdad que sería un sinsentido. Pero nosotros, a través del apoyo de un profesional en la temática, un estadístico, entrevistamos a una muestra estadísticamente representativa del total, lo que nos permite argumentar que la opinión tiene una cierta solidez, por decirlo de alguna manera, en lo que tiene que ver con dar cuenta de lo que sucede.

Mi pregunta iba en el sentido de que algunas cosas no las quieran decir por temor, porque evidentemente pueden tener represalias. ¿Cómo se evalúa el temor que puede haber en esos ámbitos de reclusión?

Por esas razones hay preguntas que se prefiere no incluir en este tipo de formularios porque hacerlo puede generar una situación delicada para el adolescente y una responsabilidad más grande para nosotros como defensores de derechos humanos. Si yo tengo 300 personas que me dan determinada información acerca de determinada violación de derechos humanos, tengo que ser responsable de poder hacer las denuncias correspondientes con esa información y necesito verdaderamente tener recursos humanos y materiales de los cuales no disponemos las organizaciones para poder gerenciar ese nivel de respuesta. No sé cómo explicarlo pero es muy delicado.

La mayoría de los adolescentes al momento de ser privados de libertad vivían en sus hogares siendo muy poco representativos los casos en los que se encontraban en situación de calle, solo el 1%. Asimismo, el 19% de los hogares se encontraban en asentamientos irregulares y el 16% expresó tener hijos. De los datos del hogar donde vienen y las áreas, ¿qué es lo que más les llamó la atención? No son adolescentes que vienen de vivir en la calle, en general son adolescentes que vienen de un hogar, sea como sea que esté constituido.

Es cierto, eso es un hallazgo de la investigación conjuntamente con el porcentaje de adolescentes que trabajan.

Un 40% de ellos trabajaban.

Expresaron que desarrollaban algún tipo de actividad a cambio de algún tipo de remuneración como estrategia de supervivencia o de obtener de alguna manera un sustento. Eso también nos llamó mucho la atención porque nos parece que da cuenta de una imagen distinta a la que generalmente circula asociando el fenómeno de la infracción a la ausencia total de vínculo de tipo familiar o la situación de calle, etcétera, etcétera. Da cuenta en definitiva de que los adolescentes que cometen infracciones y que están dentro del sistema no son tan distintos al resto de los adolescentes.

En el informe se señala que la información recabada les ha permitido verificar la existencia de una importante distancia entre los adolescentes y los operadores del sistema de administración de justicia. ¿En qué repercute esto y cómo debería ser la situación?

Esta misma pregunta la hicimos en la investigación del 2007 y los resultados fueron muy similares. La información da cuenta claramente de que existe, de que el rito del proceso judicial no es vivido por el adolescente de una forma cabal, o sea, no logra entender exactamente qué es lo que le está pasando. En muchos casos no logra identificar en la audiencia quién es su defensor, quién es el fiscal, quién es el juez, y cuando sale la audiencia y lo entrevistamos en la privación de libertad, no sabe decir cuál es el nombre de su defensor, a veces no sabe quién es su juez, no sabe cómo -más grave- comunicarse con la persona que es su defensor. No tienen forma, no tiene un teléfono.

Más del 40% tiene este problema.

Sí. Pero eso es una constante que da cuenta de un cierto divorcio entre la realidad como la vive el adolescente y el expediente judicial, el rito judicial, lo que hacemos los adultos en definitiva. Y esto es grave por varias razones: porque nosotros estamos hablando de un proceso de responsabilización, y es muy importante que un proceso de responsabilización la persona que es responsabilizada sepa exactamente lo que está pasando y por qué le está pasando y quiénes están cumpliendo distintos roles. No es que el proceso judicial tenga una función pedagógica, algunas personas lo han dicho, pero por lo menos comprender dónde está uno inmerso tiene que ver con cierta capacidad de ser ciudadano.

También el 40% dice estar cursando estudios. Estos estudios están vinculados a las medidas socioeducativas y al Código de la Niñez y la Adolescencia. Debería asegurarse esos estudios a todos y sin embargo el 60% no los tiene.

Exactamente. Esto es algo que lamentablemente si tuviéramos desagregados por los distintos establecimientos de privación de libertad -me gusta decirles establecimientos de privación de libertad y no hogares- la cosa sería mucho más grave, porque hay hogares donde lo socioeducativo prácticamente no existen porque hay una lógica custodial muy, muy fuerte, por esta idea de que son lugares de máxima seguridad y se plantea como una especie de dicotomía entre que una cosa sea de máxima seguridad o que tenga contenido educativo. El resultado de todo esto es que hay un porcentaje -si tomamos todos los hogares en su conjunto- muy importante del 60% de los adolescentes que no recibe educación. Y eso desde nuestro punto de vista es bastante grave, sobre todo teniendo en cuenta que en muchos de estos centros hay una cantidad de horas de encierro excesivas y muy poca presencia de técnicos que desarrollen actividad socioeducativa propiamente dicha.

Máximo cinco años por la ley que tenemos.

Máximo. Los promedios de privación de libertad en nuestro país son mucho menores. Entonces verdaderamente es muy difícil pensar que con el encierro solo vamos a evitar que una persona cometa un hecho delictivo en el futuro. A mí siempre me llamó más la atención: talleres de inseminación artificial en la Colonia Berro para adolescentes que son prácticamente en su 100% urbanos. Estaría bueno medir el impacto resocializador de ese taller, a mí me encantaría, yo no estoy en contra del taller, pero a veces la propuesta socioeducativa tiene muy poco que ver con la vida de los adolescentes urbanos de nuestro país. Tambo, la actividad de tambo. Los adolescentes la aprovechan porque tienen la oportunidad en el único lugar donde eso existe, existía, espero que todavía exista, porque es bueno que no estén encerrados, que puedan salir. Hay un montón de cosas que son positivas, pero independientemente de que hay un montón de cosas que son positivas, sería bueno poder tener cierto grado de racionalidad en la política pública que permita mensurar los distintos dispositivos que existen a nivel de ejecución de las penas y poder determinar cuáles son mejores, para qué perfiles, y cuál es el objetivo final del sistema, que tiene que ser la reinserción social de acuerdo a la Convención sobre los Derechos del Niño.

Hay un 72% que ya habían estado institucionalizados. ¿Qué quiere decir esto y por qué ustedes ven allí un punto importante como una falla del sistema?

Yo creo que hay una sola lectura, que es el fracaso del sistema: tú vas a los centros de privación de libertad y te encontrás con un porcentaje tan importantes de adolescentes que ya habían estado privados de libertad, en muchos casos por varios meses, y sin embargo volvieron a cometer una conducta infraccional.

Se puede decir del otro lado: "Son irrecuperables, no hay sistema que los pueda recuperar".

Irrecuperable es un sistema que en cuatro años cambia cuatro veces de nombre. Un sistema que se llamaba Interj, Semeji, Sirpa y en unos meses va a ser Sirpa. Vamos a echarnos un poco la culpa los adultos. ¿Qué dependencia de nuestro Estado en cuatro o cinco años cambió cuatro o cinco veces de nombre? Y ni hablemos de cuántas autoridades han pasado por allí.

No cambió mucho el sentido de lo que hacen tampoco.

Y siempre se dedican a la misma cosa: gerenciar las medidas socioeducativas de privación de libertad del sistema penal juvenil. A mí me parece que los adultos tenemos que empezar a tomar un poco de responsabilidad y dejar de responsabilizar únicamente a los adolescentes. Obviamente que si cometió un nuevo delito tiene que ser castigado de nuevo, ¿quién está discutiendo eso? Eso no tiene sentido. Lo que estamos hablando es que la respuesta sea dirigida a la reinserción, que de alguna manera tenga como resultado la no comisión de una conducta infraccional posterior. Y en un estándar de encierro compulsivo, grandes porcentajes de adolescentes que no reciben educación, muy grandes porcentajes que no reciben ningún tipo de dispositivo como talleres, etcétera, donde los talleres no son medidos en la forma que corresponde, y donde además hay un porcentaje altísimo de adolescentes que toman estupefacientes legales, toman pastillas, psicofármacos…

El 64% dice el estudio.

Exactamente. Y eso coincide exacto el porcentaje con la encuesta que hicimos en el 2007. Es una constante. Y eso porque estamos contando todos los centros en su conjunto, porque hay centros donde se supera el 80% de los adolescentes. Un adolescente que consume psicofármacos se supone que tiene una patología psiquiátrica, entonces los hogares son manicomios en realidad, porque están todos psiquiatrizados.

La efectividad del sistema tiene que medirse racionalmente en algún momento de la historia de nuestras políticas públicas. Lo que verdaderamente nosotros visualizamos es que algunas de las cuestiones críticas del sistema, pasan los años y todavía teniendo como fuente de información a estos adolescentes -tú me podrás decir: en algunas cosas pueden mentir, obviamente; quizá el porcentaje de trabajo muchos digan que trabajan porque se supone que quedan bien parados, pero verdaderamente no tienen por qué mentir en muchísimas de las otras preguntas-.


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Gabriel M

lunes, 2 de julio de 2012 a las 15:45

Diálogo de sordos. ¿No querés aumentar las penas? Entonces sos un pro delincuente zurdo. ¿querés aumentarlas? Entonces son un facho podrido. Ni una cosa ni la otra, porque el chorro no pregunta que votás cuando te la va a dar. De hecho estoy convencido que no le importamos un rábano. Somos ganado.
Me calienta que nuestros políticos se acusen mutuamente de los errores que cometen y no se sienten a pensar una política de estado que se continúe con independencia del gobierno de turno. Es penoso que nosotros les hagamos el juego de juntarles votos. Salvando la pirotecnia, Víctor y Miguel (por poner dos opuestos) tienen razón, lo que pasa es que cada uno está opinando del dado pero cada uno mirando una cara sola.
Me considero una buena persona y seguramente ustedes también opinan así de si mismos. Si tengo que pensar en un año de mi vida perdido entre 4 paredes me quiero matar, no sé ustedes. Pero el asunto no es pensar como nosotros, sino como ellos. Y sobre todo que hacer para cambiarles la forma de vida.
Creo en las segundas oportunidades y en las penas progresivas, porque hay gente recuperable y los que no se van a recuperar nunca. En la diferencia entre los delitos, porque según las circunstancias una vida tiene que valer muy cara, porque no tiene arreglo. Pero no es lo mismo pisarte porque di un paso atrás y no te vi, a pegarte una patada en la canilla teniéndote de frente.
Pero leo poco de eso, leo mucho de izquierda y derecha, pero lo cierto es que el crimen no ha parado de crecer con cualquier gobierno y una medida sola es como ponerle una pata nueva a una mesa que tiene las 4 rotas. Para peor, creo que solo se discute de que color pintarla.

Victor

lunes, 2 de julio de 2012 a las 14:51

miguel eso que escribiste sobre los estados unidos es un disparte....los indices no solo no han bajado sino que en muchisos lugares han subido....vivi continuamente en estados unidos hasta hace cuantro años, y vivo unos cuantos meses alla todavial al año. Es falso que haya mejorado, hay ciudades en las que ha mejjorado como new york y hay muchisimas que ha empeorado. La delincuencia en la capital es terrible , hay barrios enteros del tamaño de montevideo que superan ampliamente las cifras del uruguay. hay cuidades en la costa este que son muchisimo peores que monteviedeo, como baltimore. Los estados del centro industruial de esatdos unidos tiene cifras mucho peores que las de uruguay. por favor no digas dispartes que no sabes ni donde estas parado..

miguel

domingo, 1 de julio de 2012 a las 16:28

Cristian: he visto innumerables veces repetirse eso de que "un ejemplo clarísimo donde estas penas no solucionan el problema es Estados Unidos". La frase suena muy bien pero tiene un problema; no es en realidad cierta. EE.UU. ha sido un gran banco de pruebas con respecto al tema seguridad, y es un país con sus características propias, pero lo cierto es que en los últimos veinte años los índices delictivos no paran de bajar (y las penas de reclusión -no la de muerte- aumentaron bastante), y ni siquiera volvieron a aumentar en forma significativa con la crisis actual, excepto en casos muy puntuales. Tal vez no haya sido una solución rehabilitativa, pero para la mayoría de los ciudadanos sí fue una solución.
Como dije antes, no es una solución universal y el modelo de EE.UU. tiene muchísimos problemas, como por el ejemplo el de la ilegalidad penada de algunos delitos como fumar/vender marihuana que ha hecho que las cárceles se pueblen, pero lo cierto es que es un país en el que el problema se les había ido de las manos durante los años 70-80 y volvió a encaminarse en la década de los 90. He leído bastante sobre el asunto, pero además viví allí. Sé lo que es.
Ojo que no fue solamente el aumento de las penas; fueron también políticas de educación y asistencia aplicadas con mucho cuidado a los barrios problemáticos, y también una aplicación -que para nosotros sería totalmente despiadada- de la "patria potestad".
Lo que hay un consenso es que sólo el endurecimiento de las penas no soluciona las cosas en forma significativa, pero tampoco las agrava. Y si tenés un disparate como un 72% de reincidencia, entonces evidentemente no se hace nada de rehabilitación, o los tiempos de reclusión son demasiado breves como para que esta funcione. Lo cierto es que hoy en día no es raro el caso de un menor acusado de homicidio que recupera la libertad en menos de un año (tres meses, en el caso del pibe que quemó vivos a una madre y su bebé en Salto, absolutamente nada en el caso de los dos primeros asesinatos de "El Pelón") y ni Palummo ni nadie me puede decir que eso es una solución o una señal ligeramente digna de respeto a la vida.
Lo más triste es que -no digo en el caso de los lectores que comentan acá y que no están de acuerdo con el aumento de penas, que seguramente serán sinceros en su punto de vista- muchas de las opiniones contrarias a al agravamiento -y de las que detuvieron el proyecto- simplemente están evaluando la capacidad de funcionamiento de los centros de reclusión del INAU si se ven obligados a recluir por más tiempo a los responsables de crímenes gravísimos, lo que les aumentaría el número de reclusos y los gastos.

Martin

domingo, 1 de julio de 2012 a las 12:14

Cristian, mezclas las cosas pero bueno. Yo no estoy a favor de la pena de muerte (y tampoco soy de "derecha") como castigo seguro que no, no me interesa subir las penas para castigar al delincuente, me interesa apartarlo de la sociedad hasta que se compruebe realmente que esta listo.
Implementar mecanismos para que la reincidencia baje al 30% por decir un numero. Algo que realmente me demuestre que la rehabilitación existe y funciona. Hay mucha gente que quiere mirar para otro lado, hay criminales que no tienen solución alguna, entonces la solución es retornarlos a la sociedad? De que entorno familiar hablas? es en serio?
Esos casos que mencionas seguro son excepcionales o claras consecuencias de adicción (por lo cual serian mas faciles de rehabilitar). Además parece que todos los delincuentes fueran drogadictos, lo cual me parece una locura. Te parece que sociopatas, hombres que empezaron a delinquir a los 10 años con un historial de violencia enorme, violadores, asesinos, etc, pueden volver a la sociedad en 6 meses, 2 años? 3? Que logramos con eso?
Si pasan 10-15, 20 años presos, seguro gastaremos dinero pero nos ahorraremos futuros dolores de cabeza (e incluso hasta nos podemos asegurar que se rehabiliten con más tiempo).

Cristian

viernes, 29 de junio de 2012 a las 09:02

Bueno, Martín, parece que tu pensamiento está alineado con el de los propios menores infractores (además de estar alineado también con el de la derecha fasista más recalcitrante de este país).
En efecto, muchos de ellos también deben pensar que lo único que pueden hacer es drogarse y salir a robar para seguir drogándose, y si llegan a caer presos tienen techo y comida, y al poco tiempo están afuera nuevamente para seguir consumiendo pasta base y robando.

Claro que en en este discurso lineal no se menciona que aparte de salir a robar dejaron los estudios, robaron la mitad de los muebles de su propia casa para pagar la pasta base y hasta agredieron a sus padres, o sea que con estos menores se produjo una verdadera desintegración a nivel personal y familiar (si, dije bien, familiar, porque el estudio revela que 99 % de ellos no vivia en situación de calle, sino en una vivienda y con una familia, y muchos de ellos estudiaban antes de entrar en el mundo de la droga y la delincuencia). No, estos "detalles" no se mencionan, se presupone que poco menos que nacieron para drogarse y delinquir.
Ahora bien, ¿por qué es tan difícil imaginar que si conocieron una vida mejor - más allá de que sus familias no pudieron o no supieron contenerlos adecuadamente -, no puedan con el apoyo necesario reincluirse socialmente y recuperar su vida? De hecho hay un ejemplo de centro de reclusión, el CNR, donde la rehabilitación realmente funciona, y los presos salen antes no por simple buena conducta sino por aprender un oficio y laburar.

Claro que este apoyo puede ser costoso, pero no creo que sea más caro que costruir 20 cárceles Libertad para alojar a toda la gente que vos querés meter presa (para eso no apoyes el aumento de penas, apoya directamente la pena de muerte, así es más barato para el estado). Bueno, después de haber comparado a los empleados públicos con los presos, no me extrañaría ninguna otra demencia que puedas decir.
Los "intelectualoides" según Javier al menos hicieron un estudio estadístico que sirve como insumo para implementar políticas en esta materia. En donde realmente se habla mucho y se hace muy poco es en estos foros y con gente como vos, Martín, que lo único que hace es ladrar y no se les cae pensamiento racional ni por decreto de ley.

Martin

jueves, 28 de junio de 2012 a las 16:30

Cristian, no digas disparates, cualquiera estaría de acuerdo con "generarles hábitos de trabajo" y demás ideas fántasticas, pero apenas levantan un dedo ya saltan los derechos humanos y demás (Estados Unidos se pasa los derechos humanos por donde ya sabes).
Asi que como no se puede hacer absolutamente nada, ni obligarlos a trabajar (a mi si me obligaron a ir a la escuela y al liceo por ejemplo y a pagar impuestos), ni mantenerlos presos, ni subirles las penas, se los libera y listo. Y así estamos, hablando mucho y haciendo poco, como siempre.

Cristian

jueves, 28 de junio de 2012 a las 08:49

Javier, en ningún lugar de la nota se habló de tolerancia con el delito, sino que lo que se recalcó todo el tiempo es el objetivo de la rehabilitación de los infractores, objetivo que no se garantiza con el simple aumento de penas sino dotando de verdadera función socioeducativa a los establecimientos de reclusión. Si renunciamos a este objetivo, el de la rehabilitación de los infractores (punto de vista por demás soberbio), entonces solamente nos quedarían 2 posibilidades: cadena perpetua o pena de muerte. Un ejemplo clarísimo donde estas penas no solucionan el problema es Estados Unidos. Por otro lado, los presos no se van a rehabilitar por el solo hecho de estar encerrados, sino que hay que hay que trabajar con ellos para reeducarlos socialmente y generarles hábitos de trabajo. El dejarlos encerrados más tiempo sin rehabilitarlos es patear la pelota para adelante, y regalarle a la siguiente generación un problema más grave.
Así que.... a abrir un poco esa cabeza!!!!

Javier

miércoles, 27 de junio de 2012 a las 11:17

Siempre los intelectualoides con sus tesis permisivas e hiper tolerantes con el delito, sin pruebas, afirmando la misma idiotez de que "aumentar las penas no resuelve,etc"
Estadisticas ,señores!!!!!!
Y otros, aún repitiendo!!!Hasta cuando?????

Alejandro

martes, 26 de junio de 2012 a las 12:41

Llego tarde, pero es porque se encargaron de separar lo suficiente en el tiempo las noticias como para que no se confundieran.
.
No hay aumento de penas para los delincuentes porque el aumento de las penas no trae mas seguridad... es decir, no desalienta a los delincuentes.
Pero sin embargo van a aumentar las penas a los policias corruptos... Si los policias corruptos son delincuentes ¿quien peude ser tan idiota de pensar que con un aumento de penas se los va a desalentar?
¿O al final entonces el aumento de penas si desalienta a los delincuentes?
Muy bueno seria que este gobierno se ponga de acuerdo consigo mismo y haga algo con coherencia, sentido comun y con la poblacion honrada y trabajadora como beneficiario de los resultados.

Victor

lunes, 25 de junio de 2012 a las 19:40

no miguel no se legislo con ingeniudad, los cambio en la legislacion en el primer periodio de gobierno del FA no fueron tan fundamentales como para lo que paso despues. Tampoco creo que no se supiera la bomba de tiempo a la que se estaban enfrentando, pero habia prioridades , la gente tenia que comer y el pais no estaban generando las riquezas suficientes para aplicar una politica de choque necesaria que puediera atender a la velocidad necesaria todas las carencias que se habian conformado en uruguay desde el 70 para aca. Habia prioridades la gente tenia que comer, los gurises debian nacer en hogares con comida y el 60% de ellos lo hacian en hogares marginales....estos procesos son largos de formar y son largos y carisimos para resolver...
Mas de la mitad de las raiñas que se denucian son cometidas por menores, no se resuelven y son a telefonos celulares, Ese es el gran cambio que hubo en el dia a dia uruguayo, hoy andamos y eso pasa desde el 2000 para adelante, con 50 o 100 o mas dolares en el bolsillo que se pueden revender y los pibes andan de caño recaudando a lo loco y si no denuncias no podes conbrar el seguro del celu... no nos mintamos a nosotros mismos con lo que realmente pasa... hay dos medidas que para mi se deberian tomar para bajar las rapiñas, una sera el cosiderar el porte ilegal de armas como delito grave con dos años minimo de prision, dos establecer la tecnolof¡gia que permite inutilizar un aparato de telefono celular, una vez que es robado, sin importar al chip que se le conecte. de esa manera hacer inutil cualquier intento de robo a la gente, solo esas dos medidas te aseguro, bajarian las rapiñas un porcentaje enorme....no lo invente yo ya esta probado en mucha ciudades del mundo...y funciona

César

lunes, 25 de junio de 2012 a las 10:54

Dr. Palummo: y el no aumento de penas ha dado resultado acaso? Se nota que usted es consentidor de los infractores y adepto a nuestra normativa blanda, desactualizada y por ende injusta. Habla de la falsa suposición de "recuperación" de gente que actúa respaldada por una ley frágil que los trata como menores a "nenes" que ya con 10 años saben muy bien para qué sirve un arma blanca o de fuego, asi como qué es matar o infringir. La rebaja de la edad de imputabilidad no resolverá el asunto (tampoco nadie dijo que lo resuelva), pero seguir en esta ineptitud sin reformas profundas seguro ha dado, y seguirá dando, resultados funestos a la gente que no infringe la ley y que es VÍCTIMA de los "nenes" que no han recibido los "frenos" correspondientes. La educación es "solución" a largo plazo, no inmediata (y no hay que esperar tantas muertes y delitos más).

miguel

lunes, 25 de junio de 2012 a las 10:54

Sí Víctor, yo estoy de acuerdo en lo de la responsabilidad del sistema judicial -algo que suele ignorarse generalmente, echándole toda la culpa al sistema político- pero la ingenuidad con la que se legisló durante el primer gobierno del FA fue casi criminal. Ojo, que lo que fue criminal fue no haber sabido reconocer la bomba de tiempo que le habían dejado los gobiernos anteriores: los barrios con generaciones sin cultura de trabajo, los salarios reducidos a nivel de pobreza, las cárceles convertidas en colegios de animales, la educación hecha pedazos. la cultura del abuso hecha ley en clases sociales enteras... ante ese panorama desolador se optó por una visión voluntarista-humanista que no entendió que los códigos de correspondencia que deberían funcionar ante esa voluntad habían dejado de existir.
Pero también creo que el asunto de la minoridad suele verse con un ojo tapado; si bien suelen exagerarse la participación de los mismos en relación al problema íntegro de la seguridad, el problema es que -aunque sean sólo una fracción del problema- son una fracción del problema que fue dejada en un estado de casi impunidad, lo cual la convirtió en una de las partes más peligrosas del asunto. Por otra parte es una locura, que incluso algunos portavoces de la izquierda están reconociendo- la liviandad -por no decir la nulidad- con la que se tomó el concepto de "dejar al menor en custodia de sus mayores responsables". Desde que tengo memoria sólo han habido dos o tres casos en los que realmente se ha efectivizado esa responsabilidad de quienes tienen la patria potestad sobre ellos.
Y el asunto de la guita es esencial; hace ya bastantes años, cuando comenzó el problema, se calculaba que la internación de un menor en un complejo de seguridad -con los servicios de seguridad y re-habilitación adecuados- costaba cerca de 50.000 pesos por mes. Esa cifra debe ser mayor hoy en día y es un presupuesto enorme con el que no se cuenta realmente, y al que han dribleado de las formas más sucias posibles.

Don Juan

lunes, 25 de junio de 2012 a las 09:11

A mi me parece que lo irrecuperable en nuestro país es la discusión sobre este tema. Ya está totalmente perdido el debate: Si uno dice "los adolescentes entran y salen" está de un lado, si uno dice "hay que rehabilitar" ya está del otro. Es una estupidez.
Parece que algunos no entienden que el objetivo final es muy simple: poder vivir en paz. La única forma de lograrlo es haciendo que la gente que está presa, pueda ser rehabilitada, al menos mientras no exista la pena de muerte a todo lo que sea sospechoso de cualquier tipo de delito, como también parece que algunos pensadores callejeros proponen.
Hay cosas que son necesarias, y no hay de ideologías o de bandos posibles. Y otras cosas que sencillamente son imposibles de aplicar, así que todos quietos y dejen de tirar ideas tan originales como estúpidas, que parece que es lo que más nos gusta a los uruguayos.

Victor

lunes, 25 de junio de 2012 a las 08:10

miguel si, pero los menores estan meses porque las penas se la dan los jueces y no el gobierno desde el 2005, las carceles estan llenas y el inau tambien porque la policia hace demasiado bien su trabajo (el represivo) y porque no se construyen a la misma velocidad plazas para el aumento de reclusos y o internados , cosa que ayuda ademas para que esos pocos meses que pasan en cana o internados no sirva para nada mas que empeorarla la cosa. Pero una carcel no crece sola, como no se arreglan solas las vias de tran y como no se hacen solas las escuelas y como no se arreglan los liceos ni se nombran pediatras, Todos es un tema de guita y de los abandonado que ha estado el sistema de infraestructura en generla del pais. Pero el problema que es baratisimo para mejorar, es que si le digo a un juez que tiene para elegir, entre seis meses de internacion y cinco años y el tipo invariablemente le da seis meses, el tipo ya sabe que una rapiña le cuesta eso, pero la culpa no es del menor que sale a chorear de caño , la culpa es del juez que si podia darle cinco años le da seis meses y invariablemente elige la opcion mas blanda para gurises que increiblemente deberian estar internados, Que ademas deberian estar internados en un sistema adecuado con los docente y especialsitas adecuados y la infraestructura adecuada para una recuperacion, seguro que si, pero hay que usar el sentido comun, es entendible que la ley permita a un juez darle una pena minima a un primario, pues vamos a suponer que una participacion en una rapiña por primera vez no amerita interncion, pero cuando te llega la tercera vez por lo msimo no podes mandarlo para la casa..... si en este pais, las victimas de los delitos pudieran hacer responsable a los jueces por los disparates que hacen y los hicieran responsables por los homicidios que comenten o rapiñas que comente menores o adultos que dejan en libertad , contra toda regla de sentido comun, los jueces serian muchisimo mas severos, la leyes estan bien los plazos tambein estan bien pero la prerrogativa que asumen los jueces en dejar en libertad o castigar de manera leve los delitos no es responsabilidad de la fuerza politca del gobierno, es pura y exclusiva de ellos, de los jueces.... que debemos tener mejores carceles y centros de reahbilitacion, por supuesto, pero, los delincuentes deben estar adentro para rehabilitarse, por lo menos algunos,y la gradualidad en las condenas tambien debe tener una logica, el tipo debe saber que la primera , bue, puede ser, pero la segunda no puede ser lo msimo, y la tercera tampoco y asi en adelante, un tipo que te cae por rapiña tres veces, es un asesino en potencia, si lo dejas en libertad sin estar seguro que se reahabilito estas dejando un asesino, y no se necesita ser doctor para esto, estan los datos de los casos que nos han pasado en los ultimos 10 años.... Simon, si la nota la lei de arriba abajo y me da verguenza que un tipo como este robe el dinero de esta forma,,,, que joel le haga un reportaje es la cosa mas logica de toda la situacion. Me gustaria que le hiciera un reportaje a el fiscal de menores, que esta en el lio todos los dias y no como este que se rasca el higo en una oficina del parque rodo y nos queire convencer que sabe de delincuencia...
DEBO ACLARAR - No creo que el problema de la delincuencia sea del tamaño que nos queiren vender
- El problema que tenemso hoy de seguridad se arrastra desde hace 20 años y hoy tenemos algunos delitos mas violentos que en epocas anteriores
- que la mayoria de esos delitos no son cometidos por menores y si por mayores
- que no hay soluciones magicas al problema y poner penas de 25 años por una rapiña no soluciona el problema, si quiern mirar la cifras de delincuencia de las ciudades del tamaño de montevideo en estados unidos y conversamos,,,,
- evidentemente tampoco lo resolvemos con un chaschas en la cola y vaya para su casa.
hay que invertir mucha guita para resolver esto y nadie dice de donde la debemos sacar. muchos estan esperando que el sistema se privatice .
- los delincuentes no son tarados que no saben lo que hacen, mayormente son tipos con sificiente nivel intelectual que estan jugados y saben que el riesgo rinde sus frutos, Tal como esta planteada la cosa, son como jugadores de casino, saben que puden eprder pero tambein que puden pasar al frente...y como los jugadores empedernidos habitualemte pierden,,, pero estan en nosotros reducirles las posibilidades de que salgan ganado.. nuetro principal problema hoy es el sistema judicial (la mitad de los rpeso no tiene condena entre otras pequeñeces) y el sistema de rehabilitacion.... uno se arregla con relativamente poca plata y mucha voluntad politica....

Martin

lunes, 25 de junio de 2012 a las 08:09

Simon ¿ese es tu argumento? ¿que somos policías? Listo. Supongo que consideras al policia/milico como el monstruo enajenado y opresor culpable de todos los males. Además estamos hablando de otra cosa.
Leí la nota por supuesto y siempre es la misma historia, tirando la pelota al outball, yendose por la tangente, y con una evidente agenda oculta. Por supuesto que estando mas tiempo presos no quiere decir que se rehabiliten o que le tengan miedo a la carcel, eso es otro tema. Pero el problema es querer negar que las penas actuales son bajisimas y que la reincidencia es altisima, una daga.
Si las penas fueran mas altas (y nada mas) quizas no seria lo ideal, pero al menos muchos criminales (no estamos hablando de un primario casual) no estarían en la calle por mucho tiempo, y quizás hasta realmente se replanteen que no rinde estar encerrado 15 o 20 años por robar un comercio a mano armada.
Si quieren estudiar como rehabilitarlos es otro tema, a mi no me interesa mucho, porque la verdad me parece una linda teoria o experimento, pero nada más, al menos en este pais donde no existen las estructuras generales a todo nivel (quizás funcione en Noruega).
Y si te equivocaste 3 veces, te jodiste, esa es mi opinión, a la mayoría de la gente honesta y decente (que también ha pasado por calvarios en su vida) no se le da ni una oportunidad en este mundo...

Simon

domingo, 24 de junio de 2012 a las 16:56

Son todos policias los que comentan acá? Salta a la vista.
Leyeron la nota? Digo.. Porque no parece.

miguel

domingo, 24 de junio de 2012 a las 16:04

Completamente de acuerdo con Victor en relación al sistema jurídico: una y otra vez vemos las mismas noticias que se repiten, a tal juez no le dan las bolas para revisar el expediente de un menor y lo deja libre aunque está acusado de dos homicidios (el Pelón), el tipo sale y mata a otro, tal otro chico se aburre de fumar pasta y decide prenderle fuego a la casa de una vecina que le caía mal y quema viva a una mujer y su bebé (el caso de Paysandú), el juez lo recluye por tres meses. Todo bien con Palummo y todos estos corazones tiernos que dicen que el aumento de penas no soluciona nada pero, ¿se dieron cuenta de que directamente NO hay penas para los adolescentes en Uruguay? "Tenemos las cárceles de adolescentes llenas", dice en el reportaje. Sí, ¿cuánto tiempo pasan ahí? ¿Se dan cuenta los legisladores, mayormente de izquierda, que "ablandaron" las leyes para menores en el 2005, que hoy en día un tipo de 17 años generalmente está purgando un asesinato (un ASESINATO, la pérdida de una vida humana entera) con plazos menores de un año de reclusión. Aún si se cree en la rehabiltación y la reinserción, ¿en qué universo se rehabilita en tres meses a alguien tan desviado socialmente como para prenderle fuego a un bebé y a su madre porque sí?
Pero el asunto además -y ojo que no soy de los creen que todo se arregla con represión, ni mucho menos-, es que no se puede simplemente pensar en términos de re-habilitación y re-inserción y tratar todo como si simplemente fuera una enfermedad curable y una "equivocación" (el término favorito de los reclusos de cualquier edad a la hora de decir por qué están encerrrados), también hay que pensar en términos de justicia. No sólo estas penas ridículamente breves no sirven tampoco de nada, aunque una pena mayor tampoco "sirva" de algo, al menos va a ser más justa. Hay un concepto de retribución moral elemental que nadie, ni siquiera la derecha, se anima a manejar de tan agigantado que está el concepto humanista del victimario como víctima. Es decir; al pendejo que hace unos meses arrastró a la madre anciana de un amigo media cuadra para robarle una cartera y para desengancharla le pegó a la mujer con un ladrillo, -pendejo que salió libre casi enseguida- no es que yo quiera que lo metan en cana (digo en una prisión para adolescentes) más tiempo para que haya más tiempo para que lo rehabiliten, sino que también quiero que está más tiempo encerrado porque el dolor de la madre de mi amigo vale más, porque no quiero que alguien que lastima ancianas por tres pesos piense que una acción así no vale nada, porque creo en el concepto de JUSTICIA.
También estoy de acuerdo con Martin en relación a lo del 3er Strike, sistema que -mal que le pese a estos expertos que siempre están en contra de cualquier ejercicio de autoridad- funcionó, al igual que la tolerancia cero, cosas que no tienen nada que ver con el gatillo fácil ni con la justicia por mano propia, sino con la simple aplicación de la ley.

Victor

domingo, 24 de junio de 2012 a las 13:42

no se hablo de un aumento de penas en general, solo se cambian las penas para el trafico de pasta base (que es como vender veneno), corrupcion policial y se trato el tema de los minimos y maximos para los menores en delitos mas graves como homicidio, para que los jueces que insisten en mantener la inestabilidad en la socidead dejen de liberar al confesos asesinos y no tengan mas remedio que mandarlos algunos meses a ver si los podemos recuperar... defender el accionar de la justicia, que manda a su casa, a un asesino, como ha pasado demasiadas veces, es de una hipocresia supina, comparar esto con el proyecto de modificacion de la imputabilidad penal para los adolecentes de es de una ignrancia superior. Hoy en dia nuestro sistema judicial demostro, con amplios ejemplos, que no esta preparada mentalmente en su conjunto para aplicar la ley con la flexibilidad que le permite el actual codigo de la niñez y adolecencia. Que a esta altura del partido, un juez le de seis meses o mande para su casa a un asesino, es al menos una tomadura de pelo. Yo no creo en que los jueces no se dan cuenta, no los compro por imbeciles, aca hay intencionalidad. que a un juez no le alcancen 90 dias para determinar si un doble homicida tenga que ser internado, es una falta de respto para con toda la sociedad, no merece trabajar en ese cargo. Con este accionar, el sistema judicial no le ha dejado otro remedio al poder politico y por el camino del poder legislativo, eliminar la capacidad de dejar en libertad un delincuentes que a todas luces y bajo cualquier regla del sentido comun, de cualquier ideologia debe estar internado tratando de recuperarlo. A quien puede convencer un juez que un homicida o que un rapiñero en reiteracion real de decenas de rapiñas, no debe ser internado? Hay que ser muy ignorante o tener mucha mala leche para pensar que un joven que comete esso delitos se recuepra en su casa, en el mismo entorno que lo crio, esperando un cambio de conducta poco menos que milagroso. Lamentablemente estos falso defensores de los derechos humanos, lejos de ayudar en el tema, confunden a la poblacion que necesita que se resuelva de forma logica y clara el problema y hasta un escolar sabe y se da cuenta que un rapiñero no primario o u homicida, no puede recuperarse en su casa.... quitarle al poder judicial la potestad de liberar a un asesino llendo en contra de todo sentido comun y de cualquier ser humano normal y formado medianamente puede entender, es a todas luces una medida acertada. Los jueces lamentablemente demostraron que no son capaces de manejar el sentido comun, que el momento impone y no son merecedores de tener la libertad y la aplitud de criterios que hoy la ley les permite, hay que limitarlos lamentablemente porque no demostraron usar el sentido comun, para aplicar la ley.....

Martin

Hoy,23:58

Porque siempre hablan de la misma ridiculez, no es el castigo ni el rigor lo que importa, es que estén alejados de la sociedad más tiempo, el que está preso no delinque, es simple matemática. No puede ser que alguien que tiene profusos antecedentes entra y salga de la carcel cada 2 o 3 años por "buena conducta" o vaya a saber que invento.
Aquí que somos pocos, el 3er strike como en Estados Unidos sería fantástico. Si tienen que meter a la mitad del Uruguay preso que los metan, total ya tenemos 500 mil empleados públicos que son básicamente lo mismo, mantenidos por el estado.



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