Joel Rosenberg

Un comunista en un bazar

El ministro de Salud Pública, Jorge Venegas, se equivocó en la gestión y comunicación de los dos principales temas que tuvo que manejar en este breve período desde que dirige ese Ministerio.

Actualizado: 17 de setiembre de 2012 —  Por: Joel Rosenberg

Jorge Venegas le erró la semana pasada al confirmar que está decidida la vacunación contra el Virus de Papiloma Humano (HPV). El ministro generó un doble discurso, algo muy peligroso en un área tan especial como la salud pública. Fue una confirmación al voleo, sin fecha ni sustento; una confirmación que contradijo al propio equipo del Ministerio de Salud, que había trabajado el tema y que había hecho una presentación oficial de un documento hacía 15 días.

No es la primera vez que Venegas falla cuando intenta afrontar un problema serio de forma personal, le pasó en marzo en el caso del procesamiento de dos enfermeros que confesaron 15 homicidios en el Hospital Maciel y la Asociación Española. Venegas no pudo manejar nunca esa crisis: declaró con torpeza, informó con desgano y siempre dio la sensación de inseguridad.

El tema de la vacuna del papiloma humano es muy complejo, es cierto. Pero el Ministerio dio su postura oficial el viernes 10 de agosto: decidió hacer un plan nacional con acento en el control del PAP y definir más adelante si la vacuna será gratuita o no.

El plan podía ser acertado o no, eso es discutible. En No toquen nada escuchamos por qué la Sociedad de Ginecotocología lo rechaza, también que los ginecólogos señalan que hay que vacunar, siguiendo las pautas de la Organización Mundial de la Salud.

El Ministerio, incluso, puede haber cambiado su enfoque luego de escuchar el debate público. Pero lo que no podía pasar es que el ministro de Salud contradiga a sus técnicos y diga otra cosa. Eso es un desastre y es lo que hizo Venegas.

Jorge Venegas dijo el jueves que el Ministerio había decidido vacunar. Después intentó acomodar su discurso y fue peor.

El ministro y el subsecretario tienen diferentes visiones, diferentes estilos. Lo admitió Leonel Briozzo.

Lo que no puede pasar es que el subsecretario esté al frente de un tema (todos suponemos que Venegas lo decidió) que el ministro se junte con él y no le cuente lo que va a decir a los medios, que cambie la lógica de trabajo.

No puede pasar que el técnico al frente del tema se entere en la radio que Venegas declaró otra cosa en un diario después de haber estado trabajando toda la tarde juntos.

Eso fue lo que pasó. El 30 de agosto Briozzo dijo que en No toquen nada que no estaba decidido vacunar y que no sabía a qué se refería el ministro en el diario El País cuando afirmó que la “decisión de vacunar” estaba tomada.

El ministro Venegas tiene derecho a creer que el equipo que seleccionó para el tema se equivocó o informó mal. Lo que no puede es dejar dos discursos abiertos, decir que la decisión está tomada sin siquiera avisarle al equipo que trabajó el tema.

Es una muestra de falta de conducción y gestión.

Venegas no llegó al cargo por méritos en la conducción de un equipo. Está al frente de la cartera porque el presidente José Mujica necesita la cuota política, necesita un comunista al frente de un ministerio desde que sacó a Ana Viñoly del de Desarrollo social.

Pero esa cuota no puede justificar tantos errores y tanta torpeza. Mujica deberá decidir si apunta a una buena gestión o mantiene a un ministro que se maneja como un comunista en un bazar.



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