Quizás el Sistema hizo un buen trabajo de coordinación nacional con el Ejército, los Bomberos y la Policía. Puede ser. Pero en comunicación, en las primeras horas, falló.
El error fue que desde Presidencia se decidió generar calma con silencio y evitar la alarma con la ausencia. Eso es factible en un día de sol, calmo, ante una advertencia para las próximas 24 horas. Pero es imposible con una mañana como la del miércoles.
Cuando el Sinae salió en conferencia a hablarle a la población, a las 11:45, la ciudad ya era un caos hacía varias horas. No por la alarma de los medios, sino por la experiencia directa de los ciudadanos en la calle.
Para esa hora ya habían caído 100 árboles que, obviamente, cortaban el tránsito en algunas vías principales; habían pasado más de cuatro horas de vientos fuertes y lluvia intensa, con calles y casas inundadas.
Y habían pasado 24 horas desde la advertencia de la Dirección Nacional de Meteorología, con la confirmación de todos los meteorólogos privados de vientos con características de ciclón.
Varias horas después de que comenzó el temporal la conferencia del Sinae tuvo ribetes insólitos: el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, convocó a cerrar las ventanas y mantener las mascotas en un lugar seguro.
Cánepa dijo que tardaron en salir a hablar porque no querían generar alarma. Destacó a su vez que “la peor actitud es generar pánico y alarma por parte de la población y los medios de comunicación. La información debe canalizarse por los medios oficiales y en las páginas de internet del Sistema Nacional de Emergencia y Presidencia de la República”.
Lo que dice Cánepa es justamente lo que se pedía. En No toquen nada llamamos desde las siete de la mañana y durante varias horas nos dijeron que no había nada para decir.
Es muy difícil de comprender cómo el Sinae pretende que se informe por los carriles de Presidencia cuando no decían nada, mientras la tormenta llevaba varias horas y otros organismos como UTE o Policía Caminera estaban saturados y emitían comunicados.
Quisimos hacer lo que dijo Cánepa, pero no pudimos. Mientras el país se levantó a trabajar, entre las seis y las 10 de la mañana, no hubo información de Presidencia. Recién al mediodía hubo una conferencia con datos claros y sugerencia de dejar libre a los empleados en los trabajos.
No había razón para la demora. La información meteorológica fue contundente desde la noche anterior. Por primera vez en Uruguay hubo coincidencia sobre la magnitud del temporal, sobre las características de ciclón.
Lo afirmó la advertencia de la Dirección de Meteorología, lo informaron los meteorólogos privados. Lo dijo en No toquen nada a las 8:30 el director de la Escuela Nacional de Meteorología, Mario Bidegain, al afirmar que la situación de depresión atmosférica era muy similar a la del temporal de agosto de 2005.
Todos en Uruguay coincidieron y en Brasil la empresa Metsul, que da pronósticos para Rio grande del Sur, señaló el riesgo con un titular en su página que marcaba el peligro por vientos con características de ciclón. Riesgo que luego se confirmó plenamente con rachas de viento de hasta 167 kilómetros por hora en Punta del Este.
Estas situaciones son extrañas, se dan una vez cada muchos años. Es ahí donde se ve la eficiencia de comunicar, en el momento crítico.
Quizá los medios le erramos o no estuvimos a la altura. Es posible.
Pero con la tormenta instalada no podíamos esperar una conferencia cuatro horas, mientras veíamos caer los árboles, ¿qué le decimos a la gente en la radio? Detrás del estudio de Océano FM se cayó una palmera, se partió en dos. No podíamos decir: “ustedes tranquilos, no se alarmen, salgan a la calle y esperen la conferencia del Sinae”.
Lo importante ahora, más que autofelicitarse, es ver si en el futuro se puede informar más y mejor. Si todos los pronósticos coinciden, el Sinae tiene que informar a la población. Y si no coinciden, deberían ayudar a generar claridad.
Pero en la mañana del miércoles le erraron, llegaron tarde. Llegaron unas cuantas horas tarde a pedir que cuidemos las mascotas.
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