Joel Rosenberg

Dos diputados, dos centímetros más allá

Un diputado del Partido Independiente y otro del Partido Colorado mostraron un buen ejercicio de política en la votación del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.

Actualizado: 01 de octubre de 2012 —  Por: Joel Rosenberg

Fernando Amado, del Partido Colorado, e Iván Posada, del Partido Independiente, están a favor de despenalizar el aborto en ciertas circunstancias, sí. Pero eso no es lo que se destacó de sus intervenciones. No fue lo relevante. Lo que sobresalió fue el empuje de ambos para decir y hacer, la fuerza de argumentos y de hechos para enfrentar incluso a sus compañeros de partido, para dejar claro que apoyar este proyecto no fue ser pro aborto, sino ser pro activo en un tema que existe, que se da todos los días.

Apostaron a saltear la discusión estéril, a buscar soluciones sobre la realidad en lugar de practicar retórica sobre lo ideal.

Decidieron enfrentar la hipocresía.

Era más fácil dar esta pelea desde el Frente Amplio, la izquierda tiene la bandera de la despenalización levantada desde hace décadas. Pero no es sencillo salir a dar la cara o una solución desde otro lado.

“Las leyes no refieren a la ética, refieren al bien común”. Con esta frase, Iván Posada cerró su argumentación para votar a favor del proyecto de ley que acordó con la bancada del Frente Amplio.

Fernando Amado leyó el discurso. Fue breve, concreto, de seis minutos.

No es que haya algo brillante o novedoso en el texto que leyó: lo que hay es sinceridad, palabras que suenan fuerte, claras, razonables.

“Se practican alrededor de 30.000 abortos por año, presidente. Es la cifra que manejan quienes quieren dejar todo como está. ¿Saben cuántas denuncias hay de estas prácticas? Cero, presidente. ¿Sabe cuántos de los que hoy representan ese falso slogan que es ser “pro vida” o “estar a favor de la vida” andan alerta denunciando los abortos que se realizan las 30.000 mujeres uruguayas? Ninguno. ¿Quién en esta sala está dispuesto a denunciar a la mujer, condenarla y enviarla a la cárcel por practicarse un aborto? Nadie.

¿Cuántas vidas salvan los auto proclamados “pro vida”? Ninguna. No somos una sociedad valiente. ¿O acaso Holanda, Estado Unidos, Dinamarca y una larga lista de países a los que nos gustaría parecernos son inmorales, retrógrados, bárbaros, asesinos o incluso antirreligiosos? Nuevamente no somos capaces de unificar nuestra moral privada, que es una, con nuestra moral pública, que es otra, como lo demuestra, casi la mitad de este Parlamento (por suerte, hoy en minoría)”.

Amado no dijo que está a favor del aborto, no dijo que está a favor de interrumpir un embarazo. Dijo que esto pasa en las sociedades modernas, que es hora de crecer como sociedad.

No fue, ni es sencillo para Posada y Amado el papel que asumieron.

El Partido Independiente le jugó sucio a su diputado. El presidente Pablo Mieres salió presuroso a escribir una columna cuando Posada se metió en el tema hace un par de meses y el diputado Daniel Radío fue más allá y en el Parlamento defenestró el proyecto de Posada, lo calificó de “nefasto”.

Posada está molesto, dolido. No es para menos. Mieres y Radío lo podían haber criticado y discrepar. Pero eligieron salir a gritarle en la cara. Una lástima, porque era la primera vez en 10 años que el PI podía demostrar su rol articulador desde su diminuta bancada. Pero lejos de la madurez política, el PI se comportó como todos los demás: primó el egoísmo de chacra, incluso la concepción personal religiosa.

En el PC Amado soportó la disciplina partidaria. Pudo haberse rebelado, es cierto. Pero él quiere seguir en el PC, cree que allí está el camino, cree que es el partido de las libertades. Tiene derecho a pensar eso.

Más allá de la ley, más allá de la Interrupción Voluntaria del Embarazo ,creo que hay que destacar a Posada y Amado.

Destacar que aún hay algunos que van a jugársela en el Parlamento más allá de la comodidad del sillón y de asegurar el nombre en la lista para la próxima elección.

No, no son héroes, no es eso.

Pero en pleno ejercicio de la democracia la política no necesita héroes, ni vivos que se hicieron de abajo, ni grandes intelectuales, ni grandes nombres de la academia.

Se necesita quizá políticos sin mezquindad, que piensen dos centímetros más allá de sus historias y de sus valores, dos centímetros más acá de las soluciones a los problemas reales de la sociedad.



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