Los temores de "un nuevo Afganistán" en Malí

Los escenarios de Afganistán y Malí dieron lugar a dos operaciones militares muy diferentes, pese a algunos puntos comunes que alimenta el temor de "un nuevo Afganistán" que perdure en el Sahel.

Actualizado: 21 de enero de 2013 —  Por: Redacción 180

Los temores de "un nuevo Afganistán" en Malí

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Por Dominique Chabrol, de AFP

La intervención militar en Malí, que moviliza 2.150 soldados franceses, es, por delante de Afganistán, la operación exterior más importante del ejército francés. Ambas tienen por justificación la lucha contra el terrorismo. La primera puede hacer recordar la intervención norteamericana en 2001 después de los atentados del 11 de setiembre, y como ésta podría durar años.

Esta guerra contra el terrorismo en África "llevará años, incluso decenios", estimó el primer ministro británico David Cameron después de la sangrienta toma de rehenes de Argelia.

Las tropas de la OTAN están en Afganistán desde hace once años. En Malí, la gran incógnita es la duración de la operación francesa.

"La situación no es simple, pero parece mucho menos difícil de solucionar que la de Afganistán. No creo que se erradique el terrorismo, pero se puede llevar la situación a un nivel soportable", considera Eric Denecé, del Centro francés de Investigación sobre Inteligencia (CF2R).

Al igual que en Afganistán, se trata en el Sahel de atacar "al terrorismo". Aunque "la comparación con Afganistán no es pertinente", "hay una analogía, la lucha contra el terrorismo", afirmó el canciller francés Laurent Fabius.

En 2011 se trataba de luchar contra Al Qaida en Afganistán, hoy de luchar contra Al Qaida en el Magreb Islámico (ACMI) y los otros grupos islamistas presentes en el Sahel.

Oficialmente, no es el papel del ejército francés estar en primera línea en Malí. Hasta hace poco, su objetivo principal era participar en su excolonia en la reconstitución del ejército maliense y dar apoyo logístico a una fuerza africana prevista por la ONU para ayudar a Bamako a reconquistar el norte del país en manos de los grupos islamistas.

También en Afganistán los soldados franceses y los de la OTAN formaron unidades afganas para transferirles, con mayor o menor éxito, la responsabilidad de la seguridad del país.

Más diferencias que similitudes

En Malí, gran parte de las operaciones tendrá lugar en zonas desérticas, prácticamente sin población y a lo largo de grandes distancias. En Afganistán, por el contrario, los franceses estaban a cargo de la seguridad de zonas geográficas limitadas y en el marco de una gran coalición.

La de Malí "es una guerra de movimiento", señaló el domingo el ministro francés de Defensa Jean-Yves Le Drian, diez días después del comienzo de la guerra.

Muchas de las unidades francesas desplegadas en Malí sirvieron antes en Afganistán, donde adquirieron una gran experiencia en situaciones de combate. El ejército francés tiene también experiencia de operaciones en países africanos y ha desplegado blindados ligeros adaptados al terreno. Las bases francesas de África del oeste (Gabón, Chad, Burkina Faso...) le aportan puntos de apoyo de logística y reabastecimiento.

Pero contrariamente a los talibanes, cuyo armamento era rudimentario (Kalashnikov, lanzacohetes, minas...), los grupos islámicos de Malí están fuertemente armados, disponiendo de armas livianas, ametralladoras pesadas y probablemente misiles tierra-aire recuperados en Libia, lo que es una amenaza para los aviones y helicópteros franceses.

Finalmente, a diferencia de Afganistán, donde los talibanes podían pasar desapercibidos en las aldeas y gozaban del apoyo de una parte de la población, los habitantes de Malí son mayoritariamente hostiles a los grupos islamistas, cuyos dirigentes son extranjeros en su mayoría.