Cazaplagiadores jaquean política alemana

Annete Schavan, ministra de Educación y mano derecha de la canciller alemana, Angela Merkel, renunció el sábado a su cargo. Es la última víctima de un grupo de internautas que rastrea tesis doctorales y detecta plagios. A partir de su búsqueda al menos ocho personas han sido despojadas de su título de doctor en Alemania.

Actualizado: 11 de febrero de 2013 —  Por: Redacción 180

Cazaplagiadores jaquean política alemana

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Schavan anunció su renuncia en una declaración conjunta con Merkel, su amiga personal desde hace años, cuatro días después de que la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf le retirara el título de doctora al considerar que plagió de manera intencionada fragmentos del trabajo titulado “Persona y conciencia”, según informa la DW.

Schavan reiteró su inocencia, dijo que no acepta la decisión de la universidad de desconocerle el título y anunció que presentará una apelación. Fundamentó su renuncia porque la cartera de Educación “no debe verse perjudicada”.

La ex ministra es la última víctima de un foro que se hace llamar VroniPlag. Se trata de un banco de datos en el que cualquiera puede intervenir y que está a la caza de plagiarios, según informa El País de Madrid.

Los internautas se van conectando cada día a partir de las seis de la tarde y a las 10 ya están todos en movimiento. No cobran pero su retribución es detectar plagios, sobre todo de famosos. Entonces se coordinan, intercambian información y acorralan a la presa. Como consecuencia de las pesquisas de VroniPlag, al menos ocho científicos y políticos han sido despojados en Alemania del título de doctor.

El País comenta que la historia de Schavan empieza en 1980, en la Universidad de Düsseldorf. Con 25 años y en el tramo final de su formación académica, presentó una disertación con el título de “Persona y conciencia”. Con ese trabajo obtuvo el título de doctorado con “opus admodum laudabile”, la segunda mejor nota posible. Durante tres décadas nadie se interesó en ella hasta que los cazaplagiadores denunciaron plagio.

Su defensa fue que no disponía de ordenador y que el método de trabajo consistía básicamente en anotar citas y extractos de libros en fichas. Estos servían de base para una posterior redacción a mano, antes de mecanografiarla. En el trabajo final figuran no pocos pasajes sin entrecomillados. Schavan lo admitió pero lo atribuyó a un “error en las formas” y alegó, para certificar su honradez, que las conclusiones de la tesis son enteramente suyas.

La Universidad de Düsseldorf accedió a constituir una comisión de control que no ha tardado ni una semana en anunciar su veredicto. Doce votos a favor, dos en contra y una abstención determinaron que Schavan sea despojada del título de doctorado por plagio.

El otro caso de resonancia internacional, recuerda la nota de El País, fue el de Karl Theodor noble bávaro que ostentaba el cargo de ministro de Defensa hasta que se descubrió que el 82% de su tesis fue plagiada.

Se hablaba de él como de un seguro sucesor de Merkel. Joven, multimillonario con palacio propio, impecablemente trajeado a todas horas, brillante orador, había ascendido de forma meteórica. Una vez que se supo su plagio lo negó, se declaró inocente y víctima de una campaña de difamación e incluso amenazó con presentar demandas judiciales pero el peso de las evidencias pudo más. Zu Guttenberg llegó a sostener que no había copiado conscientemente más de trescientas páginas ajenas. Pero no le creyeron.

Una vez que la Universidad de Bayreuth le quitó el título de doctor, el ministro de Defensa anunció con lágrimas en los ojos su dimisión. Se estableció en Estados Unidos, donde no hace muchos meses un grupo de estudiantes de New Hampshire lo abucheó durante una charla.