Son al menos 10 las empresas que comercializan este tipo de tarjetas. El sistema es simple: al inicio de cada mes el padre carga electrónicamente cuánto su hijo podrá gastar por día, semana o mes. Además, puede marcar los productos que sus hijos no pueden consumir, informó Folha de Sao Paulo.
Para algunos padres este sistema fue una solución. Por ejemplo, Alejandra Guerrero piensa que con la tarjeta consigue controlar mejor la comida de sus dos hijas, además de enseñarles a administrarse. “Es duro lograr que una niña de nueve años entienda que no puede comer ciertas cosas, que precisa hacer dieta”, le dijo al diario paulista.
Pero entre los profesionales hay quienes están a favor y quienes no. “El niño que aprende sobre buenos hábitos alimenticios desde temprano, lo mantiene para el resto de la vida. Si es posible determinar las buenas elecciones, ¿por qué no hacerlo?”, preguntó la nutricionista Josiane Carvalho.
En cambio, la pedagoga Ângela Soligo considera que el sistema sustituye la educación por el control. “Los padres quieren controlar lo que el hijo come por la tarjeta y dónde está por el celular. Es mucho más interesante abrir un diálogo sobre la alimentación en casa y educar para una alimentación saludable”, afirmó.