Un sufrimiento

Uruguay empató con Paraguay 1 a 1 en el Centenario. La celeste hizo méritos para ganar y cuando se puso en ventaja, tras un golazo de Luis Suárez, el triunfo estaba al alcance. Pero Paraguay aprovechó un grueso error defensivo y empató cuatro minutos más tarde. La selección quedó con 13 puntos en la tabla. Escuchá el gol de Suárez en Fútbol por 180.

Actualizado: 23 de marzo de 2013 —  Por: Diego Muñoz

Un sufrimiento

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Aunque dolorosas, las caídas ante Colombia, Argentina y Bolivia e incluso el empate ante Ecuador tuvieron una explicación futbolística para Uruguay. La celeste jamás estuvo cerca de ganar ninguno de esos partidos ante rivales que la superaron. Justo en el peor momento del equipo de Tabárez tuvo que visitar Barranquilla y La Paz y enfrentar a la Argentina de Messi. Además, tres de los cuatro rivales fueron las selecciones que están despegadas del resto en la tabla.

Esta igualdad ante los paraguayos es más difícil de sobrellevar porque el triunfo estaba al alcance de la mano, porque era el momento ideal para salir de la mala racha y porque es otro mal resultado como local.

A pesar de que la celeste tiene un ataque de lujo, que ante Paraguay anotó un gol extraordinario, tiene un grave problema en el fondo. Y los goles que hace en el arco rival no alcanzan cuando el propio aparece tan vulnerable. Uruguay solo terminó con su valla en cero ante Chile en la tercera fecha. Después recibió goles en todos los partidos.

Al equipo le cuesta replegarse cuando pierde la pelota y esto no le permite combatir las transiciones del adversario. Los rivales llegan con facilidad y rapidez al área de Muslera cuando Uruguay pierde la pelota y tanto las espaldas de los laterales como las pelotas frontales al centro de la zaga se han convertido en sus puntos débiles.

Así, el rústico Paraguay se las ingenió para complicar y encontrar un empate por el que hizo poco luego del golazo de Suárez.

Gol de Suárez en Fútbol por 180

Uruguay salió a jugar con un rombo en el medio de la cancha, con Diego Pérez como volante central, Álvaro González y Cristian Rodríguez por las bandas y Nicolás Lodeiro como enganche. Arriba Suárez se movía con libertad y Diego Forlán aparecía como centrodelantero. A influjo de Lodeiro la celeste generó algunas aproximaciones al área rival donde Forlán se mostraba activo y Suárez era un peligro.

Paraguay proponía un equipo partido con ocho para defender y dos para atacar aunque el desdoble por los extremos le generaban las primeras complicaciones al equipo de Tabárez.

El partido era peleado, trabado, áspero. Y las llegadas de Uruguay eran sucias, entreveradas. Un típico partido de Eliminatoria. En el cierre Lodeiro casi anota de larga distancia y Suárez desvió un cabezazo dentro del área.

Para el segundo tiempo Tabárez mandó a Egidio Arévalo Ríos y a Edinson Cavani a la cancha en lugar del Ruso Pérez, lesionado, y del Cebolla Rodríguez. Si bien el jugador del Napoli colaboró en la marca su posición fue más cerca del área rival que de costumbre. El Tata González se tiró al medio para acercarse a Egidio mientras que Lodeiro se volcó más hacia la izquierda.

La actitud de Uruguay en el campo fue decidida y valiente. Se adelantó con el objetivo del gol y se volvió un equipo intenso. Paraguay esperó replegado con un trabajo combativo en el fondo y en el medio. La opción del equipo de Pelusso era hacer la transición por las puntas y con rapidez para tratar de dañar a la celeste.

A los 67 minutos Tabárez sacó a Maxi Pereira y colocó a Gastón Ramírez como doble cinco para generar más fútbol y retrasó al Tata al lateral.

Uruguay quedó con dos enganches y tres delanteros más dos laterales con vocación ofensiva. La postura en la cancha hacía prever que el gol llegaría. Diego Barreto tuvo un par de intervenciones hasta que a los 81 llegó la jugada del 1 a 0.

Era justo y merecido. Debía ser además partido cerrado. Pero no lo fue. Cuando la gente no había terminado de festejar Paraguay encontró el empate de una manera insólita. Los dos centrales fueron por un centro frontal y Lugano la cabeceó mal hacia atrás. Edgar Benítez se encontró con el balón dentro del área y no perdonó.

El gol fue lapidario para los jugadores en la cancha y para la gente en las tribunas. La selección quedó en estado de schock y cuando movió la cabeza para reaccionar se terminó el partido. Entonces se dio cuenta que cada partido que pasa el margen de error se achica y el sufrimiento crece.