Fútbol da un poco de unidad a los belgas

La selección belga de fútbol no tiene todavía seguro su billete para el Mundial de Brasil-2014, pero los buenos resultados del equipo han traído unos poco habituales aires de unidad al país, a un año de unas elecciones cruciales para el futuro del reino.

Actualizado: 31 de marzo de 2013 —  Por: Redacción 180

Fútbol da un poco de unidad a los belgas

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Bélgica, que no acude a la gran cita del deporte rey desde el Mundial-2002 en Japón y Corea del Sur, sueña ya con las playas de Rio y con emular a la generación de 1986, que llegó hasta las semifinales de la Copa del Mundo, entonces disputada en México.

Con cuatro partidos pendientes hasta el final en su grupo de las eliminatorias, los belgas, de la mano de Eden Hazard (Chelsea), Vincent Kompany (Manchester City) y el resto de integrantes de la nueva 'generación de oro', comandan la llave, igualados con Croacia.

El martes, el equipo de Marc Wilmots batió a Macedonia por 1 a 0 en Bruselas, ante 47.000 aficionados entusiastas, mientras que en los alrededores del estadio, y en las cafeterías y cervecerías de Bruselas, francófonos y neerlandófonos fraternizaban con un nexo común, algo poco frecuente.

"Hemos tenido muchos conflictos políticos en Bélgica, pero me he dado cuenta de que el fútbol une a la gente. Valones, bruselenses y flamencos, todos somos uno cuando se trata de animar a (la selección de) Bélgica", se entusiasmaba un hincha flamenco.

Por caprichos del calendario, el Mundial comenzará a mediados de junio de 2014, apenas dos semanas después de las elecciones legislativas belgas, previstas para el 25 de mayo.

Si los 'Diablos Rojos' se clasifican para Brasil, su preparación coincidirá con la campaña electoral y traerá la paradoja de que la división política se convierta en unidad cuando se trate de apoyar a la selección de fútbol.

Esta aparente nueva amistad entre miembros de las dos grandes comunidades lingüisticas contrasta con la imagen caótica de un país que fue incapaz de formar un gobierno durante más de 500 días, después de las elecciones de 2010.

En el seno del equipo, jugadores y entrenador se aventuran en ocasiones en el terreno político.

En octubre, después de una victoria sobre Escocia, Marc Wilmots, el seleccionador muy respetado tanto en Flandes como en Valonia, había animado a sus compatriotas a "seguir unidos".

El capitán Kompany afirmó por su parte que "Bélgica es de todos, pero esta noche es sobre todo nuestra".

Para los belgas, la alusión estaba clara: se trataba de un mensaje al jefe de los independentistas flamencos, Bart de Wever, que acababa de ganar dos días antes la alcaldía de Amberes y que había afirmado que "Amberes es de todos, pero esta noche es nuestra".

"Yo juego con mis compañeros belgas, no juego con mis compañeros flamencos", explicó la estrella Eden Hazard, sin hacer diferencias entre comunidades.

Para el politólogo flamenco Dave Sinardet, no es seguro que este repunte de patriotismo belga en torno al fútbol vaya a penalizar en 2014 a la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) de Bart de Wever, que actualmente contaría con una intención de voto del 35 al 40% en Flandes.

"Se puede ser perfectamente un gran seguidor del equipo nacional de fútbol y votar por el N-VA, los electores de ese partido no son todos separatistas, anti-belgas o quieren un Flandes independiente. A menudo son personas que votan por un discurso más bien liberal, contra los impuestos", analiza Sinardet.

Los partidos que abogan por la unidad de Bélgica intentan aprovechar los éxitos de la selección.

El primer ministro, el socialista francófono Elio di Rupo, acudió al Consejo de Ministros el martes, el día del partido ante Macedonia, con una bufanda con los colores de Bélgica.

La monarquía belga, otra institución atacada por el N-VA, tampoco permanece ajena al buen momento de su fútbol.

"Este equipo nacional es formidable para Bélgica", comentó a la AFP el príncipe heredero Felipe al abandonar el estadio este martes.