Popular figura de la escena artística y personaje habitual en la prensa rosa española, Pantoja, de 56 años, fue condenada junto a su ex compañero sentimental y exalcalde de Marbella, Julián Muñoz, sentenciado a siete años de prisión y 3,8 millones de multa.
Sin embargo, es posible que la tonadillera evite ingresar en prisión, ya que la justicia española lo permite en condenas no superiores a dos años si se carece de antecedentes judiciales, como es su caso.
La exesposa de Muñoz, Maite Zaldívar, acusada como Pantoja de "blanqueo continuado" de capitales --ya que el juez entendió que ambas conocían el "origen ilícito" del dinero que les daba el exalcalde--, fue condenada a más de tres años de prisión y una multa de 2,4 millones de euros.
Sentada junto a los otros acusados en el tribunal, la artista, vestida con un pantalón negro y un chal beige sobre los hombros, escuchó con semblante serio y los brazos cruzados sobre el pecho cómo una juez de la sureña Málaga leía la sentencia.
Al salir del juzgado, protegida por la policía ante la multitud de periodistas y curiosos que la esperaban --muchos de ellos para abuchearla--, la cantante sufrió un desmayo antes de ser introducida en el automóvil gris que la sacó del lugar, según imágenes de televisión.
Alcalde de Marbella entre mayo de 2002 y agosto de 2003, Muñoz fue condenado por blanqueo de capitales y por haberse enriquecido de manera irregular cuando estaba al frente de una localidad costera muy apreciada por ricos y famosos y marcada por numerosos escándalos de corrupción.
La investigación que condujo al juicio de Pantoja había derivado del denominado "caso Malaya" --el mayor escándalo de corrupción urbanística conocido en España-- en el ayuntamiento marbellí en 2006, cuyo juicio con 95 acusados, entre ellos Muñoz, quedó visto para sentencia en julio.
Durante su instrucción, los investigadores bloquearon un millón de cuentas bancarias e intervinieron bienes por un total de 2.400 millones de euros.
Los años de la burbuja inmobiliaria española, que estalló en 2008 y sumió al país en una profunda crisis, hicieron posible un rápido y sospechoso enriquecimiento de cargos municipales y regionales con acceso a los planes de urbanismo.