Joel Rosenberg

Lanata, Lázaro y Paco

“Nunca tuve en toda mi carrera, y mirá que hemos tirado ministros, nunca tuve más presión que la noche que hicimos el programa sobre Paco Casal. Nunca. Nunca me llamó tanta gente para pedirme que no lo hiciera”.

Actualizado: 26 de abril de 2013 —  Por: Joel Rosenberg

Esto dijo Jorge Lanata al diario El Observador el martes 23.

Algo muy similar había dicho en Océano FM, en No Toquen nada, el 25 de setiembre de 2009:

“Cuando yo me paré en la televisión y dije que iba a hablar de los intocables, los intocables era una metáfora, pero esa metáfora nos pasó por arriba. Pero nunca recibí tanta presión en mi carrera como el día antes del programa de Paco Casal, nunca en mi vida”.

Ni Carlos Menem, ni Duhalde, ni Cris.

Ni Cristóbal López, ni Lázaro Báez, ni Él, el ex presidente que lo odiaba.

No, Francisco Casal fue el que logró más presión en los 40 años de periodismo de Lanata.

La afirmación podrá ser cierta o fruto del show del argentino, eso lo sabe sólo Lanata.

Vale recordar que el informe que hizo en su programa “Lanata.uy” no era revelador ni decía mucho. El gran escándalo fue que mencionó a Casal –sin permiso- en un lugar donde Casal todo lo controla: los canales de televisión.

Pero más allá de la veracidad de la afirmación y de la calidad de aquel programa sobre Casal, Lanata dejó en evidencia que en Uruguay los políticos y los medios reaccionan a las denuncias según quién sea el denunciado.

Pegarle a Lázaro Báez y a Néstor Kirchner desde Montevideo es como pegarle al muñeco de Cacho Bochinche, es fácil, no tiene consecuencias.

El tema es investigar las mismas situaciones desde este lado. Las sociedades panameñas, por ejemplo, que tanto encandilan hoy en la denuncia del programa de Lanata tienen similitudes con casos investigados por la Justicia local.

Esto decía un fallo de la Justicia Civil, de la jueza Loreley Operti, de octubre de 2008:

“Las sociedades panameñas tienen un único capital: los derechos económicos de los jugadores de fútbol uruguayos. (El contador Julio) Szafrán manifiesta que las empresas extranjeras tienen en su activo derechos económicos de jugadores profesionales que actuaron en Uruguay, que el Sr. Casal arma los grupos inversores para la compra de los derechos económicos, mediante empresas Domex, Darrel, Micron, Lomond”.

¿Escucharon o vieron alguna vez estos nombres – Domex- Micron- con la insistencia que escuchan hoy la empresa del hijo de Lázaro Báez, Teegan inc? ¿Cuántas veces escucharon el nombre del contador que armaba la ingeniería de Casal, Julio Szafrán, en comparación al archiconocido Fariñas, marido de la vedette Jelinek?

El tema Casal aún lo dirime la Justicia y la DGI. Pero, mientras se llega a un veredicto hay enormes presiones de Casal sobre el gobierno y Presidencia. Presiones que No toquen nada confirmó cuando supo que Presidencia se abocó a pedir el expediente tributario del caso Casal. Esto, pedir el expediente, no había pasado nunca en la historia tributaria del país. Pero en la prensa mereció apenas algunas notas de diarios, todas con la visión de que Casal es inocente, ninguna con la observación del atropello al Ministerio de Economía y a la DGI.

Pero no se trata solo del tema Casal. El tema es que en Uruguay, en general, cuesta que se investiguen empresarios, estudios de abogados, estudios contables. Si se pusiera el mismo ahínco con que se sigue a Lanata hoy para investigar desde Uruguay las empresas y sus posibles delitos, tendríamos un gran periodismo de investigación.

Con este mismo empeño que ahora miramos las denuncias del argentino, seguramente años atrás las Sociedades Financieras de Inversión (Safis) hubieran tenido cien denuncias periodísticas bien fundadas. Ahora ya no pueden existir, fueron eliminadas gradualmente por la reforma tributaria de 2007. No es que todas eran truchas, no todas lavaban. Pero eran una herramienta peligrosa que siempre tenía atrás estudios muy poderosos, casi intocables en Uruguay. Pero es más fácil hablar de CSI, la financiera de Federico Elaskar, que supuestamente sacaba la plata de Néstor Kirchner y Lázaro Báez.

No pretendo ponerme en el lugar de paladín de nada, ni en periodista valiente.

Sólo digo que no es lógico cómo se trabajan los temas según sea de acá o de allá el empresario involucrado. No vale ser durísimo con Argentina, con sus empresarios y haber obviado las Safis; no vale que los tres canales de televisión privados y los diarios El País y El Observador jueguen para Paco, pero se enfrenten a Cristóbal López y a un tal Lázaro Báez. Así es un bollo.

Las denuncias que consiguió Lanata de lavado, con dos supuestos arrepentidos, son serias. La Justicia de allá y de acá tendrá que investigar si hubo lavado de activos, si esa era plata K, si hay más nombres.

Es positivo que varios periodistas en Uruguay se hayan puesto a laburar para ver las conexiones, para conocer cuáles de esas empresas fantasmas pudieron pasar el dinero por acá. Ya hay datos interesantes.

Pero también estaría bueno que cuando aparezca algún pez gordo acá todos pongan las mismas ganas, la misma cantidad de minutos, las mismas tapas y los mismos editoriales corajudos.



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