Goleada, paliza y redención

Peñarol goleó a Nacional 3 a 0. Marcaron Antonio Pacheco, Marcelo Zalayeta y Matías Aguirregaray. El carbonero sometió a su rival de principio a fin para conseguir una victoria indiscutible en el partido más importante del torneo. Con aciertos de su técnico y la concentración de los jugadores se aprovechó de un rival que hizo todo mal. Escuchá los goles y el final en Fútbol por 180.

Actualizado: 05 de mayo de 2013 —  Por: Diego Muñoz

Goleada, paliza y redención

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Las mejores victorias acostumbran a llegar después de las derrotas más dolorosas, sobre todo en los equipos con historia, obligados a defender su jerarquía en los momentos más exigentes. ¿Y qué partido con mayor exigencia que un clásico?

Peñarol se redimió con un triunfo categórico, indiscutible, lapidario, que da una señal inequívoca, por el resultado y por el trámite, de su resistencia a claudicar. Está vivo y va por el título.

El carbonero fue un equipo comprometido y valiente en la cancha. Esto último fue mérito de su entrenador, Jorge Da Silva, quien en una situación límite mostró agallas. El clásico es una buena demostración para el Polilla de que un entrenador no se gana la credibilidad con declaraciones sino con alineaciones.

El carbonero jugó concentrado desde el inicio, con intensidad, agresivo con la pelota y le hizo pagar a su eterno rival la extrema indolencia de la que hizo gala.

Cuando más estaba en duda la fiabilidad del equipo apareció el Peñarol rebelde capaz de florecer también a mitad de otoño.

Nacional quedó en urgencias. Desplomado en lo futbolístico, en lo físico y en lo anímico. Fue un equipo mal armado que nunca encontró el camino para reorientar el despiste inicial. El técnico, Rodolfo Arruabarrena, se equivocó al incluir a Alexander Medina entre los titulares y mucho más pifió cuando respondió a la lesión de Iván Alonso con la inclusión de Sebastián Abreu.

Se jugó por experientes que hoy no tienen nivel ni para el banco de suplentes en un partido de alta intensidad. Tal vez sea para lo único que le sirva este clásico a Nacional y a su hinchada, para entender que no hay vacas sagradas en una cancha de fútbol.

Da Silva sorprendió con la inclusión de Píriz por Cristóforo y de Pacheco por Olivera en el equipo titular y el equipo ganó marca y fútbol.

Un poco de chispa le bastó a Peñarol para ponerse en ventaja en el inicio. Carlos Núñez, de gran partido, generó una jugada por derecha y mandó el centro para que Pacheco aumentara su leyenda y su idolatría.

Gol de Pacheco en Fútbol por 180

Nacional respondió con una buena jugada que casi termina en el empate. Pero fue lo único. El equipo se perdió en un trajinar rutinario y priorizó la lucha por sobre el juego. Más aún cuando se fue Alonso lesionado.

Con solidez atrás y lucidez adelante Peñarol demolió a Nacional.

Aptos físicamente Carlos Valdez y Damián Macaluso desactivaron todos los pelotazos para Medina y Abreu mientras que arriba la mezcla entre el talento de Pacheco, la velocidad de Núñez y la potencia de Zalayeta fueron un cóctel explosivo.

Nacional fue todo lo contrario. Sus delanteros no la tocaban, sus mediocampistas peleaban sin suerte y sus defensas se equivocaban.

A los 17 el tricolor salió mal del fondo, Pacheco se la dio a Zalayeta y la Pantera, el mejor de la cancha, se encargó del resto.

Gol de Zalayeta en Fútbol por 180

Con el partido 2 a 0 Peñarol tuvo dos mano a mano para liquidarlo a la media hora de juego. Pero Jorge Bava se los ganó a Núñez.

El partido se volvió tenso, peleado, rústico y en ese contexto Peñarol sacó ventaja porque tenía dos goles de diferencia a su favor.

Nacional intentó abrir la cancha pero, insólitamente, Gonzalo Bueno estaba en el banco. Si el plan era jugar abierto el extremo más veloz y de mayores condiciones debía estar dentro. Más aún cuando Alonso salió lesionado y las cartas ya estaban orejeadas.

La segunda parte empezó con dominio de Peñarol. Un tiro de Zalayeta lo mandó Bava al córner.

Arruabarrena puso primero a Bueno y luego a Álvaro Recoba para tratar de revertir el trámite pero Peñarol estaba decidido a no dar ventajas. Cada pelota que iba al área dejaba un poco más claro la diferencia física a favor de los defensas de Peñarol sobre los centrodelanteros de Nacional.

El tricolor cerró los ojos y fue hacia arriba. Se llevó por delante todo lo que estuviese a su frente. Fue la única forma que tuvo de generar un par de jugadas peligrosas que Enrique Bologna controló bien.

Sin argumentos de juego el tricolor mostró toda su impotencia. Primero fueron gestos y protestas tan exageradas como fuera de lugar para luego pasar a la acción. El juez, Darío Ubriaco, expulsó bien a Juan Manuel Díaz e Israel Damonte.

Peñarol aceleró y encontró el tercero tras un penal que transformó en gol Aguirregaray.

Gol de Aguirregaray en Fútbol por 180

Dos minutos después el que vio el camino hacia el vestuario por otra dura patada fue Cristian Núñez.

La Ámsterdam era una fiesta. El “ole, ole”, bajaba de la tribuna ante cada pase. El pueblo carbonero estaba feliz. El equipo le había regalado una tremenda alegría. Ante el rival señalado jugó el mejor partido del año. Con pasajes de buen fútbol, intensidad, concentración y coraje, Peñarol le dio una paliza a Nacional y se redimió ante su gente.

Final del partido en Fútbol por 180