"Mucho por hacer" en la detección precoz de violencia doméstica

Un 20% del personal de salud terminó su capacitación para atender casos de violencia doméstica. Sandra Romano, responsable del Programa Violencia y Salud del Área de Salud Sexual y Reproductiva del MSP, reconoció a No toquen nada que aún falta para alcanzar el mejor nivel de respuesta. Una guía de procedimiento y un personal atento a la detección son las herramientas clave que tiene la salud para lograr un abordaje precoz de estas situaciones.

Actualizado: 20 de mayo de 2013 —  Por: Emiliano Zecca

"Mucho por hacer" en la detección precoz de violencia doméstica

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Una de cada cuatro mujeres uruguayas fue víctima de violencia doméstica alguna vez, según una encuesta realizada por la Facultad de Medicina, el Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Salud Pública.

El trabajo fue presentado la semana pasada y se hizo para cumplir con la reglamentación de la ley 17.514 de Violencia Domestica. Se enfocó en mujeres mayores de 15 años asistidas en servicios de salud públicos y privados, estudió 1.200 casos distribuidos en cinco regiones de país, en localidades de cinco mil o más habitantes.

La doctora Sandra Romano, responsable del Programa Violencia y Salud del Área de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud Pública, explicó a No toquen nada que el tema se aborda desde la salud porque es un lugar de alto contacto de la población. "Prácticamente, en nuestro país la mayor parte de la población tiene cobertura y recurre a los servicios ya sea por controles o por otro tipo de problemas. Es un lugar en el que hay un acceso privilegiado, hay personal formado para asistir gente y sabemos que el problema de la violencia doméstica agrava otras situaciones y está directamente vinculado a los problemas de salud", afirmó.

En 2009 se comenzó a capacitar al personal de salud en este tema y hoy un 20% terminó esa capacitación. Los prestadores, además, deben contar con un equipo de referencia que organice la estrategia de cada institución. Este equipo es multidisciplinario, de tres integrantes y al menos uno es médico.

La atención a casos de violencia doméstica es, también, desde 2011 una prestación obligatoria en Salud Mental, en los espacios adolescentes del MSP y en los servicios de salud sexual y reproductiva.

Romero dijo que todavía no se está en el mejor nivel de respuesta y que queda mucho por hacer. "Tenemos registrados 103 equipos que están distribuidos en todo el país y de las 45 instituciones que integran el Sistema Nacional Integrado de Salud hay 43 que tienen equipo. También en sanidad policial y militar hay. El tema es que el equipo no tiene que asistir en todos los casos, sí tiene que apoyar para que el personal se pueda ir haciendo cargo en todos los casos que vaya detectando y atender los de mayor riesgo. Hay personal con mayor capacitación y hay equipos con menos, una de las cosas que planteamos hoy es que se debe apoyar para mejorar la capacitación. No estamos todavía en el mejor nivel de respuesta, hay mucho para hacer", sostuvo.

Las dos instituciones que no tienen equipo conformado son de Montevideo. La Junasa ya les pidió informes y además los penalizó con el dinero que reciben por el cumplimiento de metas.

Dentro del 27,7% que manifestó haber sufrido violencia doméstica, hay un 23,9% que sufrió violencia psicológica. En la guía de procedimiento del MSP para estos casos se define a la violencia psicológica. Allí dice que se expresa predominantemente en forma de maltrato verbal, menosprecio y humillaciones, muchas veces sutiles, y control sobre las acciones de la mujer, prohibiciones, exigencias arbitrarias.

También es frecuente la instalación de la sospecha sistemática, con acusaciones infundadas de infidelidad de la mujer, insultos, afirmaciones que la degradan y minan su autoridad frente a los hijos. Este abuso emocional, fundamentado en afirmaciones arbitrarias que no se pueden enfrentar con respuestas racionales, genera impotencia y tensión sostenida en la mujer, y afecta severamente su salud física y emocional, tanto como empobrece sus vínculos sociales.

Otro dato llamativo es que el 13% de las situaciones de violencia doméstica sucedieron cuando la mujer estaba embarazada.

Romero dijo que esto es una muestra de que el personal debe estar atento en todas las áreas de atención para poder detectar casos. "Quien haga el seguimiento de los embarazos tiene que tener esto en cuenta. Son datos que tienen múltiples problemas de salud asociados y la idea es que todo el personal se vaya integrando para poder hacerle frente", señaló.

En esa guía de trabajo que tiene el MSP para poder detectar los casos hay indicadores de sospecha de violencia doméstica que no son directos.

Los tipos de indicadores que se mencionan en la guía son: lesiones "accidentales" reiteradas de entidad variable; quejas somáticas múltiples inespecíficas, malestar físico; fatiga crónica; demanda de calmantes y sedantes; crisis de angustia y ansiedad; cuadros de intoxicación; autoagresión, intentos de autoeliminación; síntomas disociativos y/o conversivos (desmayos, amnesia, etc); crisis emocionales reiteradas que requieren consulta de urgencia; y mal control de enfermedades crónicas.

Romero dijo que estar atento a estas cosas permite la detección temprana de casos. "Hay muchas situaciones de menor entidad o menos graves que no consultan por ese tema. A nosotros nos parece importante llegar antes de que haya un daño grave. La idea es la detección activa, precoz, para poder brindar una asistencia acorde en el momento más oportuno", explicó.

Además, apoyan a las mujeres para que realicen la denuncia y solo en casos de extrema gravedad lo hace el personal de salud. "En los adultos apoyamos el respeto a la autonomía y se da apoyo y acompañamiento. En casos de alto riesgo sí se recomienda la denuncia de parte del personal de la salud. En el caso de adolescentes y niños depende de varias cosas. La primera es contactar un adulto referente y responsable del niño. Después hay que hacer la denuncia", sostuvo.