En el Consejo Europeo de los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), Bruselas quiere obtener compromisos claros de todos los miembros para resolver cuanto antes este problema, que cuesta a las arcas públicas del continente un billón de euros anuales, en medio de una prolongada crisis económica.
"Si queremos asegurarnos de que nuestros ciudadanos paguen impuestos de forma honesta, debemos combatir la evasión fiscal en forma decisiva. Por eso mismo, hoy es un gran día", consideró la canciller alemana, Angela Merkel.
La presión es tan grande que el mercado energético, tema inicial de la cumbre, pasó a un segundo lugar de la agenda.
Esta gotera fiscal equivale a todo el PIB de España, cuarta economía de la zona euro, "o al presupuesto comunitario de los próximos siete años", destacó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en medio de crecientes críticas por la lentitud de Bruselas en avanzar en los grandes temas.
Los europeos quieren mostrar un frente unido durante la próxima cumbre del G8, que reúne a las potencias industrializadas, a comienzos de junio.
La presión creció aún más desde la reciente divulgación de abusos de grandes empresas para reducir al mínimo el pago de impuestos. El caso más sonado es el de la empresa de informática estadounidense Apple, acusada de aprovecharse de fallas de los sistemas fiscales en el mundo para evitar el pago de miles de millones de dólares de impuestos.
La empresa informática no es la única señalada por el Senado estadounidense. El conglomerado industrial General Electric fue criticado por haber escapado al impuesto federal en 2012 y la misma comisión de investigación atacó a los grupos informáticos Microsoft y Hewlett Packard.
Los europeos están decididos a "aprovechar este momento" en la lucha contra este flagelo, dijo una fuente europea.
Pero los avances han sido mínimos. El nuevo jefe del gobierno italiano, Enrico Letta, denunció la "hipocresía increíble en Europa" en la lucha contra el fraude fiscal. "Hay que imponer la transparencia y los resultados tímidos son inadmisibles", consideró.
A mediados de mayo, los ministros de Finanzas fracasaron en su intento de alcanzar un acuerdo de principio, ante la oposición de Luxemburgo y Austria, que se resisten a levantar su secreto bancario, aduciendo que se debe dar el mismo trato a otros países no miembros de la Unión Europea, como Suiza.
Los europeos pretenden llevar a la cita de junio un compromiso para ampliar la revisión de la directiva de ahorro (que se aplica desde 2003), con el fin de extender el intercambio automático de información identificando a los titulares de otros tipos de cuentas como seguros de vida, fondos de inversión o pensiones, un asunto congelado desde 2008 por la oposición de Luxemburgo y Austria.
"Nos dirigimos hacia un intercambio de información automática a partir de enero de 2015, pero a condición de que la Unión Europea negocie con otros países como Suiza", volvió a insistir el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.
En lo que parece un círculo vicioso, la Comisión Europea cree que antes de exigir a Suiza o Mónaco un intercambio automático de información fiscal, debe mostrar el ejemplo en el propio bloque.
La ofensiva contra la evasión fiscal creció tras la divulgación de los 'Offshoreleaks', una filtración masiva de millones de archivos, con cuentas y documentos de 120.000 empresas pantalla y fiduciarias registradas en paraísos fiscales (Islas Vírgenes, Cook, Bermudas y otros lugares).
Hubo algunos resultados: en la reunión de ministros de Finanzas europeos, al menos 12 países se unieron a la iniciativa de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y España, que pidieron adaptar a la UE el modelo estadounidense de intercambio FATCA, (Foreign Accounts Tax Compliance Act). El FATCA precisamente obliga a las entidades financieras de todo el mundo a informar sobre cuentas en el extranjero de personas y entidades de ese país.
Es decir que ahora, 17 países (entre ellos Bélgica, Holanda, Irlanda, Dinamarca y Suecia) se manifestaron en favor de "una norma global para el intercambio automático de información".
Pese al creciente malestar social en el continente, la reunión de este miércoles deja temas candentes como el desempleo, la unión bancaria o la reciente propuesta de Francia de un gobierno económico europeo relegados a la cumbre europea de fines de junio.