Fue un buen triunfo por varias razones. Primero porque en frente había un rival que por más que no haya jugado con sus mejores figuras es de nivel, segundo porque el equipo jugó un buena etapa final, tercero porque algunos rendimientos individuales fueron elevados, cuarto porque ayuda al ánimo y quinto porque después de muchas dudas sobre la concurrencia fueron más de 30.000 personas al Estadio.
La selección uruguaya derrotó a Francia en un amistoso jugado en el Centenario y luego de pasarla mal en el primer tiempo. En ese período la presencia de Fernando Muslera fue decisiva para mantener el resultado. El arquero tapó cuatro situaciones de gol del rival.
La segunda parte fue distinta. Uruguay jugó mejor, controló el partido, los cambios dieron buenos resultados y los que se destacaron fueron Maxi Pereira, Luis Suárez y Gastón Ramírez.
Pero a la hora de los destaques individuales los aplausos se los llevó Sebastián Coates. El zaguero tuvo un partido sin fisuras y demostró su clase.
Luego de un inicio en el que la celeste jugó mejor y Francia se excedió en los golpes, el seleccionado europeo se hizo con el control del partido.
Posicionales, ordenados, tácticamente disciplinados y con un sentido colectivo envidiable, los franceses comenzaron a jugar mejor que Uruguay. Dimitri Payet fue incontrolable y generó dos situaciones claras que tapó Muslera.
Uruguay no encontraba la pelota y las pocas veces que lo hacía no podía conectar a sus mediocampistas con los delanteros. Volcado contra la izquierda Nico Lodeiro, con Egidio Arévalo Ríos en el medio y Walter Gargano contra la derecha, quedaba solo en la creación y demasiado limitado contra la banda.
El segundo tiempo fue distinto. Más allá de los cambios, Tabárez puso a Ramírez y a Suárez, el equipo lució más intenso, más concentrado, más preciso.
A Suárez le bastaron cinco minutos para dejar su marca. Maxi Pereira metió la pelota profunda al área, el delantero le ganó a su marcador y definió tres dedos contra el arco de la Ámsterdam.
Los que siguieron fueron los mejores minutos celestes. Dominio de la pelota, rápida transición defensa-ataque y buenas proyecciones por las bandas.
El partido se desvirtuó con los cambios pero Uruguay no perdió la seriedad. Coates siguió firme, Maxi Pereira mantuvo la intensidad para ir y venir, Ramírez demostró que enchufado es de temer y Suárez evidenció cuánto lo va a extrañar el equipo en Venezuela.
El martes en Puerto Ordaz se sabrá el valor que tuvieron las señales positivas exhibidas ante Francia.