Malas señales económicas afectan la popularidad del gobierno brasileño

Crecimiento económico débil, inflación elevada, caída del saldo comercial: los malos indicadores económicos se suceden en Brasil y han afectado la popularidad del gobierno de Dilma Rousseff a poco más de un año de la elección presidencial.

Actualizado: 12 de junio de 2013 —  Por: Redacción 180

Malas señales económicas afectan la popularidad del gobierno brasileño

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"La única señal positiva ha sido el alza de la tasa de interés por parte del Banco Central" en 0,5 puntos a 8% anual -más agresiva de lo que esperaba el mercado- para combatir la inflación, dijo a la AFP Margarida Gutierrez, experta en macroeconomía de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ).

"Rousseff sabe que su popularidad está cayendo y la inflación es un mal muy temido para los brasileños, que tenemos una historia nefasta" en esa área, añadió.

La inflación de mayo alcanzó 6,5% en un año, el techo de la meta oficial del gobierno (la meta es 4,5%, con un margen de tolerancia de dos puntos por encima o por debajo).

Brasil creció un decepcionante 0,6% en el primer trimestre en relación al anterior, tras un magro 0,9% en 2012 y 2,7% en 2011. Y lejos del eufórico 7,5% de 2010.

En los primeros cinco meses del año, la séptima economía mundial acumuló un déficit comercial de 5.392 millones de dólares, el peor resultado para este periodo desde el inicio de la serie histórica.

Tras estas informaciones, la agencia de calificación financiera Standard and Poor's (S&P) colocó bajo "perspectiva negativa" su calificación de "BBB" para la deuda soberana del país.

¿Las razones? Una reducción "de la confianza del inversionista" debido a la "política fiscal más expansiva con deterioro del superávit primario" con la que el gobierno ha respondido al tímido crecimiento, según Sebastián Briozzo, director responsable por la calificación de Brasil en S&P.

El clima económico mundial no ha ayudado. "Brasil sufre el mal momento de la economía mundial, con la retracción de la Eurozona, la recuperación lenta de Estados Unidos y la desaceleración de China", dijo a la AFP Felipe Queiroz, analista de la calificadora de riesgo brasileña Austin Rating.

"Hubo una caída de las inversiones en relación al PIB -de 19,5% del PIB en 2010 a 18,1% en 2012- que torna al país menos competitivo en el mercado externo", sostuvo.

A raíz del temor a la inflación, la popularidad del gobierno Rousseff cayó por primera vez desde que asumió en 2011: ocho puntos según un sondeo de Datafolha (de 65% en marzo a 57% en junio), y dos puntos según el instituto MDA (de 56,6% en julio de 2012 a 54,2% actualmente). La presidenta se mantiene no obstante como favorita para la reelección en octubre de 2014.

"La crisis llegó al bolsillo del brasileño", dijo el director general de Datafolha, Mauro Paulino.

El precio del tomate subió un 96% en un año hasta mayo pasado, el de la cebolla 70% y el del arroz y el pollo 20% y 23%, respectivamente. Todos estos alimentos son básicos en la mesa de los brasileños.

Y aunque los precios de algunos alimentos han bajado a raíz de una "super cosecha" de granos y la caída del precio de las materias primas, el cambio puede anular este efecto en lo que respecta a la inflación.

En los últimos 12 meses, el real ha perdido 24% y se cotiza a cerca de 2,15 por dólar, encareciendo el precio de los bienes importados -y empujando al alza la inflación- en una sociedad a la que han ingresado a la clase media en la última década 40 millones de personas gracias a los planes de inclusión social del gobierno y una mejora de la economía.

Debido a la volatilidad, el BC ha intervenido varias veces en el mercado para apoyar el real.

"Producir en Brasil es muy caro, la industria local está perdiendo competitividad y las importaciones han crecido mucho", explicó Gutierrez.

Al mayor costo de mano de obra "se agrega el muy elevado costo fiscal y de logística (a raíz de infraestructuras obsoletas), lo que denominamos 'Costo Brasil", dijo al diario Brasil Económico el economista Fernando Barbosa Filho, de la Fundación Getulio Vargas.

La industria, motor de la economía brasileña, se desplomó un 0,8% en 2012, aunque da leves señales de mejoría, con un saldo en verde de 1,6% en los primeros cuatro meses del año.

Para varios expertos, el gobierno se ha concentrado en estimular el consumo pero la oferta no ha acompañado este crecimiento de la demanda, lo cual ha alentado la inflación.

Para 2013, el gobierno espera todavía un crecimiento de 3,5% y una inflación de 5,8%. El mercado, consultado semanalmente por el Banco Central, redujo esta semana a 2,53% la expectativa de crecimiento del PIB.

AFP