Los datos presentados este lunes pertenecen al informe "Inmigrantes internacionales y retornados en Uruguay: magnitud y características". El trabajo fue realizado por Martín Koolhaas y Mathías Nathan, ambos asesores en análisis demográficos del Instituto Nacional de Estadística.
La población no migrante de Uruguay de 25 o más años con estudios terciarios alcanza el 18% de la población.
Pero en el caso de los inmigrantes -nacidos en el exterior que residen en Uruguay- este porcentaje asciende a 62% en los llegados entre 2005 y 2011, y a 46% entre los llegados entre 2000 y 2004. Para el caso de los retornados el porcentaje es levemente superior al 30%.
"Es muy alto el porcentaje de migrantes con al menos 12 años de estudio, o sea con bachillerato terminado, pero lo podemos hacer para niveles educativos más altos y los niveles son similares. La conclusión es que el perfil que tienen los inmigrantes y también los retornados, atenúan en parte, la pérdida de capital humano que causa la emigración. Es conocido que en Uruguay que los que emigran tienen un nivel más alto que el promedio, pero en compensación recibimos también inmigrantes calificados nacidos en otros países", explicó Koolhaas.
Uruguay se transformó en un país en el que la emigración superó a la inmigración a mediados de los 1960 y en la década de 1970 eso alcanzó su pico debido al exilio político y al contexto económico negativo.
Luego vino otra gran emigración en el 2000 por la nueva crisis. Recién en 2009 se revirtió en la tendencia migratoria por dos factores: una disminución de la migración y un aumento del retorno de uruguayos, que es el principal componente que explica los saldos migratorios positivos (los hijos de los retornados que nacieron en el exterior son considerados inmigrantes). También la crisis económica de los países que eran destino de los emigrantes uruguayos influyó.
El mayor flujo de uruguayos que deciden volver provienen de Argentina, Estados Unidos y España. Estos retornados son los que presentan el menor porcentaje con estudios terciarios, mientras que los grupos con mayor nivel educativo vienen desde países centroamericanos y caribeños y otros países de Europa, categoría que excluye a España e Italia.
Al llegar al país, retornados y también inmigrantes, eligen las regiones costeras para instalarse. "Los retornados tienen más peso en Montevideo y Canelones, en cambio, Maldonado y Rivera se caracterizan por tener un mayor porcentaje de extranjeros. Si vemos las localidades de residencia, en el caso de Maldonado la mayor cantidad de inmigrantes están en Punta del Este", señaló.
Todos los que retornaron a partir de 2005 presentan un nivel de desempleo que duplica a los no migrantes (8,4%) y en el caso de los retornados de España, las tasas de desempleo son aún mayores.
Esto confirma que los retornados tienen una mayor dificultad en la inserción laboral a pesar de su formación, si se los compara con la población no migrante.
Fernando Berasain, quien era el representante del Ministerio de Trabajo para trabajar con los retornados, dijo en su momento que era más fácil volver para un soldador que para un abogado porque el mercado laboral demanda más oficios que profesionales.