El presidente del CMU, Jorge Torres, explicó a 180 que una de las preocupaciones que tienen los galenos es la omisión de asistencia porque el paciente vive en una zona de alta violencia en donde el personal médico podría correr riesgo físico. Sin embargo, puntualizó que al existir riesgo de vida de las personas de la salud, no se trataría de omisión de asistencia porque el médico deja de concurrir por su integridad física.
Si bien el Código de Ética Médica establece en su artículo 7 que “la elección de la medicina como profesión implica asumir determinados riesgos en su salud individual. El médico actuará con entrega y dedicación profesional”, el personal de la salud no puede responder a una asistencia de urgencia o emergencia poniendo en peligro su vida, sostuvo.
En el texto publicado en la web del Colegio de Médicos se hace referencia a que existen antecedentes normativos internacionales en donde antes de realizar una asistencia, el personal sanitario debe estar seguro de no estar en riesgo.
Torres lo ejemplificó aludiendo a los protocolos de manejo del politraumatizado grave. En un escenario de accidente de tránsito en donde el herido está atrapado dentro del coche, el personal sanitario se halla imposibilitado de actuar hasta que no lleguen los Bomberos, saquen al herido y descarten un posible incendio.
El presidente del Colegio Médico contó que han tirado piedras a ambulancias, robado equipos médicos así como medicamentos.
Asimismo, a partir de la muerte del médico Pablo Gaudín Camacho en Salto, asesinado de dos disparos por el esposo de una paciente tras su fallecimiento, se creó una Comisión de Seguimiento de los casos de violencia contra el personal sanitario.
Torres afirmó que en aquellas áreas donde exista riesgo, la asistencia médica debe llevarse en condiciones de seguridad con la compañía de un vehículo policial.