Lorenzo:
En el período anterior se actuó con mucho cuidado y mucha cautela en los momentos iniciales de formulación del presupuesto y después, las mejoras en la situación económica del país y en le posición de las finanzas públicas, habilitaron un proceso de mejora presupuestal que se fue materializando en las rendiciones de cuentas sucesivas. Podríamos decir que las rendiciones de cuentas en el período anterior hicieron aportes importantes hacia la orientación de la política presupuestaria. En este período la estrategia fue un poco diferente. Se comenzó con un presupuesto que anticipó y presentó la totalidad de recursos que el gobierno entendía que iba a disponer para todo el período.
Mujica:
Fuimos tremendamente optimistas de entrada y dimos todo lo que se podía dar. Tal vez si hubiéramos dado menos, nos hubiéramos reservado una disponibilidad de recursos mayores para utilizarlos hoy. No ha sido así. Ahora en todo caso estas son decisiones políticas que nos da el manejo de la economía hacia el futuro como país. De todas maneras, lo dicho establece los límites que tenemos. Los recursos infinitos ni tienen generación mágica.
Lorenzo:
El presupuesto nacional es la administración de los recusos no del Estado, sino de los ciudadanos con sus impuestos. Cada vez que se discute sobre la orientación de la política presupuestal se discute también sobre las contribuciones que los ciudadanos realizan para sostener este presupuesto. Por tanto es un acto de razonabilidad y de compromiso de todos para que efectivamente las asignaciones presupuestales y los orígenes de los recursos sean los más adecuados en el momento social y político que tiene el país.
Mujica:
Los recursos salen en última instancia del campo del trabajo que es el único que multiplica los panes. Aquí no existe el dedo de Dios capaz de multiplicar los peces. Una cosa bien tangible es que es el trabajo el que multiplica los bienes. Y claro, resulta lógico que aquellos que se sienten más postergados reclamen y muchas veces hay que reconocer que esos reclamos son justos. El quid de la cuestión es hasta dónde podemos llegar sin afectar profundamente los motores más íntimos que en el fondo mueven el campo del trabajo.
Mujica:
Si el gobierno descolgara un conjunto de impuestos tratando de acrecentar su realidad fiscal para poder acercarse al tono de la demanda, correríamos el riesgo muy peligroso de acotar significativamente el campo de la inversión. Y seguramente lograríamos un pequeño éxito pasajero y propenderíamos a perjudicar en el mediano plazo en forma irreversible la propia marcha del país.