Miguel Ángel Dobrich

El cover de Spike Lee

Martin Scorsese consiguió su Oscar recreando el clásico de Hong Kong: Infernal Affairs. Spike Lee apostó a lo mismo con una de las obras más importantes de Corea del Sur: Oldboy. Eso sí, no consiguió estar nominado como mejor director 2014.

Actualizado: 21 de febrero de 2014 —  Por: Miguel Ángel Dobrich

A fines de noviembre Spike Lee estrenó en EE.UU. su remake de la joya del cine surcoreano: Oldboy, el largometraje más retorcido de venganza -de la historia- que se basa en un manga del mismo nombre y que fue dirigido por el maestro de Corea del Sur, Park Chan-wook.

Por las características de la película original, parece casi imposible que el experimento de Lee salga bien. Pero ya se pronunciarán (y me pronunciaré) sobre eso tras verla.

Mientras, comparen avances:

Oldboy original

Oldboy 2013

En su videoclub amigo pueden conseguir la Oldboy original (la joya de Park Chan-wook también está en yotube).

Recuerdo que en la revista El Amante, el crítico argentino Diego Brodersen, afirmó que en las películas de Park Chan-wook es posible “avizorar uno de los mejores ‘inventos’ del cine surcoreano contemporáneo: el film de género de autor”. Y eso está muy bien, es una afirmación justa.

Una de las obsesiones temáticas del realizador ha sido la venganza. De hecho, a Oldboy la ponen como el mejor ejemplar de la llamada “Trilogía de la venganza”. Pero, de hecho, lo de Park Chan-wook no es una trilogía, sino una tetralogía que abre Sympathy for Mr. Vengeance (2002), la sigue Oldboy (2003) y es completada por Simpathy for Lady Vengeance (2005) y Cut (2004) del proyecto colectivo Three Extremes (2004), que también se consigue en DVD en Montevideo.

En 2013 se estrenó Stoker en Uruguay. No pasó por el cine comercial, saltó al video. Localmente, el film se tituló Lazos Perversos (2013). Mia Wasikowska, Matthew Goode y Nicole Kidman se pusieron al servicio del Sr. Park –como lo llaman- y así nació un nuevo relato audiovisual de venganza. Así que quizá podamos empezar a hablar de un combo de cinco obras retorcidas.

De todos modos, créanme que lo de él va más lejos que eso. Qué sé yo, en 2006 dirigió I’m a cyborg but that’s ok. Un largo que narra la historia de una joven que es internada en un psiquiátrico porque, entre otras cosas, está convencida de que es un cyborg de combate. En el instituto psiquiátrico ella conoce a otros pacientes y se enamora de un pibe que cree tener el poder de robar almas.

Un último ejemplo que explicita que lo de Park Chan-wook supera las costas de la venganza es Thirst (2009), una obra que narra la historia de un cura que se convierte en vampiro a consecuencia de un accidente de la medicina.

Y, desde fines del año pasado, en la red se puede ver el último corto que codirigió Park Chan-wook. Se llama Day Trip y es de 2012 (la dupla Park Chan-wook & Park Chan-kyong dirigió un corto previo en 2011: Paranmanjang).

De ser un mercado dominado por Hollywood, a comienzo del siglo XXI Corea del Sur logró ubicarse como el tercer exportador de películas del mundo. Por supuesto, desde entonces la industria surcoreana ha recibido sus golpes. Pero no ha dejado de producir obras memorables de diferentes escalas, y ha continuado esparciendo la Hanryu –la fiebre coreana o la ola coreana- por Asia. ¿Habrá sido justo con ella Spike Lee?

Continuará…



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