Es un ajuste “convencional que había empezado en 2015”

El ajuste anunciado por el gobierno "era absolutamente necesario" pero "no es suficiente" para llegar al 2,5% de déficit fiscal al final del periodo, dijo a No toquen nada el economista Javier De Haedo.

Actualizado: 24 de mayo de 2016 —  Por: Redacción 180

Es un ajuste “convencional que había empezado en 2015”

adhoc Pablo Vignali

De Haedo considera que lo anunciado por el gobierno "es un ajuste fiscal convencional que se dio en etapas en la medida que se fue reconociendo gradual y tardíamente una realidad peor a la asumida".

El ajuste "era absolutamente necesario", opinó. "Se podrá discutir la forma y si alcanza o no, pero era imprescindible hacer un ajuste de las cuentas públicas porque están muy desajustadas", señaló el economista.

"El déficit fiscal apunta este año al 4% del Producto" y esto "hace que la trayectoria de la deuda pública sea insostenible y requiera un ajuste importante", explicó.

De todas formas este ajuste "no es suficiente" para llegar al 2,5% de déficit fiscal al final del periodo, señaló De Haedo.

"Es suficiente para corregir el desvío que se produce este año entre lo que vamos a llegar a tener -que es 4- y lo que se había previsto en el presupuesto -que es 3,1-. Esa brecha se cubre con este ajuste a regir desde el 1° de enero. Pero lo que no se cubre es el desajuste que se va a producir por el menor crecimiento que ahora se espera respecto a lo que se esperaba en el presupuesto", agregó.

"Por ejemplo, para el 2017 se esperaba un 2,8% y ahora se habla de 1. Para el 2018 se esperaba un 3 y ahora se habla de 2. Esa parte no está cubierta por este ajuste", explico De Haedo.

"En la medida que se confirmen esos pronósticos, que ya son más realistas que los pasados, va a seguir evolucionando la recaudación a un ritmo menor al presupuestado y como los gastos son rígidos va a volver a generarse un desvío fiscal a partir del año que viene", añadió.

Consecuencias

"Todo ajuste fiscal tiene algún impacto sobre la actividad económica", afirmó De Haedo. 

"En la medida en que una parte importante del ajuste está recayendo sobre los hogares de mayores ingresos y que por lo tanto se presume que tienen mayor capacidad de ahorro, es posible que una parte del ajuste afecte ese ahorro, lo reduzca, y se lo transfiera al sector público, pero pueda no afectar tanto el consumo de esos hogares. También es cierto que el aumento del impuesto arranca desde abajo y posiblemente muchos hogares en los que no hay ahorro van a tener que ajustar su gasto", explicó.

El gobierno destacó que a mayor parte del aumento la paga el décimo decil, pero el economista señaló que "no solo es el décimo decil" ya que "personas que ganan más de 33.400 pesos van a tener aunque sea algún aumento de impuesto", y "con 60.000 pesos de ingreso ya equivale a un aumento medio de la tasa del IRPF de casi 2% y su ingreso va a bajar en 2,5%".

"En una persona que gana 130.000 pesos la tasa le sube algo más de tres puntos en promedio y su ingreso cae casi 5%. Para muchas personas esto puede significar perder parte de un aumento salarial", ejemplificó.

Este ajuste "cae sobre los ingresos de las personas y de las empresas, y desde el punto de vista de los efectos económicos a largo plazo, afecta la inversión en capital humano en caso de las personas, y capital humano y capital físico en el caso de las empresas", analizó.