Jorge Sarasola

Post-Brexit, el Reino Fragmentado

Bienvenidos al Reino Fragmentado, un país que emerge luego que el terremoto desatado por el referéndum británico haya movido las placas tectónicas del ex-Reino Unido. He aquí algunas postales de este nuevo país:

Actualizado: 25 de Junio de 2016 | Por: Jorge Sarasola

Postal 1

El carismático ex-alcalde de Londres y líder de la campaña por abandonar la Unión Europa, Boris Johnson, se despertó el día viernes encontrándose en la cúspide de su carrera política. Fuera de su casa lo esperaba una muchedumbre de londinenses.

"You're an idiot," le gritó una joven desesperada. "Fucking arsehole!" se escuchó luego. "Fuck off Boris!" gritó una tercera persona. La policía tuvo que escoltarlo hasta su auto.

Postal 2

Nigel Farage, líder de UKIP y otra de las principales figuras abogando por abandonar la UE, fue entrevistado en un programa televiso luego de que se confirmaran los resultados.

“¿Así que ahora podrá gastar esas 350 millones de libras por semana que iban a la UE en el Sistema de Salud Pública como prometió?” le preguntó la periodista.

“No, esa cifra fue un error”, respondió el elocuente orador.

“¿Está usted diciendo que la cifra que pintaron en su ómnibus estaba equivocada?”

“Sí, esa cifra estaba equivocada” le aseguró Farage a la entrevistadora.

Postal 3:

Un dato extraído de Google Trends testifica que una de las preguntas que los británicos más le han hecho a Google en los días que siguieron al referéndum fue: “¿Qué es la Unión Europea?”

Un tweet que se ha vuelto viral explica la perplejidad de muchos votantes: “Estoy en shock y preocupada. Voté a favor del Brexit pero nunca creí que mi voto fuera a contar – nunca creí que esto pudiera ocurrir.”

Postal 4

Los habitantes de las localidades de Batley and Spen, que lloraron la pérdida de su representante – Jo Cox – días atrás, optaron por desafiar su legado y votaron en su mayoría para abandonar la UE.

Postal 5

La Primer Ministra escocesa, Nicola Sturgeon, asegura que un segundo referéndum escocés está sobre la mesa ya que las circunstancias materiales cambiaron significativamente cuando Escocia se ve arrastrada – en contra de su voluntad – a abandonar la UE. Los escoceses se sienten más europeos que británicos.

Postal 6

Irlanda del Norte deberá colocar una frontera con su vecino, Irlanda, al verse obligada a abandonar la UE. Crear una barrera entre estas dos naciones atentará contra la precaria paz que se logró entre ellas, y alentará sentimientos nacionalistas, creen muchos norirlandeses.

Postal 7

Los votantes del “Remain” explotan a través de las redes sociales y no escatiman en improperios hacia el otro bando ni disimulan su tono peyorativo. Esos 17.5 millones de votantes pro-Brexit parecen ser todos xenófobos, estúpidos e ignorantes, si nos guiamos por esta reacción visceral.

Más de uno incluso se anima a cuestionar la legitimidad de la democracia directa citando una icónica frase de Winston Churchill: “El mejor argumento en contra de la democracia es tener una conversación de cinco minutos con el votante ordinario.”

¿Y ahora qué?

En las elecciones nacionales uno puede cambiar de opinión cada cuatro o cinco años. En un referéndum las decisiones son irreversibles, o al menos eso se cree. Las fisuras latentes debajo de este Reino Unido se convirtieron en profundas grietas durante la campaña y hoy amenazan con desarticular al país de una vez por todas.

Esta unión de reinos que siempre ha atraído una particular admiración como ejemplo único de soberanía compartida bajo un régimen democrático ha entrado en un período de crisis. Las diferencias radicales entre jóvenes y ancianos, clase trabajadora y profesional, áreas metropolitanas y rurales, demuestran que ni siquiera el Estado de Bienestar británico fue capaz de crear esa igualdad tan añorada por los gobiernos.

Los jóvenes (que votaron en un 75% por permanecer en la UE) acusan a las generaciones mayores de usurparles su futuro. La clase profesional acusa a la trabajadora de ignorante al no entender cómo funciona la economía. Los escoceses acusan a los ingleses de intolerantes y aislacionistas. Los laboristas acusan a los conservadores de generar un resentimiento en la clase trabajadora gracias a las políticas de austeridad de los últimos seis años.

Acabamos de presenciar una revolución de la clase trabajadora. Tendremos que esperar para ver si es una revolución que les favorece, o si terminarán pagando por los platos rotos, como auguran algunos. No sólo le mostraron el dedo del medio a la UE, le mostraron dos al establishment político británico. David Cameron ya cayó y Jeremy Corbyn tambalea.

El futuro económico será catastrófico, pronosticaban los anti-Brexit. Nuestro presente económico ya lo es, respondía la clase trabajadora. Los expertos están de acuerdo en que abandonar la UE será peor para el RU, argumentaban los anti-Brexit. Estamos cansados de expertos que obedecen a los intereses de una elite que no nos representa, respondía la clase trabajadora.

Un hábil político como Farage encontró la forma de canalizar ese desdén hacia el establishment en votos a su favor. Su retórica populista caló hondo en sectores de la población que encontraron un culpable para sus males: el inmigrante.

En un documental para la BBC le preguntan a una votante de UKIP qué porcentaje de su pueblo cree que es de origen extranjero. 85%, responde ella. Las estadísticas luego revelaron que el 85% de su pueblo era en realidad de origen inglés-blanco. Pero las estadísticas importan poco cuando el miedo ya ha sido instalado efectivamente.

El Reino Unido mostró dos caras muy diferentes en esta votación. Parece difícil que estas dos caras entablen el diálogo necesario para comenzar una reconciliación. Habrá que esperar para confirmar si este sueño separatista desemboca en el accidental desmembramiento del reino.