Joel Rosenberg

La oposición, garantía de estabilidad del Frente Amplio

Blancos y colorados erran una y otra vez en las formas y los momentos para cuestionar al gobierno. Esto no es nuevo, es un proceso: después de muchos años de oposición el Partido Nacional y el Partido Colorado han desarrollado una extraña habilidad para quedar fuera de tono cuando quieren golpear la gestión del Frente Amplio. Esta vez fueron un poco más allá, llegaron al ridículo.

Actualizado: 06 de Octubre de 2016 | Por: Joel Rosenberg

El senador del Partido Colorado Pedro Bordaberry dijo que “está bueno” llamar a elecciones anticipadas legislativas para ver si el Frente Amplio se abraza a las bancas o se expone al voto. Bordaberry tomó una propuesta de Jorge Larrañaga que había dicho que iba pedir una moción de censura del ministro de Interior, Eduardo Bonomi. Ambos saben que no dan los votos, que todo no pasará de dos sesiones del Senado previstas en la Constitución. Pero igual decidieron ir por ese lado, meter a la oposición en un escenario absurdo, lleno de gritos, alejado absolutamente del debate de seguridad.

El senador colorado está preocupado hace años por la seguridad, hizo decenas de propuestas. Es cierto. Larrañaga también está siempre atrás del problema. Más allá de lo pertinente o efectivas de las ideas que tienen, ambos trabajan el tema. Pero en este caso cometieron una cantidad de errores de oportunidad y de forma que son difíciles de entender.

El primer error grande de Bordaberry fue impulsar una interpelación como reacción ante la muerte de un conocido. En el senador Bordaberry dijo que conocía a Heriberto Prati, el hombre asesinado en Carrasco el sábado 1. Cuando algo toca tan de cerca es momento de dejar pasar, no de actuar en política en nombre de los demás. Pero ese error es subsanable, en la interpelación el legislador podrá cuestionar toda la política de seguridad de Bonomi y salir del hecho puntual. El problema es que ese error era solo el principio, esta vez el senador colorado estaba dispuesto a patinar lindo.

En el programa de televisión “Desayunos informales” de Canal 12, Bordaberry explicó, a las risas, que estaba bueno poner las bancas en juego. Más allá de que es políticamente imposible que se llegue a ese punto, el senador pasó por alto muchas otras cosas al considerar que “está bueno” esto de las elecciones anticipadas. Lo primero es que tuvimos elecciones hace dos años y el gobierno tiene 18 meses en funciones. Lo segundo es que le fue muy mal en esas elecciones y usó en su campaña este mismo argumento de seguridad y Bonomi. Pero, además, Bordaberry olvida su apellido. No dudo del espíritu democrático del senador, pero Pedro no entiende que un Bordaberry llamando a elecciones anticipadas no suena bien, no va a caer nunca bien. Con su actitud Bordaberry no desestabiliza, pero corre el foco del debate. Se pasó, rápidamente, del debate de la seguridad al debate de un Bordaberry pidiendo elecciones anticipadas.

El Frente Amplio aprovechó la circunstancia y cambió el foco. Aprovechó y leyó una declaración donde todos los legisladores rodearon al presidente Javier Miranda que pidió no tomar atajos que generen inestabilidad.

En el Frente saben que no hay riesgo de estabilidad. Pero les dieron argumentos para ir por ese lado. Y no solo Bordaberry, también Luis Lacalle Pou.

El senador del Partido Nacional dijo en Trinidad que el gobierno no va a terminar bien sin que la oposición lo “ayude a irse”. Lacalle es el candidato más votado de la oposición, él sabe que sus palabras son tan democráticas como inconvenientes. No está bueno que, tres años antes de las elecciones, les diga a los uruguayos y extranjeros que trabajan y quieren invertir en el país que el gobierno solo puede remar hasta la salida, que ya no hay nada para hacer.

No es desestabilizador con la democracia, pero es perjudicial para el país.

La oposición tenía y tiene motivos para hacer foco en la inseguridad, para interpelar al ministro. Puede ser interesante, por ejemplo, ver a Bonomi en contradicción con la bancada del Frente Amplio, porque el ministro abraza la idea de inflación penal adolescente como los blancos y colorados. La oposición también puede y debe cuestionar fuerte la política de seguridad en materia de rapiñas. Los gobiernos del Frente Amplio fallaron en el combate a las rapiñas y Bonomi ejerció como ministro del Interior seis de esos 12 años.

Hay motivos para apuntar allí. Pero la oposición le erró en todo. Cambió el eje, se salió de cuadro. Y no parece casual. Más bien parece una consecuencia del estado emocional de algunos políticos de la oposición. Se los ve ansiosos, desesperados.

No es que estén poniendo en riesgo la democracia, reitero, no es eso. No están desestabilizando. Eso es solo parte de una sobre reacción del Frente Amplio que aprovechó la volada para marcar presencia.

Lo que está haciendo la oposición, blancos y colorados, tampoco es antidemocrático. Están jugando con las reglas de la política. Pero cómo lo hacen es preocupante. Están mostrando una flagrante incapacidad para leer los tiempos y momentos políticos. Se los ve en la parada, apiñados, prontos para subirse a cualquier ómnibus. No miran destino, ni costo, solo empujan y suben al primer coche que pase. Y así erran, una y otra vez.

Lo que hay que reconocerle a blancos y colorados es que con su accionar logran lo imposible. Es como que tienen un don. Era muy difícil en estos días correr del foco el tema de la inseguridad, dejar a Bonomi y al Frente Amplio en la vereda de la sensatez.

Pero lo hicieron, otra vez lo hicieron. Le dieron estabilidad al gobierno.

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