Fer Vázquez: un eterno soñador preparado para lo mejor y lo peor

Lleva un pianito en su mochila para componer en cualquier rato libre. Escucha sus canciones cientos de veces antes de sentir que están listas. Es ejecutivo, perfeccionista y apasionado por lo que hace. No tiene tiempo libre y ese ritmo de vida vertiginoso lo llevó a comenzar a meditar para encontrar paz interior. Construyó de la nada un fenómeno musical que ni él mismo pudo imaginar. Mientras prepara su show en el Velódromo y sueña con duetos junto a Bruno Mars o Enrique Iglesias; Fernando Vázquez, “Fer”, líder de Rombai y creador de Marama, habló con 180.

Actualizado: 26 de Octubre de 2016 | Por: Felipe Miguel

Fer Vázquez: un eterno soñador preparado para lo mejor y lo peor

180

Cámara y edición: Juan José Martí.

Su sonrisa de ojos entrecerrados esconde por completo el cansancio mental que acusa. El ídolo juvenil se muestra alegre hasta en su vestimenta: luce coloridos zapatos modernos y casi una decena de pulseras entre ambas muñecas. Su pelo está despeinado a la perfección, como de laboratorio.

Por estos días, “Fer” Vázquez, líder de Rombai y creador/productor/compositor de Marama, promociona el show conjunto de sus dos máximas creaciones en el Velódromo Municipal el próximo 12 de noviembre.

Hasta hace un par de semanas, sumado a sus habituales tareas de componer canciones para dos bandas en el pico de su fama, era parte del programa de televisión más popular de esta parte del mundo: Showmatch. Sin embargo, aunque algunos mediáticos de ambas orillas del Plata se desviven por ingresar al elenco del certamen “Bailando por un sueño” que acoge dicho show, Vázquez y Agustín Casanova, cantante de Marama, decidieron renunciar. No muchos pueden darse el lujo de perder la inmensa exposición que otorga el programa, aunque él no lo ve de esa forma.

Con apenas 22 años, Vázquez tiene una agenda sin huecos para disfrutar de ratos libres, como sí tienen la mayoría de los jóvenes de su edad. Mientras acaricia una barba más frondosa de la que se le ha visto habitualmente, reconoce, entre risas, que no tiene tiempo ni de afeitarse. Sus formas de desconectarse del ajetreo diario incluyen hacer deporte e ir al gimnasio de su barrio en Solymar, aunque se confiesa amante del camping y la pesca, dos actividades que destacan por su calma, lo opuesto a la vida de locos que lleva.

“Este mundo no tiene nada que ver con acampar y pescar, sin duda, pero me gustan mucho porque de chico siempre iba con mi papá a hacer ambas cosas. La última vez fue hace un año y medio. Me encantaría poder ir dentro de poco porque me hace muy bien, me despeja muchísimo pero ya me llevaría un poco más de tiempo y además requiere un buen clima, tiene que ser sí o sí en verano y es cuando la banda más trabaja”.

Como su carrera lo alejó de sus placeres mundanos, tuvo que buscar otra salida para darle un respiro a su cerebro. Salida que encontró a través de la meditación.

La vorágine de su vida actual ha hecho que incluso deba cambiar sus hábitos artísticos. Fernando acostumbraba a componer en un piano que tiene en su cuarto pero ya ni para eso tiene tiempo. Sin embargo, resolutivo como se lo ve, se compró un piano de dos octavas que conecta al celular y que lleva en su mochila a todos lados. Lo usa durante los viajes en ómnibus, tren o avión, en los hoteles o cuando espera para entrar a una reunión. “Es algo que no me cansa porque me encanta, entonces yo creo que ahí también está la clave de seguir adelante”, confiesa.

Demuestra una intensa ambición por cumplir sus objetivos. No se lamenta por lo caótico de su agenda o por no tener tiempo para desperdiciar en cosas más banales como el resto de los jóvenes, sino que dice estar contento por haber cumplido lo que siempre soñó. Menciona que se siente afortunado al compararse con sus amigos y ver que muchos no tienen idea de qué hacer con sus vidas.

“Me siento agradecido de haber podido encontrar lo que me gusta, haberle metido tanto y lograr éxitos. Eso es increíble, te sentís orgulloso de vos mismo y de tu equipo, ponés orgullosa a tu familia. Siempre dije que quería poner orgulloso a mi papá y a mi abuelo, con quien tuve una relación muy linda, paternal. Mi papá trabajaba mucho cuando era chico y no estaba, entonces mis abuelos  me cuidaban. Siento que todo hijo quiere poner orgullosa a su familia y algún día lograr algo y tenerlos ahí mirándote”.

Esta postura cobra más valor cuando dice que mientras tenía sus primeras bandas en el liceo, su familia no lo apoyaba en su carrera musical y le exigió que cursara la universidad.

Aunque su éxito masivo es más bien reciente, Fer Vázquez comenzó en el mundo de la cumbia cuando todavía estaba en el liceo. Su primer roce con la fama fue con la banda “Estilo Libre”, con canciones que llegaron a sonar en discotecas de todo el país, como “La conocí bailando”. Luego de la ruptura hizo algún tema como solista pero siempre tuvo en mente seguir en el camino de la música.

Poder permanecer centrado ante las adversidades es una cualidad que fue forjando con los años pero que aprendió gracias a su pasaje por las divisiones inferiores de Peñarol y Wanderers, donde estuvo entre 7ma y 4ta división.

Sin embargo, ese orgullo que lo ata a sus primeras creaciones no es tan explícito en algunos aspectos. Su perfeccionismo confeso le genera que hoy no disfrute tanto de escuchar sus éxitos del ayer, siente que tiene muchos detalles para cambiarles. Tiene una meta fija de que sus temas gusten y por eso escucha “dos millones de veces” las canciones de Marama y Rombai que crea.

Su deseo por hacer lo que disfruta y seguir avanzando en su carrera hizo que en ocasiones se olvidara de disfrutar del momento. “Siento que estoy bastante en el ahora, en el hoy y busco disfrutar de este momento que estamos viviendo. La gente nos ha regalado mucho y lo estoy disfrutando. Obviamente que seguimos soñando y teniendo objetivos. Siempre digo que voy a ser un eterno soñador, hasta de cosas que no van a pasar pero me gusta soñar y creo que todos deberíamos hacerlo y luchar por lograrlo. Mi idea es llevar mi música a todas las ciudades y países que nos quieran escuchar”, confiesa.

Entre esas metas imposibles, menciona la posibilidad de hacer un dueto con su artista favorito, Bruno Mars, aunque reconoce que es más factible poder llegar a grabar con un cantante de pop latino como Enrique Iglesias, Ricky Martin, Romeo Santos, o de reggaetón como Maluma, J Balvin o Nicky Jam.

Por ahora, se centra en lo que será el segundo Velódromo de Marama y Rombai que, según dice, será completamente distinto al de 2015. Incluso, están ensayando coreografías para realizar sobre el escenario, aprovechando su experiencia en “Bailando por un sueño”.

La música de Fer Vázquez tiene fans fervorosos y opositores recalcitrantes. Mientras algunos desarrollan la discusión sobre la validez o calidad de sus canciones, él sabe que “esto es algo cíclico” y se siente “preparado para lo mejor y lo peor”.

“Mañana podemos pasar de moda y ya no estar tan arriba”, confiesa, sonríe, y sigue.

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