Pablo Atchugarry logra un nuevo récord

El escultor uruguayo alcanzó un nuevo récord en su carrera. Una escultura en mármol fue vendida en medio millón de dólares en una subasta de arte latinoamericano de Christie's.

Actualizado: 24 de Noviembre de 2016 | Por: Redacción 180

Pablo Atchugarry logra un nuevo récord

Pablo Atchugarry (GABRIEL BOUYS / AFP)

Christie's culminó el miércoles una de sus mayores subastas de arte latinoamericano donde brilló especialmente la pintura cubana: siete artistas de la isla consiguieron precios récord mundiales para su obra en un contexto de mayor apetito internacional por la región.

Tras dos días de venta, Christie's vendió casi 300 lotes de cinco notables colecciones privadas, y recaudó 22,76 millones de dólares, menos de los 30 millones previstos pero de todos modos una de sus mayores cifras para el arte de la región.

"Hubo fuertes resultados para la colección de obras cubanas pertenecientes a un solo propietario, con pujas activas que hicieron que muchos lotes más que duplicaran las estimaciones iniciales", dijo Virgilio Garza, jefe de arte latinoamericano de Christie's, en un comunicado.

"Esta subasta representa un retorno de la pintura moderna cubana", añadió.

Compradores de 36 países se disputaron las obras. "Sandías", del mexicano Rufino Tamayo, una obra casi abstracta, explosiva de rojos y fucsias en la cual puede casi sentirse el jugo de las frutas, fue la obra más cara subastada: 2,16 millones de dólares, tras una lucha telefónica entre dos compradores que terminó con sonoros aplausos de la audiencia.

"El tema de las sandías de Tamayo es quizás uno de los más recurrentes y más importantes de su obra. Es muy personal, casi nostálgico de su niñez y de su pueblo, Oaxaca", explicó a la AFP Marisol Nieves, experta en arte latinoamericano de Christie's.

El artista trató el tema de las sandías formalmente toda su carrera, "cada vez enfatizando más su visión modernista, arraigada en una visión cultural de México (...) exprimiendo la esencia al color" con el cual recuerda su país, agregó.

Una obra del brasileño Sergio Camargo se vendió en 1,5 millones, su precio máximo estimado, y "Una familia" del colombiano Fernando Botero, que muestra a una madre de clase alta dando el pecho, rodeada de hijos de cara aburridísima y una apesadumbrada niñera, fue vendido en 1,26 millones.

Varios magníficos Boteros no fueron subastados porque la puja no alcanzó el precio de reserva. Pero uno pequeño de inicios de su carrera, "El atelier de Leonardo", alcanzó los 125.000 dólares, cuando su máximo era estimado en 45.000.

Y su "Bailarines", que muestra a una regordeta pareja bailando -él de elegante traje y corbata, ella totalmente desnuda salvo por sus tacones rojos- se remató a 343.500 dólares, cuando el máximo estimado era 300.000. 

Al inicio de los remates, en la década de los '80, el arte latinoamericano era destinado a un mercado pequeño y regional, pero desde entonces "ha crecido más allá y llega cada vez más a un mercado internacional, muy global", apuntó Nieves.

Retorno del modernismo cubano

Siete artistas cubanos consiguieron precios récords para su obra (seis modernistas y un contemporáneo), entre ellos Mariano Rodríguez (1912-1990) por "Pelea de gallos", un homenaje al color y la pincelada y la única otra obra que fue vendida entre aplausos a 1,08 millones de dólares.

"Pelea de gallos" ya había visitado Nueva York en 1944, cuando el Museo de Arte Moderno (MoMA) organizó una gran exposición sobre el modernismo cubano.

Otro modernista que consiguió un récord fue Carlos Enríquez (1900-1957) con su "Héroe criollo", que se vendió en 967.500 dólares, más del doble de su estimación mínima de 400.000.

Pero "Sur les traces" o "Transformation", del cubano Wifredo Lam (1902-1982), una obra en blanco y negro que era considerada la mayor joya de la subasta y muestra el impacto del surrealismo junto a la influencia de la cultura afrocubana, no fue vendido por falta de pujas. Su precio era estimado en 2,5 a 3,5 millones de dólares.

La gran mayoría de las obras cubanas subastadas provienen de un misterioso vendedor cubanoestadounidense que reside en Florida (sureste) y ha amasado una impresionante colección de arte cubano moderno durante más de 30 años.

Los otros cubanos modernistas que lograron precios récords para su obra son Fidelio Ponce de León (1895-1949), René Portocarrero (1912-1985), Víctor Manuel (1897-1969) y Domingo Ramos (1894-1956). El contemporáneo Esterio Segura (1970) también lo logró.

También otros dos artistas latinoamericanos consiguieron récords: el uruguayo Pablo Atchugarry (1954) por su escultura de mármol vendida a 439.500 dólares, y el argentino Guillermo Kuitca (1961) por su tríptico "Deng Haag-Praha" pintado sobre colchones para la Bienal de Sao Paulo de 1989, que se vendió a 511.500 dólares.