Leonardo Padura, un escritor famoso apenas visible en Cuba​

Cuando está en La Habana, no se trata ni lo tratan como lo que es: el escritor cubano vivo más famoso en el mundo. Aquí, Leonardo Padura es un hombre "semivisible", inquieto por los cambios que está viendo en la isla.

Actualizado: 11 de Marzo de 2017 | Por: Redacción 180

Leonardo Padura, un escritor famoso apenas visible en Cuba​

(ADALBERTO ROQUE / AFP)

Antes de caer la tarde, Padura ya consumió los cinco cigarrillos y cinco tazas de café habituales frente al computador. Está sereno. La barba blanca, en la cara ovalada y rellena, le confiere un aire de monje. 

Atrás quedó, por hoy, la revisión de su próxima novela, La transparencia del tiempo, que marcará el regreso de su personaje fetiche, el detective Mario Conde. 

En las tardes Padura ya no es escritor. En el primer piso de Villa Alicia, la casa de dos plantas con rejas verdes que lleva el nombre de su madre y donde él ha vivido junto a su esposa Lucía todos estos años, lo esperan un albañil amigo y una cornisa cayéndose a pedazos. 

En este lugar "siempre sé que tengo que hacer cosas y hacer cosas para mí es importante. Yo disfruto muy mal el ocio", dice a la AFP el autor de El hombre que amaba a los perros, la obra que le dio fama y en la que retrata el fin de la utopía comunista a través del asesinato de León Trotski.

Sospechoso habitual

A los 61 años Padura podría vivir, muy cómodo, en España o en Estados Unidos. Su extensa y reconocida obra está traducida en 20 idiomas; en 2015 recibió el premio Princesa de Asturias, y en 2016 Mario Conde llegó a Netflix. 

Pero solo aquí, en Mantilla, el barrio de origen rural donde fecha sus textos, reconoce que podría escribir literatura. Hoy, sus compromisos editoriales lo obligan a pasar fuera cuatro meses al año.

También aquí es un cubano corriente, de pantalones cortos y sandalias, que debe buscar arena para reparar la cornisa, sacar escombros y cuidar los árboles de plátano, guanábana y limón que crecen en el solar de Villa Alicia. 

Y quizá solo en Cuba los medios - todos bajo control del Estado y para los que trabajó como periodista entre 1980 y 1995 - ignoran al Padura escritor, cuando afuera lo asedian. 

"Soy semivisible", dice sonriente. Padura no se queja, apenas reflexiona. "Aparezco con muy poca frecuencia en la televisión en Cuba, aparezco muy poco en los medios, sin embargo tengo muchos lectores".

Fragmentación social

Padura no vivió como escritor los terribles años setenta, cuando fueron "silenciados y marginados" artistas por homosexuales o por sus críticas a la Revolución cubana. 

Forma parte de lo que describe como la generación de los "sospechosos habituales". Él, recuerda, fue diagnosticado con "problemas ideológicos" cuando trabajaba en una revista cultural, y fue llevado a "reeducarse" en otro medio, donde a pesar de la presión pudo "escribir lo que quería".

El derrumbe del protector soviético, en los noventa, sumió a la isla en su peor época de escasez, pero para los artistas cubanos hubo más libertad de creación. 

Así lo siente Padura, quien ahora está inquieto por lo que está dejando la cauta y lenta apertura cubana, incluido el acercamiento a Estados Unidos.

"El tejido social tan compacto se ha ido dilatando. Y hoy hay gente que son más pobres de lo que eran en los años ochenta, y gente que son mucho más ricos de lo que eran".

"En Cuba eso había desaparecido, y ahora empieza a producirse esa fragmentación de la sociedad (...), y por lo menos a mí me resulta alarmante". Padura retoma el semblante sereno. 

Cancelado

Beisbolista frustrado, Padura admite que se hizo escritor por "espíritu de competencia". No soportaba que otros pudieran escribir y él no, y ahora es un narrador respetado y exitoso. 

El hombre que amaba a los perros va por las 50 ediciones. En Cuba, se siente bien con los 10.000 ejemplares que, calcula, puede haberse impreso de toda su obra. También ha sido reconocido con premios en Cuba, pero aun así sus opiniones no circulan. 

En la pasada Feria del Libro de La Habana, presentó La novela de mi vida, el "más entrañable" de sus textos. 468 ejemplares - a ocho centavos de dólar cada uno - se esfumaron entre empellones y gritos. 

Pero Padura apenas pudo celebrarlo. Sin explicación alguna fue cancelada su presentación de la novela sobre Trotski, que ya había sido editada en Cuba. El año pasado el único libro suyo presentado en la feria fue uno en braille para ciegos. 

Ningún medio cubano citó las opiniones de Padura sobre su obra. Es lo habitual. Aun así no planea irse. "El escritor Leonardo Padura no existiría sin Cuba", afirma, siempre sereno.

(AFP)