Un punto que le sienta bien

Nacional empató con Chapecoense 1 a 1 en Brasil. El Tricolor comenzó en desventaja a causa de un penal de Sergio Otálvaro que convirtió Reinaldo pero lo empató Hugo Silveira. Con el resultado, Nacional queda con cuatro puntos en una buena posición para clasificar.

Actualizado: 18 de Abril de 2017 | Por: Diego Muñoz

Lasarte hizo cuentas antes del partido y no dudó. El empate cerraba por todos lados. Lo dejaba segundo en el grupo y con dos partidos de local por delante. Con esa premisa salió a jugar ante Chapecoense.

Aunque en ningún momento del partido jugó bien en ataque, el equipo tuvo sentido colectivo y orden táctico durante una hora. Además, se supo levantar de un mal comienzo y de un error de Otálvaro que propició el penal de Chapecoense.

Nacional careció de elaboración por el medio y velocidad por las puntas, pero detectó a tiempo por dónde estaban las zonas vulnerables de su rival y, aunque de forma esporádica, llegó a explotarlas.

Lasarte diseñó un equipo rocoso en el medio, con la intención de frenar al local. El técnico colocó una línea de contención posicional, conformada por Diego Arismendi, Álvaro González y Santiago Romero. Con Rodrigo Aguirre y Kevin Ramírez por los extremos y Hugo Silveira como referencia en ataque, buscó el arco rival.

El plan no salió como estaba pensado. El tiro de Aguirre que pegó en el travesaño en los primeros minutos fue solo un espejismo, porque desde el inicio Chapecoense dominó a partir de una manifiesta superioridad en el mediocampo. El local superó sin apremios ese sector del campo y, sin muro de contención, desbordó a la defensa.

Para peor, Aguirre y Ramírez quedaban demasiado lejos de Otálvaro y Alfonso Espino por lo que los locales también generaban supremacía por los costados.

A los nueve minutos Otálvaro hizo penal arriba y abajo. El lateral se sorprendió con el giro de su adversario en la entrada del área, lo agarró de la cintura y le pegó en la rodilla. Ni un solo jugador de Nacional siquiera protestó por la sanción. Reinaldo puso el 1 a 0.

Con el resultado a su favor, Chapecoense se soltó todavía aún más en la cancha. Con velocidad por los extremos y control de balón por el centro, sometía a Nacional.

Cuando el Tricolor recuperaba la pelota, apenas atinaba a reventarla lo más lejos que fuese posible del arco de Conde. Descolgado Silveira, demasiado lejos de los extremos, era cuestión de segundos para que el Chapecoense se hiciera de nuevo con ella.

Pasados los 20 minutos Nacional empezó a hacer pie en el campo. El equipo le tomó el ritmo al partido y descubrió por dónde estaban las oportunidades. Aguirre se soltó y no quedó tan limitado a la banda, esto le permitió asociarse por izquierda con Ramírez y acercarse a Silveira.

Los de Lasarte aprovecharon el momento en el que más cómodo estaban en el campo y, cuando tuvieron la posibilidad, no la dejaron escapar. A los 40, Aguirre alargó por izquierda, Ramírez profundizó y mandó al medio y Silveira definió de primera para el empate.

El equipo se aferró al resultado. Los volantes internos se recostaron sobre la zaga y los externos se tiraron al medio. Quedó el equipo con 10 jugadores detrás de la línea de la pelota, para intentar cerrarle los caminos al Chapecoense.

En la segunda parte Nacional no modificó el esquema táctico. Espero al rival parado en su campo y tuvo la virtud de quitarle revoluciones al partido. El juego se volvió lento, entrecortado, friccionado. En ese contexto sacó ventaja el Tricolor.

El problema, de nuevo, fue la escasa capacidad para dominar y mantener la pelota. Esto provocó que desde la insistencia, Chapecoense sitiara a Nacional. Cuando eso pasó, apareció Conde. Cuanto más difícil se pone el partido, el arquero mejor responde. Tapó cuatro tiros de gol para mantener el resultado.

Con Otálvaro amonestado y en bajo nivel, Lasarte puso a Gonzalo Porras. La intención fue incluir a un futbolista fresco para correr y retrasar a Romero al lateral. Algunos minutos después, el técnico buscó controlar la pelota con la inclusión de Sebastián Rodríguez.

Jugado a defender el resultado en defensa y a estar atento al error del rival en ataque, Nacional tuvo la victoria en los pies de Aguirre, pero su tiro lo tapó Artur Mores.

En el final Diego Polenta debió ser expulsado por una agresión que el árbitro sancionó con amarilla.

El Tricolor se vuelve con lo que fue a buscar a Chapecó. Ahora el futuro depende de lo que haga en casa.