Martino, “Libre” y en busca de alternativas para “hacer que suceda”

Este viernes 2 de junio, Diego Martino lanza una nueva etapa de su carrera solista. El exHerford está mezclando su segundo disco solista y presentará un adelanto en la Sala Hugo Balzo, del Sodre, previo a una gira nacional. Un proceso que comenzó deprimido porque no estaba tocando. “Basta de lamentarme”, se dijo, y ordenó “el impulso” para poder hacer lo que ama: la música.

Actualizado: 30 de Mayo de 2017 | Por: Mauricio Erramuspe

Martino, “Libre” y en busca de alternativas para “hacer que suceda”

Diego Martino (Difusión)

En 2014, el músico empezó su camino solista. “Martino” fue su disco presentación, tras más de 18 años de banda en Hereford. Ahora vuelve para presentar dos temas: “Libre” y “Pasos de gigante”, como adelanto de su próximo trabajo.

Los temas sonarán en vivo por primera vez este viernes 2 de junio, a las 21 horas, en la Sala Hugo Balzo del Sodre, junto a temas de su trabajo anterior y de la época de Hereford, “adaptados y producidos de manera distinta para que vivan en este tiempo”, según le contó a 180.

El próximo disco verá la luz en octubre, con 10 temas que nacieron de una decisión que Martino tomó en diciembre de 2016. Cinco meses después, los estaba grabando.

“Hice un ejercicio muy grande de ordenarme. Lo que me pasó fue que estaba un poco confundido. Es increíble, si no toco me deprimo. No es por el aplauso, es por el impulso de hacer lo que amo. Estaba quieto y dije ‘basta de lamentarme por las cosas que no suceden, hacé que sucedan’. Me hice un calendario y dije ‘acá va a suceder esto, acá va a suceder esto, acá va a suceder esto’. Fui de adelante para atrás. ‘¿Para que suceda esto, qué tengo que hacer?’”

Con esa determinación buscará “llegar a todos”. Y así soñó y diseñó una gira con 20 fechas durante esta segunda mitad del año por el interior del país.

“Es una manera de incluir y también de crear el circuito. Yo me siento responsable de inventar un circuito, no soy un artista internacional, soy un artista nacional. Mi vida como músico no puede empezar y terminar en un teatro y cuatro boliches. Necesito buscar alternativas”.

Ese camino alternativo comienza este viernes y terminará en enero en Atlántida. El medio es una música en la que conviven “lo orgánico con lo más sintetizado” que hace que Martino no tenga nostalgia del pasado ni piense en una reunión de su banda histórica, algo que para él tendría valor emocional pero no artístico.

“Estoy muy cómodo como estoy. Siento que las responsabilidades recaen sobre uno pero yo elegí esto. Sigo en una etapa de enamoramiento de mi proyecto”.

¿Cómo estás viviendo el proceso hacia tu segundo disco solista?

Con mucha emoción. Yo siempre digo que el último disco tiene que ser el mejor o al menos trabajar para que sea el mejor. Y estamos trabajando para que sea el mejor.

El disco anterior lo grabé sin banda. Con músicos pero sin banda. Vino el bajista, vino el violero… todos por separado. Luego con muchos de ellos formé la banda que tengo ahora, que acompaña el proyecto. Esto le da una personalidad propia.

¿Desde cuándo vienen trabajando?

Yo me puse un objetivo. En noviembre dije “en abril grabamos”. Tenía muchas ideas por la mitad y necesitaba un estímulo, estaba un poco perezoso. A la música hay que dedicarle muchas horas y si te ponés perezoso empezás a dilatar las cosas. De repente algo que como ahora me llevó cinco meses, te puede llevar dos años.

Nos pusimos un cronograma de ensayos muy estricto. Todo fue casi perfecto.

Tocás con amigos y siempre hablás de la importancia que tiene eso, además de que sean buenos músicos.

Es una ventaja increíble. Primero porque te van a decir siempre la verdad. Vos necesitás gente honesta. Uno a veces pierde perspectivas de las cosas porque está muy ensimismado. Yo produzco, hago las canciones, ordeno a nivel orquestal… y que venga gente de fuera que tiene buena cabeza instrumental, te quiere y te puede decir que algo está fuera de lugar o lo haría de tal otra manera, a mí me encanta. Me siento muy complementado.

En “Libre”, el primer corte del futuro disco, hay líneas que se mantienen respecto a tu trabajo anterior, “Martino”.

Creo que Libre es la canción que más líneas mantiene.

¿Se va definiendo tu estilo como solista?

Es algo que voy logrando sin querer, me sale. Me gusta que la batería suene a ser humano. No lo logré en el disco pasado porque no tenía baterista y entonces mezclé varias capas de sonido, batería natural más baterías electrónicas. En este caso va la batería natural. Llamé al mejor drum doctor del Uruguay, pusimos una batería premium y grabamos en un lugar premium. Ese instrumento con el bajo para mí son los más importantes como soporte de las canciones, es el ritmo. Nosotros vibramos, somos agua, vibramos con eso.

También me gusta la electrónica. Entonces intento combinar de manera pop algunos elementos que me gustan. No tengo mucho prejuicio en que conviva lo orgánico con lo más sintetizado.

Para mí hay un valor artístico en intentar que tu nuevo disco sea distinto al anterior. Sin perder esencia ni personalidad, buscar nutrir, que no sea el mismo disco pasado, que haya variantes.

¿Y por dónde van esas variantes?

En el disco anterior me separé mucho de lo que hacía con Hereford. No es que lo haya buscado porque me quería separar. No. Hereford es parte integral de mi vida como artista y me fascina. Pero no tenía banda y era un camino demasiado abierto. Algunas cosas son recontra electrónicas, hay mucho sintetizador. El próximo disco es menos pop.

En las letras tuyas me parece que se plantea una reflexión casi de orden filosófico, sobre formas de ser. No hay descripción.

Me cuesta mucho escribir de manera descriptiva. Soy muy escueto, muy sintético. No puedo decir: “él estaba sentado, mirándola y se le cayó el lápiz, y ahí fue cuando el corazón se me rompió…” No va por ahí. Es casi una sesión de terapia cuando escribo.

¿Hacés terapia?

Hice, hago. En este momento no estoy haciendo pero hasta hace dos meses sí. Siempre fui un amante de la psicología y de las terapias alternativas, de las terapias holísticas que comprendan al ser desde todos sus ángulos, no solo desde el mental sino el espiritual, el de tomar su lugar, saber decir que no.

Casi todas mis letras tienen eso de ir a la disfunción, a la función-disfunción. “Real o ficción” (del disco anterior) es sobre una persona disfuncional, “me distraigo y te pongo atención, siempre fiel a la contradicción”. Es una persona contradictoria, las dos caras de una moneda. En “Libre” ya hablo un poco más del automatismo de las personas.

Lo veo más como pensar en la forma de estar en el mundo.

Exactamente. Cómo nos acostumbramos a mirar para el costado en vez de seguir buscando lo que desapareció.

Esa frase está muy buena: “Lo que desaparece, lo que te hace falta, eso que te hace libre”. ¿Qué te hace libre a vos?

La música. La música me hace libre. Creo que hay muchas cosas que nos hacen libres. La cultura nos hace libres, el descanso nos hace libres. Todo aquello que nos permita tomar perspectivas de las cosas nos hace libres.

¿Pensás en las canciones con ese poder de mensaje? ¿Cómo pensás una canción?

No creo que tengan ese poder. Me tiene que cerrar a mí el concepto de lo que quiero decir. Si no me cierra, le busco la vuelta, la trabajo para que tenga un significado para mí.

Es un estado de compromiso con lo que hacés, así debería ser todo. Además, la letra tiene que representarte. No es solo decir algo aislado, tiene que haber una coherencia con el resto de las canciones. Todo el show tiene que tener coherencia. Vos tenés que irte y sentirte íntegro.

Cuando uno te escucha hablar ve que hay mucha de tu energía depositada en la música. Uruguay en ese sentido es difícil porque no se puede tocar siempre o presentar material nuevo todo el tiempo. ¿Cómo hacés en los momentos en que baja la actividad?

Bueno, ahora tomé el toro por las guampas. En diciembre dije de grabar el disco pero también de hacer una gira nacional. ¿Cómo? No podía esperar, tenía la fuerza vital como para poder hacerlo. Tenía que poder armar un grupo humano que me ayudara en la concreción de las fechas que necesitaba y las cosas que necesitamos.

Tenés que ser resonante. Y para eso tenés que encontrar la gente que te quiere, que se cuelgue en el proyecto, que se juega con tu impulso.