ExMonty Python terminó de rodar su versión de Don Quijote... 17 años después

El cineasta británico Terry Gilliam anunció en la redes sociales que ha terminado de rodar en España y Portugal su versión de Don Quijote, iniciada hace 17 años.

Actualizado: 05 de Junio de 2017 | Por: Redacción 180

ExMonty Python terminó de rodar su versión de Don Quijote... 17 años después

Terry Gilliam (GIUSEPPE CACACE / AFP)

"Después de 17 años, hemos concluido el rodaje de 'El hombre que mató a don Quijote'", (The man who killed Don Quixote, en inglés), escribió el domingo en Twitter y Facebook el exmiembro del grupo humorístico Monty Python.

"Muchas gracias a todo el equipo y a los que creyeron en el proyecto. ¡Don Quijote vive!", añadió el cineasta de 76 años, que ha dirigido otras películas como "Brasil" o "Doce monos".

En la adaptación de la obra de Miguel de Cervantes, el actor estadounidense Adam Driver ("Star Wars: el Despertar de la Fuerza", "Paterson") interpreta a un publicista que viaja a España y se reencuentra con un hombre que se cree Don Quijote, encarnado éste por el británico Jonathan Pryce.

También figura en el elenco la actriz franco-ucraniana Olga Kurylenko.

Con un casting de lujo, que incluyó al estadounidense Johnny Depp y a los franceses Jean Rochefort y Vanessa Paradis, Gilliam quiso rodar Don Quijote en el año 2000, pero su tentativa fue un fracaso.

En aquella ocasión, unas inoportunas lluvias anegaron el lugar de rodaje, y destruyeron los decorados. Jean Rochefort, que debía hacer de Don Quijote, sufrió una hernia discal que le impedía montar a caballo, un detalle más que molesto para el caballero andante...

Para colmo de desgracias, Gilliam descubrió al llegar al lugar que los aviones de una cercana base de la OTAN hacían un ruido ensordecedor cada quince minutos.

Aquel memorable fracaso fue inmortalizado en un documental "Lost in la Mancha" (2002), de Keith Fulton y Louis Pepe. Estos debían encargarse inicialmente del 'making of', que terminó siendo un hilarante "not making of".

Pese a todo, Gilliam no tiró la toalla y puso su empeño en terminar su proyecto. Y es que, como dijo el año pasado al diario español El País, "hacer mi versión de Don Quijote es una obligación médica. Es un tumor cerebral que tengo que extirpar como sea".

(AFP)