Joel Rosenberg

Esto es por plata

El gobierno y los sindicatos de la enseñanza llegaron a un punto de acuerdo: discuten solo por dinero, por salarios. Ya no hablan de gestión, de resultados, de evaluación, de escuelas de tiempo completo, de marco curricular común, ni siquiera de infraestructura. Nada. La discusión es bien simple: el gobierno dice "tanto para aumentar salarios" y los sindicatos dicen "dame más".

Actualizado: 21 de Junio de 2017 | Por: Joel Rosenberg

Al comienzo de la gestión, en 2015, el Poder Ejecutivo tuvo un tímido gesto de cortar esta dinámica. El 14 de mayo de ese año, antes de enviar la Ley de Presupuesto el ministro de Economía, Danilo Astori, habló de calidad del gasto. Ese día explicó que calidad del gasto es: “gestión, evaluación de resultados, el avance del gasto en función de los resultados”. Y también dijo que “hay mucho terreno para avanzar en Uruguay desde ese punto de vista”.

Por lo visto ese avance no se verá en este período de gobierno. Al entregar la Rendición de Cuentas para el 2018 Astori solo habló de dinero, de los 108 millones de dólares para la educación; el ministro dijo que es “por lejos la prioridad más clara que contiene esta Rendición de Cuentas”.

Y la prioridad irá a salarios, ese es el destino. Todo lo que se da o se reclama termina en el mismo lugar.

La respuesta de los sindicatos docentes es coherente a esta señal del gobierno, se enfocan en el reclamo por plata. Una muestra clara es el comunicado que los principales sindicatos de la enseñanza del país redactaron para el 21 de junio, el primer gran paro general del año. La plataforma de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU) tiene un solo punto que refiere a la educación. Y claro, es por plata. En el resto de los puntos condenan el espionaje policial a una marcha y la esencialidad de Ancap. Un solo punto con reclamos por educación: plata, salarios.

Ese punto donde piden plata es, además, un reclamo imposible: piden un 6% del PIB para la educación y un 1% para ciencia y tecnología. Lo del 6% es claro que, en todo caso, será para el final del período. En lo del 1%, la propia Academia Nacional de Ciencias ya señaló que no es viable. El presidente de la Academia, Rafael Radi, dijo en No toquen nada que el reclamo a Vázquez fue cambiar la tendencia a la baja o estancamiento (se mantiene por debajo del 0,4% del PIB desde 2010). Pero Radi dijo que si les dieran el 1% hoy no tendrían capacidad para ejecutarlo de forma razonable.

Es interesante lo que dijo el doctor Radi, lo de no pedir plata sin saber para qué ni cómo. Lo del 6% es todo lo contrario, es el anhelo mágico, no importa lo que se haga con el dinero.

Es claro que una Rendición de Cuentas es el momento para pedir recursos. Nadie discute eso. Tampoco las legítimas reivindicaciones de docentes que ganan poco y para quienes los aumentos de los últimos años no alcanzan. El punto es que esto, el pedir plata y más plata para los salarios, se convirtió en lo único visible de los sindicatos y gobierno.

El problema que tiene el gobierno es que no tiene de dónde agarrarse para pedir a cambio del dinero una mejor gestión, resultados. No hay en el país una línea política clara en materia de educación, no hay metas tangibles a cumplir. La educación está en manos de Wilson Netto, el presidente del Codicen, y de los sindicatos. El Poder Ejecutivo no participa, no propone nada. Y si no está claro dónde se va es difícil pedir a los docentes que vayan hacia allí.

El mejor ejemplo de esta desidia del gobierno se dio cuando las autoridades de la Educación faltaron a la presentación de la evaluación que hizo el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEED).

Esa evaluación de los años 2015 y 2016 es la auditoría que se le hace a la gestión. Sin embargo, la ministra de Educación, María Julia Muñoz, y el presidente del Codicen despreciaron la presentación con su ausencia.

En ese informe -que no quisieron escuchar las autoridades-, el INEED dice que el plan para el quinquenio de la Administración Nacional de Eduación Pública (ANEP) tiene un 60% de los objetivos estratégicos sin una meta asociada. Concretamente dice, “23 objetivos de los 38 que integran la planificación no se traducen en metas específicas, lo que dificulta su seguimiento”.

¿Cómo va a pedir resultados el Ejecutivo a los docentes si el informe del Ineed dice que la Anep no sabe qué resultados quiere? No quedan claras las metas, adónde va su propuesta.

La discusión del gobierno y los sindicatos de la enseñanza no tiene nada ilegal ni inmoral. Es una lucha válida.

Lo que sería bueno es que sea más transparente, que no se dibujen otros fines superiores. Que todos sepamos que los rostros serios del gobierno al hablar de responsabilidad fiscal y los puños crispados de los sindicatos son la misma cosa, tienen el mismo mensaje: plata, solo plata.



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