Los dilemas de una catedrática china frente a Rodó, la democracia y la libertad

“Un sistema sano debería admitir algunos actores rebeldes. Ojalá que estemos en proceso de esto”, dijo a No toquen nada la catedrática china Yu Shiyang, que trabaja en la traducción de la obra Ariel de José Enrique Rodó.

Actualizado: 16 de Julio de 2017 | Por: Redacción 180

Los dilemas de una catedrática china frente a Rodó, la democracia y la libertad

Cedida por Yu Shiyang (Todos los derechos reservados)

Al leer el texto completo, Yu Shiyang pensó que era un libro necesario para China y eso la motivó a traducirlo. Específicamente, destacó el mensaje sobre la esencia de la libertad que José Enrique Rodó dirigió a la juventud latinoamericana.

“Los chinos no comprendemos que la libertad no sea poder comer cuando tenga hambre, sino que ya no me preocupe lo físico y lo biológico. Los chinos vamos muy a lo pragmático”, expresó.

Cuestionada sobre la visión de los intelectuales respecto al sistema político chino, Yu Shiyang dijo "tenemos muchas diferencias" y luego admitió "me da un poco de miedo de decirlo porque quizá me espían (...) no sé si debería decirlo pero tengo una compañera que trabaja en una oficina de seguridad estatal y es mi compañera de español. Además, me parece que a veces las quejas y críticas no funcionan, hay que hacer algo, tomar acciones. Por eso tampoco me parece adecuado decirlo en público".

Yu Shiyang, de 33 años, es doctora en Poesía Hispánica, docente de español y especialista en literatura latinoamericana por la Universidad de Pekín. Su trabajo con Ariel se enmarca dentro de un proyecto de traducciones sobre la historia del pensamiento de América Latina.

A pesar de su admiración por el autor uruguayo, también mostró discrepancias con Rodó: “No estoy de acuerdo con su idea de democracia parcial. En una China con mucha desigualdad, quizá la gente de las grandes ciudades empieza a pedir más, pero en el campo todavía no se comprende esto, entonces hay que tomar ritmo”.

Yu Shiyang, que espera publicar la traducción a fin de año, resaltó la complejidad del vocabulario y la puntuación empleada por el autor. “Cuando se aprecia la belleza de una obra que fue escrita en otro idioma, la virtud es del autor; si falla, la culpa es del traductor. Con Rodó tengo un problema estilístico, porque utiliza muchas palabras conceptuales que no tienen su equivalente en el idioma chino. Además, utiliza oraciones muy largas y me cuesta encontrar el tronco, las oraciones subordinadas y las referencias de los pronombres. Eso se convierte en un gran reto para mí”, puntualizó.