Joel Rosenberg

Advertencia amarilla: parameteorólogos y comunicadores alarmistas

El lunes no hubo un ciclón extratropical en Uruguay; el meteorólogo Núbel Cisneros se equivocó en su pronóstico.

Actualizado: 23 de Agosto de 2017 | Por: Joel Rosenberg

Este episodio pasará como uno más, uno de esos en donde se dice que el meteorólogo “le erró”.

Pero el problema no es el error de pronóstico. El tema de fondo en Uruguay es que muchos de los meteorólogos privados no tienen la formación mínima necesaria. Y cuando esa debilidad de conocimiento se mezcla con periodistas ávidos de alarmismo se genera un alto nivel de riesgo de rigor y seriedad.

No es un tema de manuales de periodismo, de dar clases de nada. Cualquiera de nosotros puede jugar a asustar viejas y sabe cuando lo hace; todos entendemos qué es ser alarmista con datos dudosos.

Es una junta peligrosa la que tenemos en el país: medios que contratan a meteorólogos de poca capacidad y, al mismo tiempo, promocionan sus pronósticos como en un programa de chimentos.

Pasó con Vázquez Melo muchos años en Canal 10, pasó y pasa con Guillermo Ramis. De hecho, Ramis se prendió a la polémica con Núbel Cisneros de la peor manera, tiró un par de acusaciones fuertes y acusó a su colega de ser “tirabombas”.

Casi todos estos meteorólogos se han aprovechado de la falta de profesionalización histórica de la meteorología oficial, crecieron porque el país tuvo un servicio dependiente de las Fuerzas Armadas donde nunca hubo una cantidad y calidad de técnicos suficientes.

Meteorología fue siempre una oficina, no un servicio técnico.

Entonces los meteorólogos salieron desde ahí al terreno privado, con un poco de estudios básicos en las Fuerzas Armadas y a la cancha. A brillar en la tele, incluso en el canal oficial, que no suele reparar en calidad ni concursos.

Casi todos tienen la misma trayectoria. Núbel lo contó acá en DelSol, le preguntaron por su formación y habló de algo de estudios en las Fuerzas Armadas en la década del 70.

Hay una buena noticia dentro de la advertencia, el país puede revertir en breve la carencia de recursos humanos formados.

La Facultad de Ciencias tiene su carrera de Licenciatura en Ciencias de la Atmósfera, ya están los primeros egresados, licenciados que estudian en serio cuatro años.

Pueden ir a la página: entender que “se considera meteorólogo profesional a aquel que tiene un título universitario en Meteorología o Ciencias de la Atmósfera. El individuo tiene un conocimiento profundo y fundamental de cómo funciona la atmósfera, así como una base sólida en matemática, física y química”.

Ya hay muchos egresados y licenciados. Pueden ver en la página el trabajo de grado de Natalia Gil sobre la frecuencia de ciclones en esta zona del mundo, entender el fenómeno más allá del griterío de las alertas.

Al frente de la licenciatura hay un doctor en Oceanografía, recibido en Estados Unidos, un grado 5 de la carrera: Marcelo Barreiro .

Y de allí viene la nueva directora de Inumet, la doctora en Ciencias de la Atmósfera Madeleine Renom, recibida en Buenos Aires.

Es la primera vez en la historia que un meteorólogo profesional está al frente de Meteorología, Inumet como se llama ahora. Si vemos cómo suena la frase nos podemos sorprender, va de nuevo: es la primera vez que hay un meteorólogo profesional al frente de meteorología.

Ahora falta todo el resto, convertir una oficina burocrática en una técnica, darle fondos para recursos humanos y tecnológicos. Es la única forma de hacer a mediano plazo un trabajo digno.

Quizá Madeleine Renom no sea buena en la gestión, quizá fracase al frente de una oficina que nunca fue técnica. Y se irá, y vendrá otro.

Ella no es el tema. El punto es que el servicio meteorológico es clave en un país agropecuario, nuestra economía depende del clima. No podemos medir el servicio por si le emboca a la lluvia del fin de semana, tenemos que erradicar la lectura aldeana de chacrita mental.

Estamos lejos todavía. Son muchos años en donde todos tomamos el clima como una cuestión de apuesta, a ver si se le emboca al sol o la lluvia. El sistema político ni siquiera tiene el tema en agenda, solo aparecen a protestar en redes si hay errores.

Por ahora seguimos sin entender que las Ciencias de la Atmósfera se estudian, que se necesita un servicio meteorológico serio y profesional.

Estamos en una advertencia roja de seriedad e información hace varios años, una advertencia con fenómenos especiales como:

- Meteorólogos faranduleros que no pasaron por una universidad.
- Senadores que piden renuncias si Inumet no les avisa a qué hora pasa la turbonada por su casa.
- Empresarios del este que quieren explicaciones cuando el pronóstico dice 65% de lluvia y después se da el 35% restante.
- Periodistas que usan sus redes sociales como adolescentes asusta viejas.

Para salir de esa advertencia no se necesita mucho, la clave es bien sencilla: que esté la gente idónea en el lugar indicado con los recursos adecuados. 



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