El uruguayo en el equipo del Nobel de Física

Maximiliano Isi, de 25 años, trabaja en el Instituto CalTech, uno de los centros que gestiona el proyecto del LIGO, que obtuvo el Nobel de Física por observar por primera vez el fenómeno de las ondas gravitacionales.

Actualizado: 08 de Octubre de 2017 | Por: Redacción 180

El uruguayo en el equipo del Nobel de Física

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Isi se mudó a Estados Unidos luego de terminar el liceo, que cursó en el Liceo Seminario. Consiguió una beca para cursar la universidad en ese país y se fue sin tener claro en qué se metía, según dijo en entrevista en No toquen nada.

Estudió su licenciatura en Física en la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles y en 2014 se involucró con el Instituto de Tecnología de California (CalTech), a través de pasantías que realizaba durante dos veranos. Más adelante lo tomaron como estudiante de doctorado y ahora trabaja allí a tiempo completo.

En ese entonces aún no estaba en funcionamiento el LIGO (Observatorio de Ondas Gravitatorias por Interferometría Láser, por sus siglas en inglés). “El esfuerzo por detectar ondas gravitacionales empezó en los 60 y el aparato se construyó en 1992. Para 2014 se esperaba que pronto se fueran a detectar las ondas gravitacionales dada la potencia del instrumento. En ese momento me dijeron que estaban prontas a detectarse, por lo que dije ‘vengo para acá’. Después me enteré que venían diciendo eso desde 30 años atrás”, contó Isi.

Su tarea en el proyecto LIGO se trata de interpretar las mediciones que realiza el aparato. Las ondas gravitacionales son “un fenómeno fundamental de la gravedad, una consecuencia casi inmediata de la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein, formulada en 1916”, explicó el físico. Agregó que el efecto de las ondas es que “si viene bien de frente, me va a hacer más corto en una dirección y expandir en la opuesta, y en el siguiente momento va a hacer lo contrario”, es decir que, “cambia distancias, comprime y expande el espacio”.

Isi contó que se empezó a fijar en la física a partir de “tener buenos profesores que siempre fomentaron la curiosidad”. “Para mí, es cuestión de ser curioso. Siempre quiero saber por qué pasan las cosas, y eso naturalmente me llevó a la física”, dijo.

El científico contó una anécdota de su adolescencia que comprueba su inusual curiosidad: “tenía 14 años y quise sacar un libro que Einstein escribió sobre la Teoría Especial de la Relatividad, y no me lo querían prestar en la biblioteca porque decían que era muy difícil; y tenían razón porque no lo entendí”, relató Isi, entre risas.