¿Puede el fútbol ayudar a acercar a los países del Golfo?

¿El deporte servirá como vía para la diplomacia? Ocho meses después de la ruptura entre Catar y sus vecinos, la crisis del Golfo podría dar un giro invitándose a los campos de fútbol a través de la Liga de Campeones asiática, cuya fase de grupos arranca esta semana.

Actualizado: 12 de febrero de 2018 | Por: Redacción 180

¿Puede el fútbol ayudar a acercar a los países del Golfo?

NEZAR BALOUT / AFP

El reciente acercamiento entre las dos Coreas con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno es un precedente esperanzador: el deporte es capaz de asumir un papel protagonista incluso en situaciones políticas de gran tensión.

A primera vista, el estadio Mohammed Ben Zayed de Abu Dabi no parece muy propicio para la resolución de la crisis diplomática actual, pero este lunes el recinto acogió un partido entre Al Jazira, campeón de Emiratos Árabes Unidos, y el catarí Al Gharafa, en la fase de grupos de la Liga de Campeones de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), con victoria para los locales por 3-2, ante 5.000 espectadores en un ambiente distendido.

No se había dado una circunstancia así desde que en junio de 2017 una coalición de países árabes, con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita al frente, rompió sus relaciones diplomáticas con Catar, acusándole de apoyar a "grupos terroristas", algo que Doha desmiente.

Esa decisión provocó encendidas tensiones regionales a las que el deporte no es ajeno.

El partido, y los que vendrán después, "no será un simple partido de fútbol, sino un episodio geopolítico", estima Simon Chadwick, profesor de sport-business en la Universidad de Salford, en el Reino Unido.

"Puede que estos partidos de la Liga de Campeones sean la clave" para reestablecer las relaciones entre esos países, estima.

En enero, la AFC rechazó una petición de Arabia Saudita y Emiratos, que querían disputar los partidos del grupo en terreno neutral.

Los encuentros entre "los clubes de Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos tendrán que ser jugados en casa y fuera en 2018, siguiendo los reglamentos de la AFC", subrayó la Confederación Asiática de este deporte.

La fase de grupos de la Liga de Campeones asiática se presenta como "la única brecha del boicot político y diplomático de Catar desde junio", subraya James Dorsey, especialista de fútbol y política de Oriente Medio, además de miembro de la Rajaratnam School of International Studies de Singapur.

Partidos bajo tensión

En ese contexto de incertidumbre y tensión llega ahora la 'Champions' asiática. El torneo, que se disputa en distintos formatos desde 1967, cuenta con 32 equipos, repartidos en ocho grupos para la primera fase, que comienza el martes.

Los partidos se juegan dos veces, en dos vueltas, una como local y otra como visitante. La AFC se ha mostrado inflexible con esa regla después de haber realizado "una evaluación independiente de la seguridad" en Catar, país anfitrión del Mundial de 2022.

El partido del martes en Abu Dabi es apenas el primero de la lista: el 13 de febrero, el emiratí Al Wasl tiene que enfrentarse a su vecino catarí Al Sadd, que cuenta en sus filas con el español Xavi Hernández, emblemático exjugador del FC Barcelona.

El choque de la segunda vuelta, el 2 de abril, podría dar más problemas, ya que el Al Sadd es uno de los equipos más apoyados y seguidos de Catar, lo que podría aumentar la presión.

En junio, el estadio del Al Sadd se vio en el corazón de la crisis cuando los jugadores de la selección nacional de Catar disputaron allí un partido amistoso vestidos con camisetas de apoyo a su emir, una iniciativa sancionada con una multa por parte de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).

El Al Gharafa, que recientemente fichó al holandés Wesley Sneijder, debería ser el primer equipo catarí en recibir a un equipo rival, el Al Ahly saudito. El partido está previsto para el 5 de marzo, exactamente nueve meses después del inicio de la crisis.

El Mundial en el horizonte

Para James Dorsey, que los clubes sauditas y emiratíes hayan aceptado la decisión de la AFC muestra la popularidad del fútbol en estos países.

"Si los dos países se hubieran negado a jugar eso hubiera supuesto muchos hinchas descontentos", subraya. Pero en su opinión, las Federaciones de fútbol pueden también estar buscando dar una buena imagen de su país, en un momento de crisis regionales, especialmente en Yemen.

El Mundial, la competición reina del fútbol, aparece como telón de fondo.

Algunos afirman que la crisis del Golfo tiene en su base la elección de Catar como sede del Mundial de 2022 y estiman que el problema diplomático podría reconducirse si Doha renuncia a la organización de ese torneo, aunque eso no parece probable: el pequeño emirato continúa construyendo a ritmo acelerado los futuristas estadios que deben acoger el torneo.

(AFP)