Jorge Sarasola

La Resurrección de Winston Churchill

Con un futuro incierto tras el Brexit, los británicos buscan respuestas en el pasado.

Actualizado: 19 de febrero de 2018 | Por: Jorge Sarasola

Las dos películas británicas del 2017, ‘Dunkirk’ y ‘The Darkest Hour’, acumulan 14 nominaciones a los premios Oscar entre ambas. La fantástica dirección de Christopher Nolan en la primera y la actuación de Gary Oldman como Churchill en la segunda son firmes candidatas a llevarse las estatuillas. Estas películas pueden ser vistas como complementarias: mientras que la primera se centra en la milagrosa evacuación de cientos de miles de soldados británicos de Dunquerque desde la perspectiva de las tropas, la segunda sigue a la emblemática figura de Winston Churchill y los constantes maniqueos políticos previos a la evacuación.

Gary Oldman en The darkest hour

‘The Darkest Hour’ captura con precisión el dilema al que se enfrentó el Primer Ministro: los nazis parecían imbatibles, las tropas británicas estaban atrapadas en Dunquerque, y el resto de Europa había caído o estaba por caer. En palabras del reconocido parlamentario Vernon Bartlett durante la guerra, la invasión alemana en tierras británicas “parecía inevitable.”

¿Seguir enviando soldados a la muerte o hacer un tratado con Hitler? Dos de los ministros del Consejo de Guerra – Chamberlain y Lord Halifax – favorecen la segunda opción, e intentan convencer a Churchill de que Italia medie un acuerdo entre el Reino Unido y Alemania. Es solo luego del sorpresivo éxito de la evacuación de Dunquerque y la victoria en la ‘Battle of Britain’ que la posición del Reino Unido mejoró significativamente. Pero previo a esto, fue Churchill quien decidió, contra todos los pronósticos, luchar hasta el final sin apaciguar a Hitler. Y gracias a su extraordinario poder oratorio tenía al público detrás de él. Como sintetizó el periodista Edward R. Murrow, “Churchill movilizó a la lengua inglesa y la mandó a la guerra.”

Hay algo en el aire. La catarata de producciones que capturan el espíritu “Churchilleano” no parece tener intención de frenar. A las dos películas mencionadas, debemos agregar la menos popular ‘Churchill’ (2017), con Brian Cox interpretando al Primer Ministro durante el desembarco en Normandía; la primera temporada de ‘The Crown’ (2016) donde un envejecido Churchill (John Lithgow) tiene un rol protagónico; y la serie producida por ITV, ‘Churchill’s Secret’ (2016), centrada en los problemas de salud de este personaje.

¿Qué puede decir la obsesión con este icónico fumador empedernido sobre el panorama político actual en Gran Bretaña? Nigel Farage, exlíder de UKIP y motor detrás del voto por el Brexit – twitteó: “Insto a que todos los jóvenes vayan a ver Dunkirk.” Muchos jóvenes, que en su mayoría votaron para permanecer en la Unión Europa, le respondieron a Farage con un toque de ironía que fue el proyecto de la Unión Europa el que puso un fin al tipo de conflictos bélicos que muestra el film.

The Daily Telegraph, un periódico con tendencia conservadora, tampoco demoró en asociar al espíritu “Churchilleano” con el Brexit. ‘Para que el Brexit funcione necesitamos del espíritu de Dunquerque’ escribió Allison Pearson; y en otro titular se leía, ‘“Invocaremos a Churchill” dicen los Brexiteers a la Unión Europea” Boris Johnson, el parlamentario conservador y exalcalde de Londres – quien escribió una biografía de su héroe titulada ‘The Churchill Factor’ (2014) – es célebre por imitar el estilo de oratoria “Churchilleano“ en relación al Brexit.

Los diarios con tendencias laboristas como The Observer y The Guardian han criticado a estas películas por presentar una versión de la historia que mitifica a Churchill y promueve una especie de excepcionalismo británico que alimenta la retórica pro-Brexit. El rol crucial jugado por las tropas del ‘imperio’ para ganar la guerra es comúnmente obviado, así como la importancia del líder laborista (Clement Atlee) quien formó parte del Consejo de Guerra; y la oposición de Churchill al sufragio femenino y a la independencia de India tienden a ser relegados. Max Hastings escribe que lo que Churchill siempre entendió, a diferencia de los ‘Brexiteers’, es la importancia de tener aliados en Europa.

A través de estas nuevas representaciones artísticas, el fantasma de Churchill parece convertirse en el escenario donde voces pro y anti Brexit reinventan su antagonismo. La idea básica parece clara: muchos realizan la comparación (un tanto exagerada) de que este período de negociaciones por salir de la UE será tan importante como 1940 lo fue para la historia del país. Sumado a esto parece haber una frustración frente a la falta de liderazgo – tanto por derecha como por izquierda – donde se eleva a la figura de Churchill a un ideal al que ningún político actual puede aspirar. Los ‘Brexiteers’ quieren un líder que tenga su corazón puesto en salir de la UE, y los ‘Remainers’ añoran a uno que ponga al país por delante del partido y detenga el proceso. Ambos miran a Churchill como ejemplo, pero ni Theresa May ni Jeremy Corbyn parecen ser las personas adecuadas para estos roles.



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