El “competidor” de los bancos en la inclusión financiera creció 121%

Los instrumentos de dinero electrónico crecieron un 121% desde que empezaron a emitirse hace un año, pero su uso no aumentó de la misma manera.

Actualizado: 27 de febrero de 2018 | Por: Redacción 180

El “competidor” de los bancos en la inclusión financiera creció 121%

adhoc@Javier Calvelo

El crecimiento de los instrumentos de dinero electrónico durante 2017 está registrado en el reporte de pagos minoristas del Banco Central del Uruguay (BCU). Este instrumento tiene una operativa similar al de las tarjetas de débito, con la diferencia de que no está asociado a una cuenta bancaria, y en su mayoría son emitidos por entidades no bancarias reguladas por el Banco Central del Uruguay, cuyos datos son públicos

Martín Vallcorba, coordinador de inclusión financiera, dijo a 180 que estos actores financieros han sido importantes para el cumplimiento de uno de los hitos de la ley. Desde mayo de 2017, todos los sueldos deben pagarse a través de acreditación en una cuenta bancaria o de instrumento de dinero electrónico, salvo dos excepciones: trabajadores del servicio doméstico y aquellos que se desempeñen en medios rurales y en localidades de menos de 2.000 habitantes.

“Estos instrumentos perseguían tres objetivos fundamentales. En primer lugar, generar mayor competencia a los bancos, teniendo en cuenta que es un sistema que se ha ido concentrando en cuanto a la cantidad de actores, pasamos de tener más de 20 bancos a tener menos de 10 en la actualidad. Por lo tanto, era importante que aparecieran nuevos actores que compitieran y contribuyeran a mejorar los servicios para los usuarios. En segundo lugar, darle mayores opciones a los trabajadores para cobrar su salario. Muchos se sienten más cómodos con este tipo de actores no bancarios y resultaba importante ofrecer esa alternativa. Y en tercer lugar, había que permitir la reconversión de actores que históricamente han jugado un rol importante en la economía social y el funcionamiento del sistema de pagos, como son las redes de pago y Anda, por ejemplo. Además, eran actores claves en la implementación por la capilaridad que ofrecen, llegando a lugares donde a veces no hay servicios financieros y por la cercanía que tenían con algunos actores”, explicó Vallcorba.

Los emisores

En el BCU se registraron como emisores: Red Pagos, Abitab, Anda, Scanntech, Prex (MasterCard) y Acac. Todas ellas son instituciones no bancarias. También está Sero, una empresa creada únicamente con estos fines, sin ninguna institución atrás.

Además, están Sodexo y Edenred, ambas del rubro alimentación, y también hay bancos interesados en participar de la emisión de estos instrumentos. Itaú ya fue autorizado por el BCU y Santander hizo su solicitud.

A pesar de que el instrumento se utiliza de manera similar a una tarjeta de débito, cuando una institución se presenta ante el BCU para emitir dinero electrónico debe aclarar si será especial, general, mixto o alimentación.

“El especial es el que se utiliza para el pago de remuneraciones, honorarios de profesionales, pago de beneficios sociales y otras prestaciones. Todos están regulados por la ley de inclusión financiera y se establecen las características que deben tener, por ejemplo, no tienen costo para el trabajador, habilitan cierta cantidad de retiros y transferencias gratuitas por mes. El general es el que no se utiliza para el pago de remuneraciones y el mixto es el que combina ambos tipos de instrumento. Por último, están los de alimentación, que vinieron a sustituir a los antiguos tickets y solo pueden utilizarse para eso, no habilitan el retiro de efectivo”, expresó Vallcorba.

Los instrumentos y el uso

El uso de dinero electrónico creció 121%. Sin embargo, si se consideran solo los que registraron compras (o sea que se usaron) el crecimiento es de 47%.

Una lectura posible de los datos es que mucha gente se incorpora a la inclusión financiera, pero todavía prefiere retirar el efectivo y no usa la tarjeta para pagar.

“Esto da cuenta de un proceso que no es exclusivo del dinero electrónico, sino que también se da en las tarjetas de débito. Las personas que se incorporan a usar estos instrumentos, inicialmente se mantienen utilizando dinero en efectivo, por lo que usan el elemento para hacer retiros. Pero paulatinamente y a ritmo creciente se vuelcan a usarlo como instrumento de pago, beneficiándose entre otras cosas de la rebaja del IVA y ganando en términos de comodidad y seguridad, no teniendo que retirar el efectivo. La tendencia es que al principio crece la cantidad de instrumentos de dinero electrónico y luego empieza a aumentar su uso. Por ejemplo, si consideramos los montos operados con instrumentos de dinero electrónico, el crecimiento fue de 210% en los últimos 12 meses, más que se triplicó el uso y es mayor incluso al de las tarjetas de débito.

La mayoría de los instrumentos de dinero electrónico son los mixtos, pero los que más uso registran son los de alimentación (47%), luego siguen los instrumentos de dinero mixto (31%) y finalmente los de dinero electrónico general (22%).

En total se realizaron más de 12 millones de operaciones con instrumentos de dinero electrónico de las cuales la mitad corresponden a alimentación (49%). Sin embargo, los retiros de efectivo, que son menos frecuentes, resultan ser por grandes sumas de dinero, especialmente de aquellos que perciben sus remuneraciones, honorarios, pasividades, beneficios sociales y otras prestaciones a través de este canal.