Huelga de hambre por despido al regreso de licencia maternal

Desde el primero de marzo un hombre está en huelga de hambre frente a Torre Ejecutiva en reclamo por el reintegro de su pareja a Alcoholes del Uruguay (Alur), luego de ser despedida ni bien regresó de su licencia por maternidad.

Actualizado: 13 de marzo de 2018 | Por: Nicolás Kronfeld

Huelga de hambre por despido al regreso de licencia maternal

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Son las 7.30 de la mañana del 2 de marzo. Hace poco más de 30 horas que Pablo Ferreira no come. Se lo ve con energía mientras sale de la carpa y empieza a atar las dos banderas que flamean en su campamento: la de Uruguay y la de Artigas.

Su predio tiene un baño químico y un gazebo, debajo del que hay una carpa pequeña, una mesa y dos bancos de plástico, típicos de camping. Los carteles que miran hacia Torre Ejecutiva rezan: “Huelga de hambre en reivindicación de los derecho de la mujer trabajadora” y “Empresa del Estado despide sin motivo a trabajadora cuando vuelve de parir. 8M”.

Ferreira se acerca y explica a 180 los motivos de su decisión: “Hace un tiempo que tenía todo pronto pero arranqué desde la medianoche del principio del mes de la Mujer y lo pienso mantener hasta que obtenga una respuesta favorable”.

La razón de su huelga es el despido de su pareja, Luiggina D’Agosto, que fue cesada en Alur el mismo día en que se reintegró de su licencia maternal. D’Agosto relata que “cuando me dieron los motivos dijeron ‘reestructura’ pero la cantidad de cargos crece y no se ve la reestructura de la que hablaron”.

“También dijeron que era un cargo de confianza pero esos cargos son a término, no exigen despido, implican tener gente a cargo y no requieren marcar tarjeta. Mi cargo no cumplía con ninguna de esas condiciones”. La causa del despido “bien puede ser la maternidad”, agrega.

La ley no impide de manera directa el despido de una mujer durante el periodo de lactancia pero contraviene las disposiciones nacionales e internacionales sobre la discriminación como razón de despido.

“Lo insólito es que una empresa del Estado aplique un despido de este tipo, es algo aberrante. El gobierno debería ser capaz de revisar una decisión errática, como la que tomó. Una resolución errática solo se corrige de una manera, corrigiéndola”, dijo al portal del PIT-CNT, Fernando Pereira, presidente de la central sindical.

En noviembre de 2017, el presidente de Alur y vicepresidente de ANCAP, Juan Carlos Herrera, compareció ante la Comisión de Legislación del Trabajo y de la Cámara de Diputados y sostuvo que “el despido constituye una potestad del empleador, siendo su única sanción el pago de la indemnización correspondiente, que, en los casos como el de la doctora D’Agosto, se ve incrementado por la indemnización especial”.

Ferreira comenta que junto a su pareja se asesoraron ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y que Alur “no depositó toda la indemnización especial”. Sin embargo, la lucha no va en esa dirección. D’Agosto complementa: “Yo no usé el dinero que me pagaron porque quiero recuperar mi fuente laboral. Desde que me despidieron no logro conseguir empleo. Imaginate, una mujer de 40 años, con un hijo chico y sin referencias laborales porque en Alur me negaron la recomendación por mi denuncia ante el MTSS”.

Respeto pero no comparto

Ahora el sol está bien alto, son  las 11 de la mañana y pasaron 10 días. El campamento sigue casi igual, aunque sobre las cuerdas que sujetan el gazebo y la carpa cuelgan varias tiras violetas, del color del movimiento feminista. Las agregaron el 8 de marzo y ahí flamean hasta ahora.

Ferreira duerme bajo recomendación médica, porque sufrió una baja de glicemia y presión. Por la noche sufre calambres en sus piernas y no siente sed ni hambre. También le sugirieron no hablar.

D’Agosto toma mate y mira su computadora, sentada en uno de los bancos plásticos. “Adentro de la carpa hace un calor que no se puede ni estar y sin embargo, Pablo dice que no lo siente. Lo estamos protegiendo porque está débil”, cuenta.

Días atrás, Pereira habló con el portal del PIT-CNT y sostuvo que “el pecado original de esta mujer es que en algún momento fue secretaria de Raúl Sendic” y volvió a condenar la decisión de despedirla, porque “no toma en absoluto en cuenta las vulnerabilidades de una mujer en ese período, ni las consecuencias que sobre la madre y el niño puede tener”. En la entrevista agregó que hubo violación de normas protectoras de la maternidad y del principio de igualdad de género, “configurando una clara discriminación”.

D’Agosto coincide: “La ley es perversa y está prevista para que las empresas puedan deshacerse de las mujeres, a pesar de que la norma uruguaya e internacional habla de la ‘conservación del empleo’. Es una violación de los derechos humanos y no consigue proteger la lactancia, porque yo dejé de tener leche después del estrés que me provocó la situación”.

A pesar del apoyo del PIT-CNT, el comunicado más reciente sobre esta situación dice que se trata de “una huelga de hambre, la cual no compartimos pero entendemos”. D’Agosto dice que es “respetable que no la apoyen, aunque hay compañeros que están por fuera de lo que dice el comunicado, esa es la opinión de los que se sientan alrededor de un escritorio”.

Ahora llegan al campamento dos miembros del sindicato médico y vienen a sacarle a Ferreira una muestra de sangre y otra de orina. D’Agosto repite su preocupación porque su pareja no percibe el calor que hace dentro de la carpa. Los médicos le explican que la falta de calorías le impide sentir el agobio.

Camina de un lado para el otro con residuos de la jeringa, algodones y papeles. Pierde el hilo de la conversación y, de repente, reflexiona: “Hacemos esto para que no le pase a otras. Yo ya viví el daño, pero tenemos que hacer algo más. Yo tengo la suerte de tener un compañero que es el sustento actual de mi casa, pero lo hago por las mujeres jefas de hogar a las que echan por estar embarazados sin que pase nada. Eso tiene que cambiar”.