El mérito no se lo quita nadie. La experiencia vivida tampoco. A pesar de la tristeza los jugadores de Juventud podrán levantar la cabeza en el vestuario y mirarse. Con la frente bien en alto se va de la Sudamericana, un torneo que le dejará un recuerdo agridulce.
Se ganó un lugar en la segunda fase luego de vencer al Potosí y a los 4.000 metros de altura. Y luego, contra el Emelec, hizo sobrados méritos para avanzar. Pero le faltó algo que en un deporte es decisivo: Eficacia.
Los de Giordano dominaron a los ecuatorianos, sobre todo en el segundo tiempo. Lucieron intesos y comprometidos, metieron al rival contra su arco. Sin embargo no pudieron disimular la falta de puntería. Fallaron un penal y luego tuvieron tres jugadas mano a mano con el arquero Esteban Dreer que tampoco pudieron concretar.
Entre la ineficacia de Juventud y las atajadas de Dreer, se llegó a los penales. Y allí de nuevo, el equipo de Giordano falló. Ni siquiera acomodó la puntería cuando el juego le dio otra oportunidad.
Había pateado por arriba del horizontal Fabián Carini y un par de penales más tarde Byron Mina también la mandó alta. Pero en el siguiente remate Emiliano Romero le pegó afuera y luego Dreer se lo atajó a Alejandro Reyes.